De llegar de Cuba con una sola muda a levantar siete joyerías: Ariel revela el sacrificio detrás de su éxito en Miami

La imagen de Ariel Joyería está asociada hoy con relojes exclusivos, vehículos de lujo, negociaciones frente a las cámaras y una de las marcas más reconocidas dentro de la comunidad cubana de Miami. Sin embargo, detrás de esa vida hay una historia marcada por la escasez, el trabajo desde la infancia y el sacrificio de una familia que dejó todo en Cuba.

Durante un recorrido con el youtuber Robert Sielmann por su rutina personal y sus negocios, el empresario cubano recordó que llegó a Estados Unidos en 1980 cuando tenía alrededor de 10 años. La familia realizó la travesía con poco más que la ropa que llevaba puesta y tuvo que comenzar nuevamente desde cero.


Ariel, originario de Colón, Matanzas, relató que su padre había dejado atrás propiedades, automóviles y familiares para ofrecerles un futuro diferente a sus hijos.

“Venimos como migrantes a empezar con una muda, una muda que traíamos puesta por 15 días”, recordó el empresario.

El sacrificio de sus padres que todavía no olvida

Uno de los momentos más emotivos de la conversación llegó cuando Ariel habló de las dificultades económicas que enfrentó su familia.

Según contó, en algunas ocasiones sus padres dividían entre sus hijos el pequeño pedazo de bistec disponible y fingían que también estaban comiendo carne, aunque sus platos solo tenían arroz.

Aquella realidad, explicó, le permitió comprender años después la magnitud de los sacrificios realizados por sus padres.


“Se quitaron de la boca para darnos a nosotros”, afirmó Ariel, quien aseguró que actualmente aprovecha cada oportunidad para agradecerle a su padre la disciplina que le inculcó.

Comenzó a trabajar por 40 dólares semanales

Poco después de establecerse en Estados Unidos, Ariel empezó a trabajar en un supermercado. Salía de la escuela y se dirigía directamente al establecimiento, donde permanecía hasta cerca de la medianoche.

Por aquellas extensas jornadas de lunes a sábado recibía aproximadamente 40 dólares semanales.

Aunque en ese momento no entendía por qué debía asumir tantas responsabilidades siendo apenas un niño, considera que aquella experiencia le enseñó el valor del dinero, la constancia y el esfuerzo.

Con el tiempo llegó a tener tres ocupaciones simultáneas: trabajaba en el supermercado, estacionaba automóviles en restaurantes y comenzaba a vender pequeñas prendas.

La venta que cambió su manera de pensar

El empresario también recordó la operación que despertó su interés por el mundo de la joyería.

Compró una sortija por 50 dólares y un compañero de trabajo se interesó inmediatamente en ella. Ariel decidió vendérsela por 100 dólares.

La transacción le permitió ganar en pocos minutos más dinero del que recibía por una semana completa de trabajo. En lugar de gastar la ganancia, volvió al establecimiento y compró dos piezas.

Después de venderlas, reinvirtió nuevamente el dinero en sortijas y pulseras. Así comenzó un proceso que, con los años, terminaría convirtiéndose en una cadena de siete joyerías.

Ariel asegura que sus establecimientos manejan cerca de 100,000 artículos en conjunto. También sostiene que las ventas por internet han crecido tanto que actualmente representan un volumen comparable al de aproximadamente tres tiendas físicas.

El crecimiento en las redes casi lo hizo renunciar

Aunque llevaba décadas promocionándose en la radio y la televisión, su llegada masiva a las redes sociales transformó el negocio.

El aumento de clientes obligó a contratar más empleados, ampliar el inventario y responder a una demanda que llegó a multiplicar varias veces el volumen de trabajo habitual.

La presión fue tan intensa que, unos seis meses después del crecimiento, Ariel llegó a decirle a su esposa que no estaba seguro de querer continuar apareciendo en las redes.

“No estábamos preparados”, reconoció al describir el impacto que tuvo la exposición digital sobre una empresa que ya contaba con siete establecimientos exitosos.

Su esposa, conocida como Yuli, ocupa un papel fundamental dentro de la operación. Ambos explicaron que trabajar en pareja ha funcionado porque avanzan hacia los mismos objetivos y respetan las responsabilidades de cada uno.

Su advertencia sobre aparentar riqueza en Miami

Pese a exhibir un Lamborghini, un Rolls-Royce exclusivo y una vivienda de casi 7,000 pies cuadrados climatizados, Ariel lanzó una advertencia contra la obsesión por aparentar un nivel económico que todavía no se ha alcanzado.

El joyero considera que muchas personas gastan demasiado en automóviles, ropa y marcas para proyectar una imagen de éxito. Esos gastos, aseguró, pueden convertirse en un obstáculo para alcanzar las verdaderas metas financieras.

“Estás enfocado en demostrar que tienes un nivel cuando de verdad aún no ha llegado”, señaló.

También reveló una regla que ha seguido al comprar vehículos: antes de adquirir un automóvil de 70,000 dólares, considera que una persona debería contar con al menos tres veces esa cantidad en efectivo.

Para Ariel, vivir en una propiedad rentada mientras se destina una parte desproporcionada de los ingresos a un automóvil costoso puede reflejar un desequilibrio en las prioridades.

Una rutina que comienza antes de las seis de la mañana

El empresario suele levantarse alrededor de las 5:30 de la mañana. Su jornada comienza con aproximadamente una hora y media de entrenamiento, seguida de llamadas, revisión de citas y respuestas a clientes y seguidores.

Antes de las ocho de la mañana, asegura haber solucionado varios asuntos relacionados con sus empresas y su vida personal. Después regresa a casa para desayunar con sus hijos, ayudarlos a vestirse y llevarlos a la escuela junto con su esposa.

Ariel reconoce que continúa pensando constantemente en nuevas propiedades y proyectos, pero dice haber reducido entre un 30% y un 40% el ritmo y la presión con los que trabajaba anteriormente.

Sus prioridades también han cambiado. Ahora quiere conservar la salud, disfrutar más de sus padres y estar presente durante el crecimiento de sus hijos.

El consejo de Ariel para quienes quieren progresar

Tras más de tres décadas en la industria de la joyería, el empresario sostiene que el éxito no depende únicamente de la motivación. En su opinión, la verdadera diferencia está en los sacrificios que cada persona está dispuesta a realizar.

Su recomendación es reducir los gastos innecesarios, dejar de perseguir marcas para impresionar a otros y dedicar al menos un año completo a trabajar con disciplina y constancia en un objetivo.

“Cree en ti. Todos podemos. No hay nadie mejor que nadie”, expresó.

Ariel asegura que actualmente posee muchas más cosas de las que alguna vez soñó, pero insiste en que la riqueza no se limita al dinero.

“Si eres feliz con lo que tienes, por poco que sea, eres rico”, concluyó.


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