
Guyana atraviesa una de las peores tragedias marítimas de su historia reciente después del naufragio del MV Barima, un antiguo ferry de pasajeros y carga que se hundió durante una travesía nocturna desde Georgetown hacia Port Kaituma, en el noroeste del país.
El balance oficial ascendió este martes a 41 personas fallecidas, luego de que los equipos de búsqueda recuperaran otros 14 cuerpos. Al menos 77 ocupantes habían sido rescatados con vida, mientras continuaban las operaciones para localizar a decenas de personas cuyo paradero todavía no había sido establecido. Las autoridades calculan ahora que hasta 179 pasajeros y tripulantes podían encontrarse dentro de la embarcación, una cifra muy superior a la registrada inicialmente.
Informaciones difundidas por medios vinculados a la comunidad cubana señalaron que entre los viajeros podía haber ciudadanos de la isla. Sin embargo, hasta el momento las autoridades guyanesas no han publicado una lista definitiva de pasajeros clasificada por nacionalidades ni han confirmado oficialmente la presencia de cubanos entre los fallecidos, sobrevivientes o desaparecidos.
La falta de un registro confiable se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para determinar la dimensión exacta de la tragedia y para ofrecer respuestas a las familias que buscan desesperadamente a sus seres queridos.
El ferry comenzó a hundirse en medio de la noche
El MV Barima había partido de Georgetown durante la tarde del sábado 18 de julio con destino a Port Kaituma, una comunidad situada en la Región Uno de Guyana, cerca de la frontera con Venezuela.
La travesía debía conectar la capital con una zona del país donde el transporte marítimo constituye una vía esencial para el traslado de pasajeros, alimentos, mercancías y suministros. Debido a la limitada infraestructura terrestre en varias comunidades del noroeste, los ferris cumplen una función fundamental para residentes, comerciantes y trabajadores.
Cerca de las 11:00 p. m., cuando la embarcación navegaba frente a la costa de Essequibo, la tripulación emitió una llamada de auxilio. El ferry estaba recibiendo agua y perdió estabilidad antes de volcar y desaparecer bajo la superficie.
La emergencia se produjo en plena oscuridad, a varias millas de tierra firme. Muchos pasajeros quedaron flotando en el mar sin saber si los equipos de rescate habían recibido la señal de socorro.
Las primeras labores estuvieron marcadas por la escasa visibilidad y la dificultad para localizar a personas dispersas en una extensa zona marítima. Algunos sobrevivientes permanecieron varias horas en el agua antes de ser encontrados por pescadores, embarcaciones comerciales y unidades de rescate.
Sobrevivientes describen una evacuación caótica
Los testimonios recogidos después del desastre muestran que el hundimiento ocurrió rápidamente y dejó poco tiempo para organizar una evacuación. Varias personas relataron que el agua comenzó a entrar en áreas de carga y que, en cuestión de minutos, la embarcación se inclinó con violencia. Objetos, cajas y mercancías se desplazaron por la cubierta, golpeando a pasajeros y dificultando el acceso a las salidas.
En medio de la oscuridad, las personas buscaron chalecos salvavidas, balsas u objetos que pudieran mantenerlas a flote. Familias enteras quedaron separadas cuando la corriente arrastró a los pasajeros en diferentes direcciones.
Helena Moonsammy, una de las sobrevivientes, contó que intentó proteger a cuatro de sus nietos cuando el ferry comenzó a hundirse. La mujer permaneció cerca de nueve horas en el agua antes de ser rescatada, pero los menores no lograron sobrevivir.
Otra pasajera, Alicia Atkinson, de 18 años, sostuvo a su bebé por encima del agua durante aproximadamente ocho horas. Aunque consiguió mantenerlo con vida hasta la llegada de los rescatistas, perdió a su hija de tres años durante el naufragio.
Al menos cuatro niños figuraban entre las primeras víctimas identificadas, lo que profundizó la conmoción en un país donde comunidades completas dependen de este tipo de transporte para comunicarse con la capital.
El registro oficial no reflejaba la cantidad real de viajeros
Uno de los aspectos más graves del caso es la diferencia entre el manifiesto oficial y el número de personas que aparentemente viajaban en el MV Barima. La documentación presentada inicialmente registraba 116 pasajeros y 17 tripulantes, para un total de 133 ocupantes. Sin embargo, al revisar los nombres de las personas rescatadas, los investigadores descubrieron que varias no aparecían en el listado.
Las entrevistas con sobrevivientes, familiares y trabajadores del servicio permitieron elevar posteriormente la estimación hasta 179 personas a bordo. La diferencia de 46 ocupantes abrió una investigación sobre la posible venta de boletos fuera del sistema oficial. Las autoridades sospechan que algunos pasajeros pudieron ingresar mediante pagos no registrados, lo que habría permitido transportar a más personas sin dejar constancia de sus identidades.
El problema no solo apunta a posibles hechos de corrupción. También ha impedido calcular con precisión cuántas personas permanecen desaparecidas, pues no existe certeza absoluta sobre quiénes abordaron el ferry. La administración vinculada al servicio fue suspendida mientras las autoridades investigan cómo se emitieron los pasajes, quién autorizó el embarque y por qué el manifiesto no reflejaba la cantidad real de viajeros.
Familias enfrentan una búsqueda sin información definitiva
La ausencia de una lista fiable ha generado una situación especialmente dolorosa para las familias. Algunas personas acudieron a hospitales, muelles y oficinas gubernamentales para intentar determinar si sus familiares habían sido rescatados. Otras recurrieron a redes sociales, estaciones de radio y grupos comunitarios para compartir fotografías y nombres.
La identificación de las víctimas también puede prolongarse debido al estado en que son recuperados algunos cuerpos y a la falta de documentos asociados a pasajeros que no figuraban en el manifiesto.
Para los familiares de posibles viajeros cubanos, la incertidumbre es aún mayor. La movilidad de ciudadanos de la isla dentro de Guyana, ya sea por motivos comerciales, familiares o migratorios, dificulta verificar rápidamente quiénes podían estar utilizando esa ruta. Hasta que concluya el proceso de identificación y se divulgue un listado oficial, cualquier cifra sobre pasajeros cubanos debe considerarse preliminar.
El MV Barima tenía más de ocho décadas de servicio
El MV Barima se construyó en 1939 y llevaba más de 80 años prestando servicios en Guyana. Su prolongada antigüedad ha colocado el estado técnico de la embarcación en el centro de la investigación.
El propio gobierno había informado en septiembre de 2024 que el ferry lo habían sometido a reparaciones consideradas críticas. En marzo de 2026 también anunció una inversión estimada en 124,5 millones de dólares guyaneses para ejecutar trabajos adicionales en el barco. La embarcación había recibido mantenimiento en 2024, pero estaba programada para nuevas reparaciones importantes durante 2026.
Los investigadores deberán determinar si existían fallas estructurales, problemas en el casco, filtraciones, deficiencias mecánicas o irregularidades en los sistemas de bombeo y navegación. También se examinará si la mercancía estaba distribuida de forma adecuada y si su desplazamiento durante la entrada de agua contribuyó a que el ferry perdiera estabilidad.
Aunque funcionarios afirmaron inicialmente que el barco no excedía formalmente su capacidad autorizada, la discrepancia en el número de pasajeros obliga a revisar esa conclusión.
Pasajeros habrían advertido sobre la entrada de agua
De acuerdo con relatos de sobrevivientes, algunas personas notaron agua en la zona de carga antes de que se produjera el vuelco. Todavía no se ha determinado cuándo la tripulación detectó la filtración, qué medidas adoptó ni cuánto tiempo transcurrió entre la primera señal de peligro y la llamada de auxilio.
Esos minutos serán fundamentales para establecer si la emergencia pudo haberse evitado o si una evacuación más rápida habría reducido el número de víctimas. Los investigadores también deberán revisar las comunicaciones del ferry, los registros de mantenimiento, las inspecciones más recientes y las decisiones tomadas desde el puente de mando.
Otra interrogante es si las balsas y chalecos salvavidas estuvieron accesibles para todos los pasajeros. Las autoridades indicaron que la embarcación llevaba aproximadamente 250 chalecos y varias balsas, pero la rapidez del hundimiento y el caos dentro del barco pudieron impedir su utilización ordenada.
El capitán y otro tripulante dieron positivo por marihuana
La investigación tomó un giro adicional cuando las autoridades informaron que el capitán y al menos otro miembro de la tripulación dieron positivo por marihuana después de que los rescataran. Ambos permanecieron bajo custodia policial mientras se analiza su actuación antes y durante la emergencia.
El resultado positivo no demuestra por sí solo que estuvieran bajo los efectos de la sustancia en el momento exacto del accidente. Los exámenes disponibles pueden detectar consumo anterior, por lo que será necesario realizar evaluaciones adicionales y establecer si existió algún grado de afectación.
No obstante, el hallazgo se incorporó a una investigación penal que analiza posibles negligencias, incumplimientos de los protocolos de navegación y fallas en la respuesta a la entrada de agua.
Las autoridades deberán precisar quién dirigía la embarcación, cuándo se ordenó enviar la señal de socorro y si la tripulación intentó regresar a puerto, acercarse a la costa o preparar a los pasajeros para abandonar el ferry.
Un amplio operativo por aire y mar
El Gobierno de Guyana desplegó una operación que incluyó unidades de la Guardia Costera, aeronaves del Cuerpo Aéreo, buzos, personal médico, pescadores y embarcaciones privadas. La zona de búsqueda llegó a superar los 1.000 kilómetros cuadrados. Las autoridades utilizaron helicópteros, aviones y barcos para recorrer el área donde podían haber sido arrastradas las víctimas.
Durante las primeras horas, la falta de embarcaciones equipadas con tecnología avanzada dificultó la localización exacta del ferry. Posteriormente, empresas vinculadas a las actividades petroleras y gasíferas de Guyana enviaron barcos con sistemas de escaneo y detección submarina.
La embarcación fue localizada en el fondo marino, aproximadamente a nueve millas de la costa y cerca del punto desde el cual se transmitió la llamada de emergencia. El hallazgo permitió enviar buzos hacia el casco para buscar personas atrapadas y recuperar cuerpos. Sin embargo, la profundidad, la visibilidad reducida y los riesgos estructurales complicaron el acceso al interior.
Francia envió buzos desde la Guayana Francesa, mientras Trinidad y Tobago ofreció asistencia adicional para reforzar la búsqueda. Al menos 16 embarcaciones participaban en las operaciones en torno al lugar del naufragio.
Las corrientes ampliaron la zona de búsqueda
El movimiento del mar obligó a los equipos a ampliar repetidamente el perímetro del operativo. Las corrientes podían desplazar a las personas, restos de la embarcación, equipajes y chalecos salvavidas a una distancia considerable del punto donde ocurrió el hundimiento.
El análisis de mareas, vientos y corrientes se convirtió en una herramienta clave para calcular posibles trayectorias. Pescadores conocedores de la costa también aportaron información sobre el comportamiento del mar en esa zona.
Con el paso del tiempo y sin nuevos sobrevivientes, la misión comenzó a transformarse gradualmente de una operación de rescate en una labor de recuperación. Aun así, las autoridades insistieron en que continuarían revisando las aguas y el interior del barco mientras existieran áreas pendientes de inspección.
Una ruta vital para comunidades del noroeste
La ruta entre Georgetown y Port Kaituma conecta a la capital con comunidades de la Región Uno, también conocida como Barima-Waini. Port Kaituma funciona como un centro de comercio y transporte para poblaciones cercanas, incluidas varias comunidades indígenas. El ferry trasladaba tanto pasajeros como productos, materiales y otros suministros necesarios para la vida cotidiana.
El accidente ha puesto bajo revisión la seguridad de una red marítima de la que dependen miles de personas que no cuentan con alternativas terrestres rápidas o accesibles. El Gobierno había anunciado en mayo la incorporación de otra embarcación para reforzar el servicio hacia la Región Uno, en medio de la necesidad de mejorar las conexiones y sustituir gradualmente barcos antiguos. La tragedia podría acelerar la revisión de toda la flota estatal, de los sistemas de inspección y de los procedimientos utilizados para registrar pasajeros y cargas.
Investigación administrativa y penal
El caso avanza en dos frentes principales. Por una parte, los especialistas marítimos intentan determinar la causa técnica del naufragio. Para ello deberán inspeccionar el casco, los compartimentos internos, los motores, las bombas y los sistemas de navegación.
Por otra, la Policía investiga posibles delitos relacionados con la venta irregular de boletos, la alteración del manifiesto, la conducta de la tripulación y la gestión administrativa del ferry. Las autoridades también tendrán que establecer si alguna oficina pública conocía las irregularidades o si existían antecedentes de pasajeros transportados sin ser registrados.
El primer ministro Mark Phillips advirtió que cualquier persona responsable de negligencia o mala conducta tendrá que responder ante la justicia. El presidente Irfaan Ali calificó el naufragio como una tragedia nacional y pidió al país prepararse para jornadas difíciles mientras avanzaba la recuperación de cuerpos.
Las preguntas que aún debe responder la investigación
A medida que continúa el operativo, aumentan las interrogantes sobre las circunstancias que rodearon el hundimiento. Será necesario explicar cómo una embarcación de 87 años continuaba operando en una ruta esencial, qué reparaciones se habían realizado y cuáles permanecían pendientes.
También deberá aclararse por qué el manifiesto omitía a decenas de viajeros, si el ferry transportaba más carga de la declarada y si existió una supervisión adecuada antes de autorizar su salida. Otra pregunta será si la tripulación actuó con rapidez al detectar la entrada de agua y si los pasajeros recibieron instrucciones claras para colocarse los chalecos y dirigirse a las balsas.
Las autoridades deberán determinar además si el consumo de marihuana tuvo alguna incidencia en las decisiones de los tripulantes o si constituye un elemento separado de la causa técnica del accidente.
Sin confirmación oficial sobre ciudadanos cubanos
La posible presencia de cubanos ha generado preocupación entre residentes de la isla y miembros de la diáspora que mantienen familiares o conocidos en Guyana. El país sudamericano se convirtió durante años en un destino frecuente para cubanos que viajaban por motivos comerciales, personales o migratorios. Georgetown también ha funcionado como punto de conexión para ciudadanos que realizan trámites, compran mercancías o continúan hacia otros territorios.
Sin embargo, ninguna de esas circunstancias permite confirmar que hubiera ciudadanos cubanos en este viaje específico. Hasta que las autoridades completen la identificación de sobrevivientes y fallecidos, la información sobre cubanos a bordo deberá manejarse con cautela. La discrepancia en el manifiesto significa que incluso las autoridades necesitan reconstruir la lista mediante boletos, entrevistas, llamadas de familiares, documentos personales y registros de cámaras o controles de acceso.
Guyana enfrenta una tragedia de alcance nacional
El naufragio del MV Barima no solo representa una pérdida humana devastadora. También ha expuesto posibles fallas estructurales en la operación del transporte marítimo estatal. El elevado número de fallecidos, la antigüedad del barco y las irregularidades del registro han provocado demandas de transparencia y rendición de cuentas.
Para las familias, sin embargo, la prioridad continúa siendo conocer el destino de quienes viajaban en el ferry. Mientras los buzos inspeccionan los restos y las embarcaciones recorren la costa, decenas de hogares permanecen pendientes de una llamada, una identificación o una actualización oficial.
El balance puede seguir aumentando en las próximas horas. La cifra definitiva dependerá de la recuperación de los desaparecidos y de la reconstrucción exacta del número de personas que estaban dentro del MV Barima cuando el ferry se hundió frente a la costa de Essequibo.





