Marco Rubio acusa a GAESA de enriquecer a la élite cubana mientras el pueblo enfrenta apagones y escasez

La crisis económica, energética y social que atraviesa Cuba volvió a convertirse en tema de debate en Washington. Durante una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, el secretario de Estado Marco Rubio lanzó una de sus críticas más duras contra el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), al que describió como el verdadero centro de poder económico de la isla.

Rubio sostuvo que el deterioro de las condiciones de vida de los cubanos no puede atribuirse únicamente al embargo estadounidense, como insiste el gobierno de La Habana, sino que es el resultado de décadas de control estatal, falta de transparencia, ausencia de reformas estructurales y concentración de recursos en manos de una élite político-militar.


Las declaraciones llegan en un momento particularmente complejo para Cuba. El país atraviesa una de las peores crisis económicas desde el llamado Período Especial de los años noventa, con apagones diarios que en algunas provincias superan las 20 horas, una inflación que ha reducido drásticamente el poder adquisitivo de la población, escasez de productos básicos, dificultades para acceder a medicamentos y una migración masiva que ha provocado la salida de cientos de miles de cubanos en los últimos años.

Rubio coloca a GAESA en el centro de la crisis cubana

Durante su intervención, Rubio insistió en que GAESA representa mucho más que un simple grupo empresarial estatal. Según explicó, se trata de una estructura económica que concentra gran parte de los sectores más rentables del país y que opera con niveles de autonomía y opacidad que han generado cuestionamientos tanto dentro como fuera de Cuba.

«Cuba en realidad no está controlada por el gobierno. Cuba está controlada por una empresa holding militar llamada GAESA, y GAESA posee prácticamente todo en el país», explicó Rubio.

El conglomerado administra una extensa red de hoteles, marinas, agencias de viajes, centros comerciales, empresas constructoras, entidades financieras, servicios aeroportuarios y operaciones vinculadas al comercio exterior. También mantiene una fuerte influencia en áreas relacionadas con la captación de divisas, las inversiones extranjeras y el turismo internacional.

Para el secretario de Estado, esta concentración de recursos ha permitido que una pequeña élite vinculada al aparato militar mantenga el control sobre buena parte de la economía nacional mientras la mayoría de los ciudadanos enfrenta condiciones de vida cada vez más difíciles.


«Controla el sector turístico, controla la minería, controla las gasolineras; lo posee todo. Aproximadamente el 70% del PIB de Cuba está bajo el control de esta empresa militar. Y tienen entre 14.000 y 17.000 millones de dólares en activos», precisó el jefe de la diplomacia estadounidense.

Rubio afirmó que la riqueza generada por sectores estratégicos no se ha traducido en mejoras para la infraestructura pública, el sistema eléctrico, los hospitales o la producción de alimentos, elementos que continúan mostrando signos evidentes de deterioro.

«Mientras tanto, hay personas literalmente pasando hambre. Hay personas literalmente sufriendo las consecuencias de una red eléctrica que no ha recibido mantenimiento en diez años. Sin embargo, esta empresa holding militar está sentada sobre todos esos activos. Y, por cierto, ni un centavo del dinero de esa empresa militar se transfiere al tesoro público», denunció ante el senado.

La crisis energética, uno de los ejemplos más visibles del deterioro

Uno de los argumentos centrales de Rubio fue la situación energética que vive la isla. El funcionario recordó que el sistema eléctrico cubano atraviesa una crisis estructural debido al envejecimiento de las termoeléctricas, la falta de inversiones sostenidas, la escasez de combustible y la limitada capacidad de generación. Esta situación ha provocado apagones prolongados que afectan a millones de personas diariamente.

Mientras gran parte de la infraestructura energética muestra un avanzado estado de deterioro, Rubio cuestionó que el gobierno continúe destinando recursos a la construcción de hoteles y proyectos turísticos asociados a empresas controladas por GAESA.

La crisis eléctrica se ha convertido en uno de los principales factores de malestar social dentro del país. Los cortes de energía afectan la conservación de alimentos, la actividad económica, el suministro de agua, las telecomunicaciones y el funcionamiento de hospitales y centros de trabajo. Durante los últimos años, las interrupciones del servicio eléctrico han sido además uno de los detonantes de protestas ciudadanas en distintas regiones de Cuba.

«El desafío fundamental que enfrentamos es que Cuba necesita reformas sistémicas y serias. Necesita reformas económicas. Y la pregunta es si realmente puede reformarse bajo las personas que actualmente están al mando, tanto de GAESA como del gobierno. Realmente no creo que este sistema sea capaz de reformarse a sí mismo a menos que nuevas personas asuman el control», sostiene Rubio.

“La crisis no es consecuencia exclusiva del embargo”

Rubio aprovechó la audiencia para cuestionar nuevamente uno de los principales argumentos utilizados por las autoridades cubanas para explicar la situación económica del país.

El secretario de Estado sostuvo que el embargo tiene un impacto real sobre determinadas operaciones comerciales y financieras, pero afirmó que responsabilizar exclusivamente a las sanciones estadounidenses por el colapso económico ignora problemas internos acumulados durante décadas.

Según señaló, numerosos países mantienen relaciones comerciales con Cuba y continúan realizando inversiones en sectores estratégicos de la economía nacional. Sin embargo, la productividad sigue siendo baja, la producción agrícola permanece deprimida y el Estado continúa enfrentando dificultades para generar ingresos suficientes que permitan sostener servicios esenciales.

Rubio argumentó que la falta de incentivos para la inversión privada, las restricciones impuestas a los emprendedores, el exceso de burocracia y la centralización de las decisiones económicas han contribuido significativamente a la situación actual.

Washington asegura haber planteado alternativas para la recuperación económica

Durante la audiencia, Rubio afirmó que funcionarios estadounidenses han trasladado en distintas ocasiones a las autoridades cubanas posibles vías para impulsar una recuperación económica sostenible.

Entre las medidas mencionadas se encuentran una mayor apertura al sector privado, el fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas independientes, la eliminación de restricciones que limitan la inversión productiva y una reducción del control estatal sobre sectores económicos clave.

El secretario de Estado aseguró que la experiencia de otras economías demuestra que la apertura económica puede generar crecimiento, atraer capital extranjero y mejorar las condiciones de vida de la población.

Sin embargo, sostuvo que el gobierno cubano continúa priorizando el control político y económico sobre la implementación de reformas profundas que podrían transformar el modelo vigente.

Las sanciones contra GAESA seguirán siendo una prioridad de Washington

Rubio defendió las medidas adoptadas recientemente por la administración del presidente Donald Trump contra empresas y directivos vinculados a GAESA. Según explicó, la estrategia estadounidense busca restringir el acceso de la élite gobernante a recursos financieros y aumentar la presión sobre las estructuras que sostienen económicamente al régimen.

El secretario de Estado reiteró que estas sanciones no están dirigidas contra el pueblo cubano, sino contra entidades que, a juicio de Washington, concentran poder económico y político sin rendir cuentas a la ciudadanía.

La administración Trump ha incrementado durante los últimos meses las restricciones contra compañías asociadas al conglomerado militar, ampliando la lista de entidades sujetas a sanciones y reforzando los mecanismos de supervisión financiera.

GAESA: el conglomerado más poderoso de Cuba

Fundado en la década de 1990 durante el proceso de apertura económica impulsado tras la desaparición de la Unión Soviética, GAESA se convirtió progresivamente en el grupo empresarial más importante del país.

Bajo su estructura operan entidades como Gaviota, una de las principales cadenas hoteleras de Cuba; Almest, dedicada a la construcción; y varias compañías vinculadas a servicios financieros, logística, comercio y transporte.

Durante años, analistas y organizaciones independientes han señalado que el conglomerado funciona con escasa transparencia pública. Los estados financieros de muchas de sus empresas no son divulgados regularmente y existe poca información oficial sobre la magnitud real de sus ingresos y activos.

Esta falta de transparencia ha sido uno de los principales argumentos utilizados por legisladores estadounidenses para justificar sanciones dirigidas específicamente contra la organización.

Cuba, Rusia y China: una preocupación para la seguridad nacional estadounidense

Además del aspecto económico, Rubio volvió a vincular a Cuba con preocupaciones estratégicas para Estados Unidos. El secretario de Estado reiteró las inquietudes de Washington sobre la creciente cooperación entre La Habana, Moscú y Pekín, especialmente en áreas relacionadas con inteligencia, tecnología y seguridad.

En los últimos años, diversos funcionarios estadounidenses han advertido sobre la presencia de infraestructura vinculada a operaciones de inteligencia extranjera en territorio cubano, una situación que consideran particularmente sensible debido a la proximidad geográfica de la isla con Estados Unidos.

Rubio recordó que Cuba se encuentra a apenas 90 millas de Florida y aseguró que cualquier actividad militar o de inteligencia desarrollada por potencias rivales en la región es seguida de cerca por las agencias estadounidenses.

La respuesta del régimen, la protesta en el Senado y el plazo que preocupa a los socios de GAESA

La comparecencia de Marco Rubio en el Senado coincidió con un movimiento poco habitual del régimen cubano. Horas después de que el secretario de Estado volviera a cuestionar públicamente a GAESA, el diario oficial Granma publicó la primera respuesta directa de las autoridades cubanas sobre el conglomerado militar desde que Washington anunciara las nuevas sanciones.

En el comunicado, el gobierno calificó las medidas estadounidenses como «la escalada más intensa, desproporcionada y peligrosa en la historia reciente de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos». Sin embargo, el texto evitó responder a varios de los señalamientos realizados por Rubio y otros funcionarios estadounidenses, entre ellos las acusaciones sobre la magnitud de los activos controlados por GAESA, el destino de sus ingresos y las denuncias de que una parte significativa de esos recursos no se traduce en beneficios directos para la población cubana.

Tampoco hubo referencias al creciente retiro de empresas extranjeras de proyectos en la isla ni al plazo establecido por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para que compañías internacionales definan si continuarán haciendo negocios con entidades vinculadas al conglomerado militar.

La audiencia en el Senado también estuvo marcada por momentos de tensión cuando varios activistas favorables al régimen cubano interrumpieron la intervención de Rubio con gritos de «¡Para de matar cubanos; arrepiéntete!». La protesta obligó a una breve pausa en la sesión, aunque no alteró el desarrollo de la comparecencia ni el contenido de las declaraciones del secretario de Estado, quien continuó defendiendo la estrategia de presión económica contra las estructuras controladas por el aparato militar cubano.

Mientras tanto, crece la expectativa en torno al próximo 5 de junio, fecha límite fijada por la OFAC para que empresas extranjeras que mantienen relaciones comerciales con GAESA ajusten sus operaciones a las nuevas disposiciones estadounidenses. El vencimiento de ese plazo podría convertirse en un punto de inflexión para varios inversionistas internacionales, que deberán decidir entre mantener sus vínculos con el conglomerado cubano o exponerse a posibles sanciones y restricciones por parte de Washington.

Una ofensiva política que continúa ganando fuerza

Las declaraciones de Rubio forman parte de una estrategia más amplia impulsada por la administración Trump para aumentar la presión sobre el régimen cubano.

Durante los últimos meses, Washington ha aplicado sanciones contra funcionarios del gobierno, miembros de las fuerzas de seguridad y entidades vinculadas al aparato militar. Paralelamente, congresistas cubanoamericanos han intensificado sus llamados a endurecer las medidas contra figuras clave del poder en La Habana.

Dentro de esa estrategia, GAESA ha sido identificado como uno de los principales objetivos debido a su influencia sobre sectores fundamentales de la economía cubana y su papel dentro de la estructura de poder del país.

Para Rubio, mientras el conglomerado militar continúe concentrando buena parte de los recursos nacionales y manteniendo el control sobre las actividades más rentables de la economía, será difícil que Cuba logre superar la profunda crisis que afecta a millones de ciudadanos.

Las palabras del secretario de Estado reflejan que la presión sobre GAESA seguirá ocupando un lugar central en la política estadounidense hacia Cuba, en un contexto marcado por el deterioro económico de la isla, el creciente descontento social y las tensiones geopolíticas en el Caribe.


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