Apagón masivo deja sin electricidad a todo el oriente de Cuba tras una nueva falla del SEN

Apagón general en Oriente cubano. Imagen creada con IA Foto: Chat GPT

Una nueva perturbación del deteriorado sistema eléctrico cubano dejó este jueves 27 de agosto sin servicio a toda la región oriental del país, desde Las Tunas hasta Guantánamo, después de una oscilación en las líneas de transmisión que provocó una desconexión parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).

El incidente sacó de operación tres bloques termoeléctricos: la unidad 1 de la central Lidio Ramón Pérez, conocida como Felton; la unidad 6 de la Diez de Octubre, en Nuevitas; y la unidad 6 de la Antonio Maceo, en Santiago de Cuba.


La pérdida de esas unidades separó al oriente del resto de la red nacional y dejó sin electricidad a Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, según los reportes de la Unión Eléctrica y de las empresas eléctricas provinciales.

Comienzan las maniobras para recuperar el servicio

La Empresa Eléctrica de Granma informó que el Despacho Provincial de Carga comenzó las maniobras para volver a enlazar el territorio con el SEN. La prioridad anunciada fueron los llamados centros vitales, entre ellos hospitales, instalaciones de abastecimiento de agua y otros servicios esenciales.

Las autoridades no precisaron inicialmente cuánto demoraría la recuperación completa ni cuántos clientes habían resultado afectados. Tampoco divulgaron un diagnóstico técnico detallado que permitiera establecer con claridad dónde comenzó la perturbación.

Mientras el primer parte de la UNE habló de una oscilación que sacó de servicio a las tres unidades, el comunicado de Granma vinculó el evento con la salida imprevista de Felton y las oscilaciones que se produjeron posteriormente.

El apagón regional ocurrió, además, durante una jornada marcada por un enorme déficit de generación. En su actualización del 27 de agosto, la UNE pronosticó para el horario de máxima demanda nocturna una afectación de aproximadamente 2,060 megavatios. La cifra mostraba que el sistema ya trabajaba sin un margen suficiente para absorber la pérdida repentina de unidades importantes.


Qué significa una oscilación en la red eléctrica

Una oscilación se produce cuando variables esenciales como la frecuencia, la tensión o el flujo de potencia cambian bruscamente. Si la generación y el consumo pierden el equilibrio, las protecciones automáticas desconectan líneas o centrales para evitar daños mayores.

Ese mecanismo puede contener una avería, pero también desencadenar una reacción en cadena cuando la red funciona con pocas reservas. La pérdida súbita de una central reduce todavía más la generación, modifica la frecuencia y puede separar regiones completas del sistema.

En una infraestructura robusta existen reservas y capacidad de regulación para estabilizar la red. En Cuba, la repetición de fallas demuestra la extrema vulnerabilidad acumulada por el SEN.

Felton vuelve a quedar en el centro de la crisis

La salida de la unidad 1 de Felton tiene un peso especial porque se trata de uno de los bloques más importantes del oriente cubano. Su historial durante 2026 refleja la inestabilidad de una planta que entra y sale del sistema en momentos de gran escasez energética.

En febrero, la salida de Felton y Renté estuvo asociada a otro apagón masivo que afectó a Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo. En mayo, Felton volvió a desconectarse apenas horas después de sincronizar.

En julio, la UNE atribuyó otro colapso a la salida de esa misma unidad y al cambio brusco de frecuencia producido posteriormente. La secuencia de averías confirma que el incidente de este jueves no fue un hecho aislado, sino otro episodio de una crisis estructural que continúa profundizándose.

Cada pérdida de Felton vuelve a poner a prueba una red sin suficiente reserva y expone a millones de cubanos a cortes prolongados, interrupciones del bombeo de agua, dificultades para conservar alimentos y afectaciones en hospitales, comunicaciones y transporte.

Una crisis que el régimen cubano no logra contener

El nuevo apagón profundiza una crisis marcada por décadas de mantenimiento insuficiente, envejecimiento de las termoeléctricas, escasez de combustible y una gestión estatal incapaz de garantizar un servicio básico estable.

Aunque el régimen atribuye gran parte de las dificultades a las sanciones estadounidenses, la recurrencia de averías, las reparaciones fallidas y las unidades que vuelven a salir poco después de sincronizar también ponen bajo escrutinio sus prioridades de inversión y la falta de una modernización efectiva.

La población recibe partes oficiales que describen déficits, roturas y maniobras de recuperación, pero rara vez ofrecen plazos verificables para una solución estructural. Mientras tanto, los apagones dejaron de ser una emergencia ocasional para convertirse en una parte permanente de la vida cotidiana.

La desconexión de este jueves vuelve a demostrar que una sola perturbación puede aislar varias provincias y que la recuperación depende de maniobras graduales sobre una red extremadamente frágil. La UNE deberá aclarar ahora cuál fue la secuencia exacta del incidente, cuándo quedará restablecida completamente la región oriental y qué unidades podrán regresar al sistema.


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