
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, dejó abierta la posibilidad de una eventual operación contra el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel al afirmar este miércoles que el Pentágono dispone de planes para «todos los escenarios» y está preparado para actuar con fuerza si así lo ordena el presidente Donald Trump.
Las declaraciones fueron realizadas durante una comparecencia en la sede del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), en Tampa, Florida, y representan una de las advertencias más directas emitidas hasta ahora por un alto funcionario de la administración Trump respecto al futuro de Cuba.
“Todas las opciones están sobre la mesa”
Preguntado sobre la posibilidad de una operación dirigida contra Díaz-Canel, Hegseth evitó descartar cualquier alternativa y aseguró que la misión del Departamento de Defensa es presentar opciones al comandante en jefe para enfrentar cualquier contingencia.
«Opciones, opciones, opciones. Nuestro trabajo es presentar opciones a diferentes escalas, dependiendo de lo que quiera hacer el presidente de Estados Unidos, que es el comandante en jefe. Todas esas opciones están sobre la mesa. Tenemos opciones para todos los escenarios. Ese es nuestro trabajo. Literalmente nos dedicamos a planificar», respondió.
El responsable de Defensa estadounidense esquivó cualquier pronunciamiento definitivo cuando se le consultó sobre posibles medidas contra el mandatario cubano, alimentando la percepción de que ninguna alternativa ha sido retirada del debate estratégico.
«Tenemos opciones para todos los escenarios. Ese es nuestro trabajo. Literalmente nos dedicamos a planificar. Además del Pentágono, nadie planifica mejor que el Comando Central de Estados Unidos», aclaró.
“Aportaremos poder de fuego si es necesario”
El jefe del Pentágono añadió que las Fuerzas Armadas estadounidenses están preparadas para responder con contundencia si reciben instrucciones de la Casa Blanca. «El presidente espera que actuemos con firmeza y determinación en nuestra respuesta. Y que aportemos poder de fuego. Y sin duda lo haremos si es necesario», afirmó.
Las palabras de Hegseth reflejan el enfoque de disuasión que ha caracterizado la política de seguridad nacional de la administración Trump y envían una señal directa a los gobiernos considerados adversarios estratégicos de Washington.
La captura de Nicolás Maduro como mensaje para Cuba
Uno de los momentos más llamativos de las recientes declaraciones de Hegseth ocurrió durante su visita a la Base Naval de Guantánamo, donde recordó la Operación Absolute Resolve, ejecutada el 3 de enero de 2026 y que culminó con la captura de Nicolás Maduro en Caracas. La referencia se interpreta por numerosos analistas como un mensaje dirigido directamente al liderazgo cubano.
Según explicó el secretario, aquella operación demostró la capacidad de las fuerzas especiales estadounidenses para actuar en escenarios complejos y altamente protegidos. «Las defensas aéreas rusas y los guardias cubanos no fueron rival para nuestros operadores, nuestros Rangers», declaró.
La frase tuvo especial repercusión debido a la estrecha relación que han mantenido durante años La Habana y Caracas, especialmente en materia de seguridad e inteligencia.
El papel de Cuba en la protección del régimen venezolano
La referencia a los «guardias cubanos» no pasó desapercibida. Durante años, investigaciones periodísticas, informes de inteligencia y testimonios de exfuncionarios venezolanos han señalado la presencia de asesores cubanos en organismos de seguridad del régimen chavista.
Washington ha acusado en múltiples ocasiones al gobierno cubano de proporcionar apoyo estratégico, político y de inteligencia a Caracas, convirtiéndose en uno de los principales aliados del chavismo en la región.
Al recordar el operativo contra Maduro, Hegseth pareció enviar un mensaje de que ninguna protección externa garantizaría inmunidad frente a una eventual decisión de Estados Unidos de actuar.
La preocupación por los drones rusos e iraníes
Las declaraciones del secretario de Guerra también estuvieron vinculadas a los crecientes temores de Washington sobre la cooperación militar entre Cuba, Rusia e Irán.
En mayo, un reporte de inteligencia reveló que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares procedentes de Rusia e Irán desde 2023. Según esos informes, entre los escenarios discutidos figuraban posibles acciones contra la Base Naval de Guantánamo, embarcaciones militares estadounidenses e incluso objetivos ubicados en el sur de Florida.
Aunque funcionarios estadounidenses han descartado una amenaza inmediata, el tema ha despertado preocupación dentro de los organismos de seguridad nacional debido al creciente papel que desempeñan los drones en conflictos modernos.
“Sería una confrontación que no podrían soportar”
Hegseth aprovechó su visita a Guantánamo para lanzar una advertencia directa a La Habana. Según el funcionario, sería «poco prudente» que Cuba intentara desarrollar o adquirir sistemas de armas capaces de alcanzar instalaciones estadounidenses.
«Cualquier intento de adquirir armamento que pueda amenazar la base o el territorio continental de Estados Unidos estaría invitando a una confrontación que no solo no desean, sino que tampoco podrían soportar», afirmó. La declaración constituye una de las advertencias más contundentes emitidas recientemente por Washington sobre la capacidad militar cubana y sus vínculos con Rusia e Irán.
Guantánamo vuelve al centro de la estrategia estadounidense
La visita de Hegseth a la Base Naval de Guantánamo se produjo en un contexto de creciente atención estadounidense hacia las actividades de Rusia, China e Irán en el Caribe. Durante su estancia, el secretario recordó que sirvió en la instalación hace aproximadamente dos décadas y destacó que continúa siendo uno de los activos estratégicos más importantes de Estados Unidos en la región.
«Es un honor estar aquí en la Bahía de Guantánamo. Estuve aquí hace 20 años sirviendo como soldado. Entonces, como ahora, este sigue siendo un terreno estadounidense muy importante y estratégico», afirmó. La base naval desempeña funciones esenciales relacionadas con vigilancia regional, operaciones militares, logística y proyección de poder estadounidense en el Caribe.
Las relaciones entre Washington y La Habana atraviesan uno de sus momentos más tensos
Las declaraciones del jefe del Pentágono llegan en medio de un deterioro creciente de los vínculos bilaterales. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos ha incrementado las sanciones contra entidades y funcionarios vinculados al régimen cubano, mientras mantiene una postura más agresiva frente a los aliados internacionales de La Habana.
Al mismo tiempo, tanto funcionarios estadounidenses como representantes del gobierno cubano han reconocido públicamente la falta de avances en los contactos diplomáticos. La viceministra cubana Josefina Vidal admitió recientemente que no ha habido progresos significativos en las conversaciones bilaterales, una valoración compartida por el secretario de Estado Marco Rubio.
Por su parte, Miguel Díaz-Canel sostuvo desde La Habana que la estrategia de Estados Unidos hacia Cuba se articula en torno a tres posibles vías: fomentar una crisis interna, presionar al gobierno cubano mediante negociaciones bajo condiciones impuestas o recurrir a una intervención militar. Según afirmó, cualquier intento de invadir la isla desencadenaría un conflicto de consecuencias imprevisibles.
Una inesperada puerta abierta a la diplomacia
A pesar del tono firme que predominó durante gran parte de sus declaraciones, Hegseth sorprendió al introducir un mensaje de posible acercamiento hacia Cuba. «No buscamos enemigos. Somos un gran amigo. Y esperamos que pronto podamos ser amigos también del liderazgo del gobierno de Cuba. Por ahora, veremos qué sucede», afirmó.
La declaración sugiere que la administración Trump busca combinar presión y disuasión con una eventual apertura diplomática si se producen cambios que permitan redefinir la relación bilateral.
Un mensaje que no pasará inadvertido en La Habana
La combinación de advertencias militares, referencias a la captura de Nicolás Maduro, preocupaciones por la cooperación entre Cuba, Rusia e Irán y la reiteración de que «todas las opciones están sobre la mesa» convierten las declaraciones de Pete Hegseth en uno de los mensajes más contundentes enviados por Washington al régimen cubano en lo que va de 2026.
Aunque el secretario de Guerra no anunció medidas inmediatas ni reveló operaciones en curso, sus palabras dejan claro que Cuba se encuentra nuevamente en el centro de las preocupaciones estratégicas de la administración Trump y que el Pentágono continúa evaluando escenarios para responder a cualquier situación que considere una amenaza para los intereses estadounidenses.





