Joven cubana con I‑220A revela el obstáculo que enfrenta como inmigrante para convertirse en nurse practitioner

Estudiante cubana con I-220A. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Una joven inmigrante que vive en Florida decidió comenzar sus estudios de Enfermería en una universidad de Puerto Rico después de pasar aproximadamente dos años buscando una alternativa que pudiera pagar y combinar con su trabajo. Sin embargo, su elección incluye un desafío que mantiene preocupadas a muchas personas con procesos migratorios pendientes: deberá viajar a la Isla durante tres meses cada año para completar sus prácticas clínicas.

La estudiante explicó en un video que gran parte de la carrera se impartirá en línea, pero las asignaturas prácticas requieren su presencia en Puerto Rico. Aunque asegura conocer a otras personas con I‑220A que han viajado y regresado sin incidentes, reconoce que emprenderá cada recorrido con temor.


“Yo no tengo residencia, tengo I‑220A y ni siquiera sé cuándo la voy a tener. Lo único que sé es que el tiempo está pasando y no estoy haciendo nada con mi tiempo”, expresó.

Su meta no termina con obtener un título inicial en Enfermería. La joven quiere continuar avanzando hasta convertirse en nurse practitioner, una enfermera de práctica avanzada con preparación de posgrado.

Dos años buscando una universidad accesible

La joven relató que durante los últimos dos años llamó y consultó distintas instituciones, entre ellas EDP University, la Universidad del Sagrado Corazón y la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

Además del precio, buscaba una institución donde se sintiera acompañada y pudiera recibir respuestas claras antes de matricularse. Su preocupación, explicó, nace de una experiencia académica anterior que no desea repetir.

“He estado buscando una escuela donde me sienta bien, donde las personas sean atentas y puedan explicarme todas las dudas que tengo. No quiero cometer otro error estudiando en este país”, señaló.


La modalidad virtual también resultó determinante porque necesita conservar su empleo mientras estudia. No obstante, la formación clínica de Enfermería no puede completarse enteramente a distancia, por lo que tendrá que permanecer varios meses en Puerto Rico durante cada año de la carrera.

Los costos en Florida inclinaron la decisión

El precio de las universidades y escuelas de Enfermería en Florida fue una de las principales razones por las que comenzó a considerar programas en Puerto Rico.

Según los estimados que recibió durante su búsqueda, un grado asociado en Enfermería podía costarle alrededor de 54,000 dólares, mientras que un programa de licenciatura o BSN en una institución de Miami podía acercarse a los 70,000 dólares.

La joven aclaró que no cuestiona la calidad de esas universidades, pero considera que asumir semejante obligación financiera no resulta viable en este momento de su vida.

“Son muy buenas escuelas, pero no puedo hacer eso ahora. Prefiero buscar una escuela en línea porque trabajo y una opción que no sea tan cara, que pueda pagar con más facilidad”, explicó.

Aunque existen ayudas y préstamos estudiantiles, la estudiante quiere evitar una deuda difícil de sostener. Su testimonio refleja el dilema de numerosos trabajadores que desean incorporarse al sector sanitario, pero encuentran una barrera considerable en el costo de la formación.

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La licencia sirve para abordar, pero no sustituye un estatus migratorio

La joven sostuvo que con su licencia puede viajar a Puerto Rico y regresar. Esa afirmación, sin embargo, necesita una precisión importante.

Puerto Rico es un territorio de Estados Unidos y los vuelos desde Florida son considerados domésticos. Para pasar el control de seguridad aeroportuario se necesita una identificación aceptada por la Administración de Seguridad en el Transporte. Desde mayo de 2025, una licencia estatal debe cumplir con los requisitos de REAL ID, salvo que el pasajero presente otro documento aceptable, como un pasaporte. La TSA también dispone de un proceso alternativo de verificación para determinados viajeros que no poseen una identificación admisible.

No obstante, la función de esa licencia se limita a acreditar la identidad del pasajero ante la TSA. No concede residencia, no modifica su expediente migratorio y tampoco representa una garantía de que una persona no encontrará dificultades relacionadas con su caso.

La I‑220A es una Orden de Libertad Bajo Palabra emitida por las autoridades migratorias. El documento permite que la persona permanezca fuera de custodia mientras continúa su proceso, pero exige presentarse a las audiencias, entrevistas y controles correspondientes, además de cumplir las condiciones establecidas por ICE.

Por esa razón, una persona con I‑220A no debería basar una decisión semejante únicamente en que otros viajeros realizaron el recorrido sin problemas. Dos expedientes pueden tener circunstancias completamente diferentes, como órdenes de deportación, audiencias pendientes, antecedentes, solicitudes presentadas o condiciones específicas impuestas durante la liberación.

Antes de matricularse en un programa que exija desplazamientos periódicos, resulta prudente que un abogado de inmigración revise el expediente completo y confirme si existen riesgos particulares. Tener una licencia REAL ID resuelve el requisito de identificación para abordar el avión, pero no equivale a recibir una autorización migratoria.

Qué significa realmente que Enfermería no sea clasificada como “carrera profesional”

La joven también mencionó la controversia generada por la clasificación federal de varios programas de Enfermería como estudios “no profesionales”. Esto tampoco significa que la Enfermería haya dejado de ser una profesión ni que sus licencias hayan perdido validez.

La clasificación fue creada exclusivamente para determinar los límites de determinados préstamos federales destinados a estudiantes de posgrado. Las regulaciones que entraron en vigor el 1 de julio de 2026 establecieron categorías distintas para estudiantes graduados y estudiantes de programas profesionales.

Los nuevos prestatarios clasificados como estudiantes graduados pueden recibir hasta 20,500 dólares anuales en préstamos federales directos no subsidiados, con un límite agregado de 100,000 dólares. Los incluidos en la categoría de estudiantes profesionales pueden recibir hasta 50,000 dólares por año y acumular un máximo de 200,000 dólares. También terminó el acceso general de nuevos estudiantes graduados y profesionales al programa Grad PLUS.

El Departamento de Educación excluyó de la categoría especial de “estudiante profesional” a programas de posgrado como MSN, DNP y DNAP. La propia agencia aclaró que esa clasificación solo se utiliza para administrar los límites de los préstamos y que no constituye un juicio sobre la importancia, el rigor o el carácter profesional de la Enfermería.

Para una persona que busca inicialmente un grado asociado o una licenciatura, el impacto puede ser diferente al que afrontaría posteriormente al matricularse en una maestría o doctorado para convertirse en nurse practitioner. Por ello, debe confirmar directamente con la oficina de ayuda financiera qué préstamos, becas y programas puede recibir en cada etapa.

Una decisión marcada por el miedo y la necesidad de avanzar

La estudiante admite que viajará con preocupación, pero considera que seguir aplazando sus planes también tiene un costo. Mientras espera una solución para su situación migratoria, siente que los años transcurren sin que pueda acercarse a la carrera que desea.

Su caso combina tres problemas que afectan a numerosos inmigrantes: la incertidumbre de permanecer con una I‑220A, el elevado precio de la educación sanitaria y la dificultad de encontrar programas compatibles con un empleo. “Mi sueño es convertirme en nurse practitioner y tengo que comenzar a subir, paso a paso, desde ahora”, afirmó.

La alternativa encontrada en Puerto Rico parece ofrecerle una oportunidad académica más accesible, pero también la obliga a evaluar cuidadosamente la acreditación del programa, la transferencia de su título y la elegibilidad para obtener una licencia profesional en el estado donde piensa trabajar.

Igualmente deberá conocer el costo total y no solamente la matrícula. Los viajes, el alojamiento durante las prácticas, la alimentación y el transporte en Puerto Rico pueden modificar considerablemente el presupuesto inicial.

Su decisión representa un intento por recuperar el tiempo perdido, pero también demuestra por qué una matrícula universitaria no debe formalizarse sin revisar primero las consecuencias académicas, financieras y migratorias.


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