María Elvira Salazar sobre las sanciones de EE.UU contra GAESA: «Estas sanciones acercan a la dictadura a un paso más al colapso»

María Elvira Salazar

La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar respaldó públicamente las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos contra el conglomerado militar cubano GAESA, en una decisión que marcó uno de los movimientos más agresivos de Washington contra las estructuras económicas del régimen cubano durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.

Las medidas, anunciadas por el secretario de Estado Marco Rubio, generaron una rápida ola de reacciones políticas y empresariales, debido a que apuntaron directamente al núcleo financiero controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, considerado durante años el principal sostén económico de la cúpula gobernante de la isla.


El anuncio ocurrió además en un momento especialmente delicado para Cuba, marcada por apagones masivos, escasez de combustible, inflación descontrolada, caída del turismo internacional y una creciente presión social derivada del deterioro económico que atraviesa el país.

Salazar aseguró que las sanciones golpeaban “donde más le duele” al régimen

La legisladora republicana celebró las restricciones a través de varios mensajes difundidos en redes sociales, donde afirmó que las sanciones representaban un golpe directo contra “la caja fuerte de la élite militar comunista”.

Según Salazar, mientras millones de cubanos enfrentaban hambre, apagones y falta de medicamentos, GAESA continuaba acumulando recursos y controlando buena parte de la economía nacional bajo supervisión militar.

La congresista sostuvo que durante años el conglomerado se benefició del monopolio sobre sectores estratégicos como el turismo, las remesas, las tiendas en divisas, la infraestructura portuaria, el comercio exterior y numerosos servicios financieros dentro de la isla.

«Aplaudo a @POTUS y @SecRubio por golpear donde más le duele a la dictadura cubana. GAESA es la caja fuerte de la élite militar comunista y mientras el pueblo cubano vive entre apagones, hambre, represión y miseria, los jerarcas del régimen viven como millonarios. Estas sanciones golpean el corazón financiero de la dictadura y acercan el principio del fin», escribió la legisladora en su cuenta de X.


En otro mensaje publicado en inglés, Salazar elogió directamente a Trump y Rubio por «golpear directamente la red financiera corrupta que mantiene a la dictadura cubana en el poder», señalando que durante décadas el régimen usó empresas militares como GAESA para enriquecer a las élites comunistas «mientras los cubanos de a pie sufrían apagones, hambre y desesperanza».

Las declaraciones de la representante por Florida tuvieron amplio eco entre sectores del exilio cubano, donde desde hace años existen reclamos para aumentar las sanciones contra las empresas administradas por los militares cubanos.

Qué es GAESA y por qué Estados Unidos lo considera el corazón financiero del régimen

El Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) es el conglomerado empresarial más poderoso de Cuba y se encuentra bajo control de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Durante años, la organización expandió su influencia hasta dominar sectores considerados claves para la economía cubana, incluyendo hoteles, aeropuertos, puertos, cadenas de tiendas, inmobiliarias, transporte, telecomunicaciones, servicios financieros y operaciones vinculadas al turismo internacional.

El Departamento de Estado describió a GAESA como “el núcleo del sistema comunista cleptocrático de Cuba” y aseguró que el conglomerado controla aproximadamente el 40 % de toda la economía de la isla.

Washington sostuvo además que gran parte de los ingresos obtenidos por la organización no se destinaban a mejorar las condiciones de vida de la población, sino a fortalecer las estructuras políticas, militares y represivas del régimen.

Las autoridades estadounidenses también señalaron que 20 mil millones de dólares se han desviado hacia cuentas y activos ocultos en el extranjero, mientras la isla enfrentaba una de las peores crisis económicas de las últimas décadas.

Las sanciones incluyeron a altos funcionarios y empresas vinculadas al régimen

El nuevo paquete fue implementado bajo la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Trump el pasado 1 de mayo de 2026. Además de sancionar directamente a GAESA, las medidas incluyeron a la presidenta ejecutiva del conglomerado, Ania Guillermina Lastres Morera, así como a la empresa minera Moa Nickel S.A., considerada estratégica para el gobierno cubano por sus operaciones vinculadas a la exportación de níquel y otros recursos minerales.

Las restricciones bloquearon activos bajo jurisdicción estadounidense y limitaron operaciones financieras relacionadas con las entidades sancionadas. El gobierno estadounidense advirtió además que cualquier empresa o individuo que mantuviera relaciones comerciales significativas con las compañías afectadas podría exponerse a futuras penalidades económicas.

Washington lanzó ultimátum a empresas extranjeras con negocios en Cuba

Uno de los puntos más sensibles del anuncio fue la advertencia dirigida a empresas internacionales con vínculos comerciales con GAESA. Estados Unidos otorgó plazo hasta el próximo 5 de junio para cesar operaciones o romper relaciones comerciales con entidades asociadas al conglomerado militar cubano.

De no hacerlo, las compañías podrían enfrentar sanciones secundarias, restricciones financieras y limitaciones para operar dentro del sistema estadounidense. La decisión elevó la preocupación entre inversionistas y corporaciones extranjeras con intereses en Cuba, particularmente en áreas como turismo, minería, energía y comercio.

Analistas consideraron que el endurecimiento de las restricciones podría provocar nuevas salidas de empresas internacionales de la isla, agravando aún más la fragilidad económica del país.

Sherritt suspendió operaciones y agravó el temor a más apagones en Cuba

El impacto de las sanciones se sintió casi de inmediato. La empresa canadiense Sherritt International anunció la suspensión de todas sus operaciones directas en Cuba y comenzó la repatriación de personal expatriado. La compañía aseguró que las nuevas restricciones estadounidenses hacían prácticamente imposible mantener operaciones normales en la isla.

La decisión representó un golpe especialmente severo para el sistema energético cubano, debido a que Sherritt aportaba entre el 10 % y el 15 % de la capacidad de generación eléctrica independiente del país.

La salida de la firma canadiense ocurrió en medio de una crisis energética sin precedentes, marcada por termoeléctricas fuera de servicio, falta de combustible y apagones diarios que en algunas provincias superaban las 20 horas continuas.

Especialistas advirtieron que la retirada de inversiones extranjeras podría empeorar todavía más la capacidad de generación eléctrica y afectar sectores productivos esenciales para la economía cubana. Además, las acciones de Sherritt registraron fuertes caídas en los mercados financieros tras conocerse las sanciones y el retiro de la compañía de la isla.

Las nuevas medidas impulsadas por Washington recibieron el apoyo inmediato de influyentes figuras cubanoamericanas en el Congreso. María Elvira Salazar respaldó públicamente la decisión, al igual que Mario Díaz-Balart, quien sostuvo que las sanciones incrementan la presión sobre el régimen cubano y buscan responsabilizarlo por años de autoritarismo, prácticas corruptas y acciones que, según afirmó, han comprometido la seguridad nacional estadounidense.

Las nuevas medidas llegaron en medio del deterioro económico más profundo de Cuba

Las sanciones fueron anunciadas en un contexto de creciente deterioro económico dentro de Cuba. Durante los últimos meses, el país experimentó un aumento sostenido de apagones, desabastecimiento de alimentos, inflación, caída del poder adquisitivo y dificultades para importar combustible y materias primas.

A esto se sumó la reducción de ingresos provenientes del turismo internacional y las crecientes limitaciones financieras derivadas de las restricciones estadounidenses. La crisis provocó además un aumento del malestar social y un incremento de la migración de cubanos hacia Estados Unidos y otros países de la región.

Economistas y observadores internacionales señalaron que las nuevas sanciones contra GAESA podrían afectar directamente áreas consideradas vitales para la entrada de divisas a la isla, incluyendo hoteles, remesas, puertos y operaciones comerciales vinculadas al turismo.

Marco Rubio advirtió que podrían venir nuevas sanciones

Tras el anuncio, Rubio dejó claro que la ofensiva económica contra las estructuras financieras del régimen cubano apenas comenzaba. El secretario de Estado adelantó que Washington evaluaba nuevas designaciones y sanciones adicionales “en los próximos días y semanas”, aumentando la incertidumbre sobre el futuro de empresas vinculadas al gobierno cubano.

Las declaraciones reforzaron la percepción de que la administración Trump pretendía profundizar una política de máxima presión contra La Habana, en un escenario marcado por crecientes tensiones diplomáticas, dificultades económicas internas y una mayor fragilidad del sistema energético cubano.

Para sectores del exilio y legisladores republicanos del sur de Florida, las sanciones representaron uno de los golpes más importantes contra la estructura financiera del régimen en los últimos años. Entretanto, para Cuba, el anuncio abrió un nuevo capítulo de incertidumbre económica en medio de una crisis que continúa agravándose.


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