
Un cubano residente en el sur de Florida terminó arrestado en Hialeah luego de ser acusado de destruir una máquina tragamonedas dentro de un mercado para robar cerca de 2,000 dólares en efectivo, en un caso que rápidamente generó repercusión por la violencia del hecho, las imágenes captadas por cámaras de seguridad y el historial previo del sospechoso en delitos similares relacionados con este tipo de equipos.
Las autoridades identificaron al detenido como Alejandro Izaguirre, de 50 años, residente en el área de West Little River, en Miami-Dade. El incidente ocurrió el pasado 2 de mayo dentro del Bora Bora Market, un establecimiento ubicado en Palm Avenue, en Hialeah, una ciudad donde las máquinas tragamonedas operadas en pequeños comercios forman parte habitual de numerosos negocios locales.
De acuerdo con el reporte policial divulgado por medios locales, el hombre habría actuado con aparente planificación luego de permanecer varios minutos dentro del establecimiento jugando en una de las máquinas instaladas en el local antes de ejecutar el robo.
Así ocurrió el robo dentro del mercado en Hialeah
Según la investigación, Izaguirre salió momentáneamente del negocio en horas del mediodía y se dirigió hacia el estacionamiento, donde abrió su vehículo y tomó una barra metálica. Posteriormente regresó al interior del mercado y comenzó a golpear violentamente la máquina tragamonedas hasta destruir parte de la estructura exterior.
Las cámaras de seguridad grabaron el momento en que el sospechoso utilizó el objeto metálico para romper el aparato y acceder al compartimiento donde se encontraba almacenado el dinero en efectivo.
El informe policial indicó que el hombre actuó rápidamente y logró extraer aproximadamente 2,000 dólares antes de abandonar el lugar. Las autoridades señalaron además que el daño ocasionado a la máquina superó los 1,000 dólares, una cifra que elevó la gravedad de los cargos presentados en su contra.
El caso llamó particularmente la atención debido a que el robo ocurrió en horario regular y dentro de un establecimiento abierto al público, algo que incrementó la preocupación entre comerciantes de la zona.
Videos de vigilancia fueron clave para identificarlo
Las imágenes captadas por el sistema de seguridad del Bora Bora Market se convirtieron en una de las principales evidencias utilizadas por los investigadores para reconstruir lo ocurrido dentro del local.
Uno de los empleados aseguró reconocer inmediatamente al sospechoso porque ya había acudido anteriormente al negocio y que tal vez se llamaba Alejandro. Esa declaración permitió a la policía avanzar rápidamente en la identificación preliminar del hombre.
Sin embargo, el elemento decisivo surgió cuando uno de los oficiales encargados de revisar los videos afirmó reconocer al sospechoso debido a que lo había arrestado anteriormente por un caso similar ocurrido a mediados de septiembre de 2025.
Ese antecedente permitió conectar rápidamente al acusado con el robo y facilitó la localización de su residencia en el área de West Little River. Las autoridades no revelaron si el caso anterior terminó en condena, pero sí dejaron claro que el sospechoso ya era conocido por las fuerzas del orden debido a incidentes relacionados con máquinas tragamonedas.
La inesperada frase que dijo durante el arresto
El reporte policial también reveló un detalle que rápidamente comenzó a circular en redes sociales y medios locales por la forma espontánea en que ocurrió. Cuando los agentes llegaron a la vivienda del sospechoso para efectuar el arresto, la novia de Izaguirre preguntó a los oficiales por qué motivo se lo llevaban detenido.
Según la policía, el acusado respondió inmediatamente: “fue por las máquinas tragamonedas”, una frase que quedó reflejada dentro de los documentos oficiales del caso y que posteriormente fue difundida por varios medios del sur de Florida.
Aunque las autoridades no especificaron si el hombre ofreció una confesión formal posterior, esa declaración espontánea pasó a formar parte del expediente de la investigación.
Enfrentó varios cargos y quedó bajo retención migratoria
Tras su arresto, Alejandro Izaguirre quedó acusado de hurto mayor en tercer grado y daños criminales superiores a 1,000 dólares, delitos que en Florida pueden implicar penas significativas dependiendo del historial del acusado y del monto de las pérdidas económicas. Al cubano lo trasladaron al Centro Correccional Turner Guilford Knight, una de las principales instalaciones penitenciarias del condado Miami-Dade con una fianza de 5.000 dólares.
Además de los cargos criminales, las autoridades confirmaron que permanecía bajo una retención migratoria emitida por ICE, una medida que suele aplicarse cuando una persona detenida enfrenta posibles procesos migratorios adicionales.
La existencia de esa retención podría derivar en procedimientos ante autoridades federales de inmigración una vez concluido el proceso penal estatal. Hasta el momento no se habían divulgado detalles sobre una posible audiencia migratoria ni sobre si el detenido contaba con representación legal especializada en temas de inmigración.
Crece la preocupación por robos a máquinas tragamonedas en Miami-Dade
El caso volvió a poner sobre la mesa la preocupación existente entre comerciantes del sur de Florida por el aumento de robos y daños contra máquinas tragamonedas ubicadas en mercados, cafeterías y pequeños establecimientos.
En ciudades como Hialeah y otras zonas de Miami-Dade, este tipo de equipos suele manejar cantidades importantes de dinero en efectivo, convirtiéndose en objetivos frecuentes para ladrones.
Un incidente similar ocurrió en diciembre de 2025, cuando un inmigrante cubano terminó bajo custodia policial en Hialeah tras destruir varias máquinas de juego en el negocio RC La Atenas Market & Smoke Shop. Según reportes, el hombre habría reaccionado violentamente después de perder aproximadamente 3,800 dólares apostando en el establecimiento.
Durante los últimos años, las autoridades locales han reportado múltiples incidentes relacionados con personas que intentan abrir o destruir estas máquinas utilizando herramientas metálicas, martillos o incluso vehículos.
Comerciantes de la zona han denunciado en reiteradas ocasiones el impacto económico que generan estos robos, no solo por el dinero sustraído, sino también por el elevado costo de reparación o reemplazo de los equipos dañados.
La difusión del caso provocó numerosas reacciones en redes sociales, donde usuarios debatieron sobre la reincidencia criminal, la seguridad en pequeños negocios y la presencia de detenidos bajo custodia migratoria en procesos judiciales del sur de Florida.





