Congresista Carlos Giménez pide máxima vigilancia tras informes sobre drones cubanos con alcance hacia Florida

Carlos Giménez y drones Shahed-136. Foto: Video de YouTube de WPLG Local 10 y aTech ES

La creciente tensión entre Estados Unidos y Cuba sumó un nuevo episodio después de que el congresista republicano por Florida Carlos Giménez advirtiera que el régimen cubano dispone de drones militares con capacidad para alcanzar territorio estadounidense.

La declaración, realizada durante una entrevista con Local 10 News, reactivó las preocupaciones sobre la seguridad regional y sobre la influencia de aliados estratégicos de La Habana, particularmente Irán, a escasas millas de las costas de Florida.


Las afirmaciones del legislador llegan en un momento de marcada confrontación política entre ambos países. Durante las últimas semanas, Washington ha impuesto nuevas sanciones contra altos funcionarios cubanos vinculados a organismos de inteligencia y seguridad, mientras varios congresistas cubanoamericanos han insistido en que el gobierno de la isla representa una amenaza para los intereses estadounidenses en el hemisferio occidental.

En ese contexto, los reportes sobre un supuesto fortalecimiento de las capacidades militares cubanas han despertado especial atención dentro de los círculos de defensa y seguridad nacional de Estados Unidos, especialmente por la cercanía geográfica entre ambos territorios y por el papel histórico que Cuba ha desempeñado en algunos de los episodios más sensibles de la política exterior estadounidense.

La advertencia de Carlos Giménez sobre los drones cubanos

Giménez aseguró que información recibida por su oficina apunta a que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba poseen drones con características que podrían representar una amenaza potencial para el sur de Florida.

Según explicó, algunos de estos sistemas no tripulados tendrían un alcance cercano a los 200 kilómetros y capacidad para transportar grandes cargas. De confirmarse esas especificaciones, varios puntos de los Cayos de Florida e incluso zonas más alejadas podrían quedar dentro de su radio operativo.

«Sé que algunos de estos drones tienen alcances de 200 kilómetros con cargas útiles de 22 libras, lo que significa que prácticamente todo el mundo en el estado de Florida está dentro del alcance de estos drones», advirtió el legislador cubanoamericano.


Enfatizó además que la preocupación no radica únicamente en la existencia de los drones, sino en el posible uso que podría darse a estos equipos. Los vehículos aéreos no tripulados modernos pueden emplearse para labores de vigilancia, recopilación de inteligencia, monitoreo de infraestructuras críticas y, en algunos casos, para transportar explosivos o ejecutar ataques de precisión.

Para Giménez, la combinación de estas capacidades y la proximidad de Cuba al territorio continental estadounidense obliga a las autoridades federales a mantener una vigilancia constante sobre cualquier desarrollo tecnológico o militar proveniente de la isla.

Sospechas sobre drones de origen iraní

Uno de los elementos más sensibles de la denuncia es la posible relación entre los drones cubanos y la tecnología militar desarrollada por Irán. El legislador sugirió que algunos de los aparatos podrían ser similares al Shahed-136, un modelo ampliamente utilizado en conflictos recientes y que se ha convertido en uno de los símbolos de la expansión internacional de la industria militar iraní. Este tipo de dron ha sido empleado en operaciones de largo alcance y es conocido por combinar costos relativamente bajos con una capacidad significativa para alcanzar objetivos a gran distancia.

La posibilidad de que equipos con características semejantes hayan llegado a Cuba genera preocupación en Washington por varias razones. En primer lugar, porque supondría un incremento cualitativo en las capacidades militares de la isla. En segundo lugar, porque evidenciaría un nivel de cooperación técnica y estratégica más profundo entre La Habana y Teherán, una relación que durante años ha sido observada con recelo por sucesivas administraciones estadounidenses.

Expertos en seguridad han advertido en múltiples ocasiones que los drones se han convertido en una herramienta clave de la guerra moderna, permitiendo a países con recursos limitados desarrollar capacidades de vigilancia y ataque que antes requerían inversiones mucho mayores.

Reportes apuntan a un arsenal de alrededor de 300 drones

Las declaraciones de Giménez se apoyan en informaciones de inteligencia citadas por diversos medios estadounidenses, según las cuales Cuba habría acumulado aproximadamente 300 drones militares.

Aunque los informes no detallan públicamente los modelos específicos ni el origen de cada sistema, la cifra ha llamado la atención por reflejar una expansión considerable de las capacidades tecnológicas de las Fuerzas Armadas cubanas.

En los últimos años, numerosos países han incorporado drones a sus estructuras militares debido a su versatilidad y a los bajos costos de operación en comparación con aeronaves tripuladas. Estos sistemas pueden desempeñar funciones de reconocimiento, vigilancia costera, control fronterizo, apoyo táctico y ataque, dependiendo de su configuración.

Para Estados Unidos, cualquier incremento de este tipo de capacidades en Cuba adquiere una dimensión especial debido a la ubicación estratégica de la isla en el Caribe, una región considerada clave para la seguridad marítima, comercial y militar del país norteamericano.

Los posibles objetivos que preocupan a Washington

Los informes citados por medios estadounidenses plantean diversos escenarios sobre el eventual uso de estos drones. Entre los objetivos potenciales mencionados figuran la Base Naval de Guantánamo, instalaciones militares estadounidenses en el Caribe y embarcaciones de la Marina de Estados Unidos que operan en la región.

También se ha señalado la posibilidad de que determinadas áreas de los Cayos de Florida se encuentren dentro del radio de alcance de algunos de estos sistemas. La Base Naval de Guantánamo ocupa un lugar particularmente relevante dentro de este análisis. Ubicada en el extremo oriental de Cuba, constituye una instalación estratégica para Estados Unidos y ha sido históricamente un punto de fricción entre ambos gobiernos.

Sin embargo, hasta el momento las autoridades estadounidenses no han informado sobre amenazas concretas ni han emitido alertas que indiquen la existencia de planes específicos contra objetivos en Florida o en otras zonas del país.

Las autoridades locales de los Cayos también han señalado que continúan coordinándose con organismos federales y que no existe información pública sobre un riesgo inminente para la población.

Cooperación entre Teherán y La Habana

Aunque la información no ha sido confirmada oficialmente por Washington, diversos sectores políticos consideran que una colaboración militar más estrecha entre Irán y Cuba podría alterar los cálculos estratégicos en el Caribe.

Las relaciones entre ambos países se han fortalecido durante las últimas décadas mediante acuerdos políticos, económicos y de cooperación tecnológica. Ambos gobiernos han mantenido posiciones coincidentes en numerosos foros internacionales y han manifestado su oposición a diversas políticas estadounidenses.

Para legisladores como Giménez, la posibilidad de que esa cooperación alcance áreas militares avanzadas constituye un asunto que merece seguimiento por parte de las agencias de inteligencia y defensa de Estados Unidos.

Giménez relacionó el tema con una posible acusación contra Raúl Castro

Durante la entrevista, el congresista también abordó otro asunto que ha cobrado relevancia dentro de la comunidad cubanoamericana: los reportes sobre una posible acusación judicial contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996. «Está grabado en vídeo y de hecho admitió que dio la orden de derribarlo», confesó.

Aquel incidente ocurrió cuando cazas cubanos derribaron dos aeronaves civiles en aguas internacionales, provocando la muerte de cuatro activistas. El hecho desencadenó una fuerte crisis diplomática y dio lugar a nuevas sanciones estadounidenses contra el gobierno cubano.

Giménez sostuvo que la posible reapertura de responsabilidades judiciales relacionadas con ese caso reflejaría una postura más firme de Washington frente a figuras históricas del régimen cubano y frente a acciones consideradas violaciones del derecho internacional.

La respuesta de Miguel Díaz-Canel y el rechazo de La Habana

Las declaraciones del congresista fueron rechazadas por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien negó que la isla represente una amenaza para Estados Unidos o para cualquier otro país. El mandatario sostuvo que Cuba no mantiene planes ofensivos y que las capacidades defensivas del país responden exclusivamente a la necesidad de proteger su soberanía nacional frente a eventuales amenazas externas.

Díaz-Canel también denunció que determinadas acusaciones buscan construir una narrativa que justifique nuevas medidas de presión política, económica o incluso militar contra la isla. Según su posición, Cuba tiene derecho a desarrollar mecanismos de defensa como cualquier Estado soberano reconocido por la comunidad internacional. «Cuba no representa ninguna amenaza, ni tiene planes o intenciones agresivas contra ningún país», escribió el gobernante en su cuenta de X esta semana.

No obstante, el gobernante advirtió que cualquier conflicto militar en la región tendría consecuencias graves para la estabilidad del Caribe y generaría impactos que trascenderían las fronteras cubanas. «Si llegara a materializarse, desencadenaría una masacre con consecuencias incalculables, además del impacto destructivo en la paz y estabilidad regionales», añadió el comunista cubano.

Crece la tensión diplomática entre Washington y La Habana

La polémica sobre los presuntos drones militares cubanos se desarrolló en medio de un aumento de las tensiones entre ambos países. Recientemente, The New York Times informó que Estados Unidos había incrementado sus vuelos de vigilancia sobre Cuba, una medida que fue interpretada por las autoridades de la isla como una señal de mayor presión por parte de Washington. En respuesta, el canciller cubano Bruno Rodríguez acusó al gobierno estadounidense de intentar construir un “caso fraudulento” para justificar una eventual intervención militar contra Cuba.

Al mismo tiempo, nuevos acontecimientos contribuyeron a elevar el nivel de confrontación política. La agencia Associated Press reveló que el Departamento de Justicia de Estados Unidos estaría trabajando en una posible acusación contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un incidente que provocó la muerte de cuatro activistas y marcó uno de los momentos más críticos en las relaciones bilaterales de las últimas décadas.

La presión estadounidense también quedó reflejada durante la reciente visita a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe. Según reportes citados por medios estadounidenses, el funcionario exigió que Cuba dejara de ser un “refugio seguro para adversarios” de Estados Unidos, una declaración que reforzó las preocupaciones de Washington sobre los vínculos del régimen cubano con gobiernos considerados hostiles y que añadió un nuevo elemento a un escenario bilateral cada vez más tenso.

La cercanía geográfica mantiene a Florida en el centro de la discusión

Uno de los factores que explica la sensibilidad del tema es la extraordinaria proximidad entre Cuba y Estados Unidos. La distancia entre La Habana y el sur de Florida es de apenas unos cientos de kilómetros, mientras que Cayo Hueso se encuentra aproximadamente a 90 millas de la isla. Esta cercanía ha convertido históricamente al estrecho de Florida en uno de los espacios geopolíticos más vigilados del continente.

Desde la Crisis de los Misiles de 1962 hasta las actuales discusiones sobre migración, inteligencia, narcotráfico y cooperación militar internacional, cualquier movimiento estratégico en Cuba suele generar repercusiones inmediatas en Florida y en Washington.

Por ello, las advertencias de Carlos Giménez han trascendido el ámbito político local para insertarse en un debate más amplio sobre la seguridad nacional estadounidense, la influencia de actores extranjeros en el Caribe y el futuro de las relaciones entre ambos países.


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