Migrante denuncia que ICE lo encerró en una prisión de máxima seguridad y ahora teme ser deportado

Migrante en EE.UU. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Un migrante latino que asegura llevar casi cinco años en Estados Unidos denunció haber sido detenido inesperadamente por agentes de inmigración y trasladado a una prisión de máxima seguridad en Nueva Inglaterra, donde permaneció junto a personas que, según su testimonio, cumplían condenas de varias décadas.

El hombre afirmó que logró salir después de que un juez le concediera una fianza de 8.000 dólares. Sin embargo, su incertidumbre regresó cuando la audiencia migratoria que esperaba para 2028 habría sido adelantada. Ahora asegura que deberá presentarse ante un tribunal en noviembre y teme que esa sea la última oportunidad para defender su permanencia en el país.


“Si no me quieren aquí, escríbanme, pero no tienen que meterme en una prisión”, expresó durante un video difundido en redes sociales. Su relato refleja el temor que viven numerosos inmigrantes con procesos pendientes, incluso después de haber recuperado la libertad bajo fianza.

Casi cinco años en Estados Unidos antes de la detención

El protagonista contó que llegó a Estados Unidos hace aproximadamente cuatro o cinco años y que durante ese tiempo trató de mantenerse trabajando y sin problemas con las autoridades.

Tres meses después de su llegada compró una motocicleta para poder trasladarse hasta su empleo. La tuvo solamente un mes, según relató, porque dos hombres armados presuntamente lo asaltaron y se la llevaron.

El migrante afirmó que los responsables eran ciudadanos estadounidenses. Debido al miedo, la confusión y su desconocimiento del sistema, esperó cuatro días antes de presentar una denuncia ante la Policía.

Aseguró que explicó lo ocurrido y ofreció sus declaraciones, pero nunca volvió a recibir información sobre aquella investigación. En el video no precisó si las autoridades identificaron o arrestaron a los supuestos responsables.


Un viaje terminó bajo custodia de ICE

El episodio migratorio comenzó, de acuerdo con su versión, alrededor del 5 de enero, cuando se dirigía hacia Boston. El hombre no explicó con claridad si fue detenido durante el trayecto, en un aeropuerto o después de llegar a la ciudad.

Solo recuerda que al día siguiente se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE. “No sé por qué razón, al otro día me desperté en ICE”, manifestó.

Su relato sostiene que no fue enviado a un centro de detención migratoria convencional. En cambio, habría terminado en una prisión de máxima seguridad de Nueva Inglaterra.

El inmigrante recordó que un funcionario le recomendó no hablar con nadie porque sería trasladado a una cárcel. La advertencia lo desconcertó porque, según insistió, no había cometido ningún delito que justificara ese nivel de reclusión.

@osneyhidalgo

ICE LE TIENE LA VIDA A UNO DESTRUIDA BROTHER, AHORA DI QUE SI CORTE FINAL ( YO SOY I2 20A NO SOY UN CRIMINAL ESTÁ ES LA 3ra ves ya NO ENTIENDO

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“No estaba detenido, estaba preso”

El hombre hizo una clara distinción entre permanecer en un centro migratorio y ser encerrado en una institución penitenciaria. “No era un arresto, era una prisión”, afirmó al describir el establecimiento como una cárcel conocida en Nueva Inglaterra y construida para albergar durante años a personas condenadas.

También aseguró que compartió el lugar con internos que habían recibido sentencias de 35 y 40 años. La experiencia, dijo, le provocó un fuerte impacto emocional que continuó después de recuperar la libertad. “Imagínate cómo una prisión te deja la cabeza”, expresó.

La utilización de cárceles locales o federales para alojar temporalmente a personas bajo custodia migratoria puede depender de acuerdos entre ICE y otras instituciones. Sin embargo, la transcripción del testimonio no revela el nombre de la prisión ni permite determinar bajo qué convenio o decisión fue recluido allí.

Un juez le concedió una fianza de 8.000 dólares

Mientras permanecía encarcelado, el inmigrante solicitó comparecer ante un juez para defender su caso. Según contó, consiguió una audiencia y recibió una fianza de 8.000 dólares.

El protagonista interpretó la decisión como una señal favorable, pues considera que el tribunal reconoció que podía continuar su proceso en libertad. “Si no me quieren aquí, me dieron la fianza. Es ilógico que me den los 8.000 dólares de fianza”, cuestionó.

No obstante, la concesión de una fianza migratoria no representa la aprobación del asilo ni garantiza que la persona pueda permanecer definitivamente en Estados Unidos. La fianza permite que determinados inmigrantes salgan de custodia mientras continúa su procedimiento ante el tribunal.

Una persona liberada debe cumplir las condiciones impuestas, acudir a todas las audiencias y mantener actualizada su dirección. El juez puede posteriormente aprobar una protección migratoria, ordenar la salida del país o adoptar otra resolución, según las circunstancias del expediente.

La audiencia que esperaba para 2028 habría sido adelantada

Después de salir de prisión, el migrante contactó nuevamente a los abogados que habían revisado su situación. Inicialmente, según su versión, la próxima audiencia estaba programada para 2028, lo que le permitió recuperar cierta tranquilidad.

La situación cambió cuando recibió información de que el calendario había sido modificado. El hombre sostiene que ahora tiene una audiencia final prevista para noviembre.

En el video expresa la convicción de que no le aprobarán el asilo, aunque no explica si esa conclusión fue comunicada por sus abogados, surgió de una decisión preliminar o constituye únicamente su temor.

Tampoco identifica al tribunal, al juez responsable ni los argumentos presentados en su solicitud. Por esa razón, no es posible determinar con la información disponible cuál es el estado procesal exacto del caso.

Denuncia haber gastado más de 20.000 dólares

El migrante también aseguró que su situación le ha costado entre 21.000 y 26.000 dólares. La cifra incluiría la fianza y otros gastos relacionados con la defensa legal y su salida de prisión. “Al final todo es por dinero”, lamentó.

En el sistema migratorio, una fianza no funciona necesariamente como una multa. El dinero puede ser recuperado por la persona que lo pagó cuando concluye el procedimiento, siempre que el inmigrante haya cumplido todas las condiciones y comparecido ante las autoridades cuando fue requerido.

Los honorarios legales y otros gastos, en cambio, se rigen por acuerdos privados y no forman parte del monto que eventualmente podría devolver el Gobierno.

“No todos los latinos somos iguales”

El testimonio concluye con un mensaje dirigido a las autoridades y a quienes, según considera, juzgan de la misma manera a todos los inmigrantes. El hombre aseguró que no está escondido y que las autoridades conocen su domicilio. También afirmó que tuvo que solicitar nuevamente su licencia de conducir después de que el documento quedara retenido mientras se encontraba bajo custodia.

Dice que actualmente continúa con su vida, conduce su automóvil y permanece localizable mientras espera la próxima audiencia. Su mayor reclamo es que se le permita enfrentar el procedimiento sin volver a una prisión. “No todos los latinos somos iguales”, reiteró. “El día que no me quieran aquí, escríbanme. No tienen que meterme en la cárcel”.

Su testimonio expone el impacto psicológico y económico que puede producir una detención migratoria, especialmente cuando una persona es trasladada a una instalación penitenciaria lejos de su familia, sus abogados o su comunidad.

La identidad del protagonista, su nacionalidad, el tribunal responsable y los documentos de su expediente no fueron incluidos en la información suministrada. Por ello, sus afirmaciones deben entenderse como un testimonio personal pendiente de verificación independiente.


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