Nueva advertencia de Homan sacude a los migrantes: estar años en EE.UU. no garantiza protección

Tom Homan y ICE. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Una nueva advertencia del zar de la frontera de la Casa Blanca, Tom Homan, ha elevado la preocupación entre miles de migrantes que llevan años viviendo en Estados Unidos, trabajan, mantienen a sus familias y nunca han tenido problemas con la justicia.

El funcionario confirmó que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas no limita sus operativos a personas consideradas peligrosas. Según Homan, aproximadamente el 60% de los arrestados por las autoridades migratorias pertenece a la categoría de personas con antecedentes o acusaciones, mientras el 40% restante no es considerado una amenaza para la seguridad pública ni para la seguridad nacional.


Su mensaje fue directo: las personas que se encuentran irregularmente en Estados Unidos deben saber que continúan dentro del alcance de ICE, incluso cuando no tengan historial criminal.

Las declaraciones representan una confirmación pública de que la estrategia migratoria del presidente Donald Trump abarca mucho más que la detención de delincuentes violentos. Aunque estos últimos siguen encabezando la lista de prioridades, no existe una exclusión general para quienes solamente enfrentan una infracción o un proceso relacionado con su situación migratoria.

Veinte años en Estados Unidos no garantizan protección

La advertencia adquirió mayor fuerza durante un intercambio con periodistas frente a la Casa Blanca el 8 de septiembre. Homan fue cuestionado sobre el caso de un padre de familia de Bridgeport, Connecticut, que supuestamente llevaba unos 20 años en Estados Unidos, tenía una hija adolescente y carecía de antecedentes criminales. El periodista le preguntó si una persona con esas características podía considerarse una amenaza nacional y si debía ser detenida por ICE.

El funcionario reconoció que, si no existía información de inteligencia en su contra ni historial delictivo, esa persona no sería considerada una amenaza para la seguridad nacional. Sin embargo, inmediatamente centró su respuesta en la situación migratoria.

Homan sostuvo que, si esa persona estaba ilegalmente en el país, podía ser removida bajo las leyes aprobadas por el Congreso. Cuando le preguntaron si sería expulsada en caso de ser localizada, respondió afirmativamente. El intercambio completo aparece en la transcripción de la comparecencia completa.


Su respuesta desmonta una creencia extendida dentro de algunas comunidades inmigrantes: que llevar muchos años en Estados Unidos, trabajar, pagar impuestos o no cometer delitos proporciona automáticamente protección frente a ICE.

Esos factores pueden resultar relevantes para determinadas defensas o solicitudes de alivio migratorio, pero no conceden por sí solos un estatus legal ni impiden necesariamente una detención.

Los criminales son prioridad, pero no los únicos objetivos

La Administración Trump mantiene públicamente que las amenazas para la seguridad pública y nacional ocupan el primer nivel de prioridad. Sin embargo, Homan ha insistido desde el comienzo de la ofensiva migratoria en que esa prioridad no significa que las demás personas queden fuera de consideración.

En la práctica, ICE puede encontrar a migrantes sin antecedentes durante operativos dirigidos contra otra persona, revisiones en centros de trabajo, visitas domiciliarias, comparecencias ante autoridades migratorias o encuentros con agencias policiales.

También pueden quedar expuestas personas identificadas previamente por el Gobierno, incluidas algunas con órdenes finales de deportación, visas vencidas, procesos rechazados o expedientes que no les conceden protección contra la expulsión.

Los datos conocidos durante 2026 confirman el aumento de estas detenciones. Un análisis de registros gubernamentales encontró que más de la mitad de los migrantes arrestados por ICE durante julio no tenía historial criminal. Ese mes se registraron más de 49,000 detenciones, el nivel mensual más alto desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Los datos los analizó The Washington Post a partir de registros obtenidos mediante una demanda de acceso a información pública.

Homan también aseguró frente a la Casa Blanca que ICE venía superando sus propias marcas de arrestos durante junio, julio y agosto. Esa tendencia muestra una capacidad operativa mayor y una aplicación más amplia de las leyes migratorias.

La ausencia de una condena penal puede favorecer a una persona en determinadas partes de su caso, pero no resuelve una entrada irregular, una visa vencida, una orden de deportación o la pérdida de una protección temporal.

Tampoco todos los arrestados pueden ser deportados inmediatamente. Cada expediente puede involucrar circunstancias diferentes, como solicitudes de asilo, apelaciones, órdenes finales, permisos temporales, procesos ante USCIS o posibles formas de alivio ante un juez.

Por esa razón, la condición de “deportable” mencionada por Homan no debe interpretarse como una expulsión automática en todos los casos. Una detención puede iniciar o reactivar procedimientos legales en los que todavía sea posible presentar defensas, dependiendo del historial y de la situación individual.

La advertencia alcanza a miles de cubanos

El mensaje también resulta relevante para cubanos que entraron con documentos como la I-220A, mantienen casos de asilo pendientes o creen que el tiempo acumulado en Estados Unidos los protege automáticamente.

Cumplir citas migratorias, contar con permiso de trabajo o tener una solicitud pendiente no siempre equivale a poseer estatus legal permanente. Tampoco garantiza por sí solo que ICE no pueda detener a una persona si existe una orden de deportación, un incumplimiento procesal u otra base legal.

Quienes tengan procesos abiertos deben conocer exactamente qué decidió la corte, si existe una orden previa, cuál es su próxima audiencia y qué dirección aparece registrada ante las autoridades. También resulta importante conservar copias de cada documento y obtener una evaluación individual de un abogado de inmigración autorizado.

La conclusión política de Homan no deja espacio para interpretaciones: la Administración Trump continuará priorizando a delincuentes y amenazas de seguridad, pero no considera intocables a los migrantes sin antecedentes. Haber construido una vida durante años en Estados Unidos puede tener peso humano y, en ocasiones, legal, pero no constituye por sí solo una barrera contra un arresto de ICE.


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