
Un ciudadano cubano que tenía una orden final de deportación desde febrero de 2000 quedó nuevamente bajo custodia en Texas, tras ser localizado durante una operación conjunta del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y la Oficina del Sheriff del Condado de San Saba.
El detenido fue identificado como Emiliano Martínez Pérez, de 54 años, quien además enfrenta nuevos cargos penales ante las autoridades locales. ICE sostiene que el hombre había logrado permanecer fuera de custodia migratoria durante más de 26 años, pese a sus antecedentes criminales y a la orden de expulsión dictada en su contra.
Martínez Pérez fue arrestado el 5 de agosto de 2026. Por el momento permanece bajo custodia local, pero ICE presentó una retención migratoria para recibirlo cuando concluya el proceso penal pendiente en Texas. La agencia asegura que posteriormente buscará ejecutar la antigua orden de deportación.
Una orden de deportación vigente desde el año 2000
Según el expediente divulgado por las autoridades federales, Martínez Pérez llegó a Estados Unidos antes de 1998. Ese año fue condenado por posesión de cocaína y, en 2007, recibió otra condena relacionada con el narcotráfico.
Un juez de inmigración emitió contra él una orden final de remoción el 29 de febrero de 2000. ICE no detalló por qué la expulsión no se ejecutó inmediatamente ni las circunstancias en las que el cubano habría salido posteriormente de Estados Unidos.
La agencia afirma que Martínez Pérez volvió a ingresar irregularmente al país por Texas en junio de 2018. Esa cronología indica que en algún momento abandonó el territorio estadounidense, aunque el comunicado no aclara si fue deportado, salió voluntariamente o cruzó la frontera por otra vía.
ICE presentó el caso como parte de su ofensiva contra inmigrantes con antecedentes penales y órdenes antiguas de expulsión. La agencia lo describió públicamente como un “narcotraficante”, una calificación vinculada a sus condenas anteriores.
“Este extranjero delincuente recibió la orden de ser removido de Estados Unidos hace más de 26 años”, declaró David J. Venturella, director interino de ICE.
Nuevas acusaciones provocaron su arresto
El caso volvió a llamar la atención de las autoridades migratorias después de que Martínez Pérez no compareciera ante un tribunal por nuevos cargos penales.
La Oficina del Sheriff del Condado de San Saba informó a ICE el 14 de julio sobre la ausencia del cubano en la audiencia. Tras varias semanas de coordinación entre las agencias, los oficiales lo localizaron y arrestaron el 5 de agosto.
Martínez Pérez enfrenta acusaciones locales por secuestro, agresión indecente, restricción ilegal de la libertad y un cargo relacionado con tatuajes ilegales, según la información divulgada por ICE y recogida por medios locales. Estas imputaciones todavía están pendientes de resolución y no equivalen a condenas.
Su detención actual responde primero al procedimiento penal local. La retención presentada por ICE solicita que las autoridades del condado avisen antes de cualquier posible liberación y transfieran al detenido directamente a custodia federal cuando corresponda.
La deportación no sería inmediata
Aunque Martínez Pérez tiene una orden final de remoción vigente, su expulsión no necesariamente ocurrirá de manera inmediata. Primero deberá enfrentar los nuevos cargos presentados en Texas.
Si el proceso concluye con una condena, podría tener que cumplir la sentencia correspondiente antes de ser entregado a ICE. Si las autoridades locales lo liberan o terminan el procedimiento por otra vía, la retención migratoria permitiría su traspaso directo a los agentes federales.
Una vez bajo custodia de ICE, la agencia deberá completar los trámites necesarios para ejecutar la deportación. La existencia de una orden final limita considerablemente las vías para permanecer en el país, aunque cualquier solicitud de revisión, suspensión o protección dependerá de las circunstancias específicas del expediente.
El arresto se realizó con apoyo del programa federal 287(g), mediante el cual determinadas agencias estatales y locales pueden colaborar con ICE y ejercer funciones migratorias limitadas bajo supervisión federal.
El caso envía una advertencia sobre las órdenes antiguas
La detención demuestra que una orden final de deportación no desaparece simplemente por el paso del tiempo. En términos generales, puede permanecer vigente durante décadas y volver a ejecutarse cuando la persona sea localizada o entre nuevamente en contacto con las autoridades.
Una detención local, una audiencia penal, una revisión de antecedentes o cualquier interacción con la policía puede activar el intercambio de información con ICE. En este caso, la ausencia de Martínez Pérez en una audiencia judicial condujo a la coordinación que terminó con su arresto.
Para los cubanos, la nacionalidad tampoco representa una protección automática contra la expulsión. Aunque históricamente existieron dificultades para que La Habana aceptara a determinados deportados, Estados Unidos ha incrementado los vuelos de repatriación y la presión para ejecutar órdenes pendientes.
Martínez Pérez continuará bajo custodia local mientras enfrenta la justicia en Texas. Cuando esa etapa termine, ICE pretende asumir su custodia y avanzar con una deportación ordenada hace más de un cuarto de siglo.





