“La responsabilidad corresponde al pueblo”: Marco Rubio aclara quién debe impulsar el cambio en Cuba

Marco Rubio y los cubanos. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que los cubanos deben desempeñar el papel principal en cualquier transformación política dentro de la isla, al considerar que la responsabilidad inicial de sustituir un sistema corresponde a los ciudadanos de cada país.

La declaración se produjo durante una entrevista con NTN24, cuando le preguntaron qué podían hacer Estados Unidos y la comunidad internacional para contribuir al fin de las dictaduras de la región.


“Como en todos los países, la primera responsabilidad de cambiar un sistema le corresponde al pueblo de esos países. Eso siempre es así”, respondió Rubio.

Sus palabras colocan nuevamente a la sociedad cubana como protagonista de un eventual cambio, mientras reservan para Washington un papel de presión económica, diplomática y de protección de sus intereses de seguridad nacional.

Rubio dirige la presión contra GAESA

El jefe de la diplomacia estadounidense aseguró que la administración de Donald Trump no permitirá que GAESA continúe controlando y utilizando los recursos económicos de Cuba en beneficio de la estructura militar que sostiene al régimen. “Lo que no vamos a seguir permitiendo es que una compañía militar llamada GAESA se siga robando el dinero de Cuba”, declaró.

GAESA, siglas del Grupo de Administración Empresarial S.A., es un conglomerado dirigido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias que mantiene intereses en sectores estratégicos como el turismo, los hoteles, las finanzas, las remesas, las gasolineras, el comercio y el puerto del Mariel.

La organización fue creada durante la década de 1990 y sus finanzas permanecen fuera del presupuesto público y del escrutinio ordinario de las instituciones cubanas. Las estimaciones externas sobre su peso dentro de la economía oscilan entre el 40 % y el 70 %, aunque no existen datos públicos que permitan establecer una cifra definitiva, según un análisis de Reuters sobre la estructura de GAESA.


Rubio sostiene que el conglomerado funciona como un “Estado dentro del Estado” y concentra recursos que deberían destinarse a alimentos, electricidad, combustible, hospitales y otras necesidades básicas de la población.

Estados Unidos promete mantener las sanciones

El secretario aseguró que Washington ha impuesto las sanciones más fuertes de la historia de la relación bilateral y anticipó que la presión contra el aparato económico y político cubano continuará.

El Gobierno estadounidense anunció el 3 de septiembre un nuevo paquete de medidas que incluyó a Fidel Ernesto Castro Calis, nieto de Raúl Castro, y a Abapet, empresa encargada de importar equipos y piezas para la industria petrolera y el deteriorado sistema eléctrico cubano.

Rubio afirmó que los sancionados forman parte de una red financiera y de inteligencia vinculada a la familia Castro. También reiteró el compromiso de la administración Trump con una Cuba libre, en medio de una estrategia destinada a debilitar las fuentes de ingresos de la élite gobernante.

Rubio responsabiliza al régimen por el sufrimiento de los cubanos

Durante la entrevista, Rubio rechazó el argumento de La Habana de que Estados Unidos sea el principal responsable de la crisis humanitaria y económica que atraviesa la isla.

El secretario atribuyó el deterioro a un modelo económico que, según dijo, nunca ha funcionado y que durante más de seis décadas dependió de la ayuda proporcionada por aliados extranjeros.

La Unión Soviética sostuvo durante años a la economía cubana mediante subsidios y acuerdos preferenciales. Después, el régimen encontró en la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro una nueva fuente de petróleo y financiamiento. La reducción de ese respaldo dejó expuestas las debilidades estructurales de un sistema centralizado, improductivo y sometido al control político.

Rubio también acusó directamente a los dirigentes cubanos de incompetencia y de haber contribuido al sufrimiento de la población por su incapacidad para administrar la economía.

La isla enfrenta prolongados apagones, escasez de combustible, inflación, falta de medicamentos y dificultades cada vez mayores para conseguir alimentos. Para Washington, estas condiciones reflejan el fracaso de la administración comunista y el desvío de recursos hacia las estructuras de control del régimen.

El régimen culpa a Washington

El Gobierno cubano rechaza esa interpretación y responsabiliza al embargo y a las nuevas sanciones estadounidenses por el agravamiento de la crisis.

Tras las medidas del 3 de septiembre, funcionarios del régimen calificaron la política de Washington como un castigo colectivo contra la población. El canciller Bruno Rodríguez sostuvo posteriormente que no existen negociaciones ni planes de diálogo con Estados Unidos, aunque reconoció que se mantienen vías de contacto.

La Habana defiende a GAESA y asegura que su estructura empresarial permite sortear las restricciones estadounidenses. Sin embargo, el conglomerado no publica estados financieros detallados y sus operaciones permanecen protegidas por un fuerte hermetismo institucional.

Rubio no especifica cuáles podrían ser las próximas acciones

El secretario de Estado dejó abierta la posibilidad de que Estados Unidos adopte nuevas medidas, pero evitó anticipar su naturaleza. “Siempre pueden venir acciones. Yo no voy a especular sobre cuáles son”, afirmó antes de señalar que Washington conserva el derecho de actuar para proteger su seguridad nacional.

La declaración no constituye el anuncio de una intervención militar ni confirma que exista una operación en preparación. Representa, sin embargo, una advertencia de que la administración Trump considera disponibles diferentes herramientas si entiende que las actividades del régimen afectan los intereses estadounidenses.

Esas opciones pueden incluir nuevas sanciones, acciones judiciales, restricciones financieras, operaciones de inteligencia o medidas contra funcionarios y compañías vinculadas al poder cubano.

El mensaje traslada el protagonismo al interior de Cuba

Las declaraciones de Rubio establecen dos responsabilidades diferentes. Los cubanos aparecen como los encargados de impulsar la transformación política dentro de la isla, mientras Estados Unidos se atribuye la tarea de aumentar el costo internacional de la represión y limitar el acceso de la cúpula gobernante a recursos financieros.

El mensaje también busca contrarrestar décadas de propaganda oficial que presentan al Gobierno estadounidense como responsable exclusivo de los problemas nacionales. La pregunta decisiva será si la creciente presión exterior puede debilitar a GAESA y a las estructuras de control sin profundizar todavía más las privaciones de la población.

Por ahora, Washington promete nuevas medidas, el régimen se niega a ceder el poder y los cubanos vuelven a quedar en el centro de una crisis cuyo desenlace dependerá tanto de la presión interna como de los movimientos políticos que se produzcan fuera de la isla.


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