
El congresista cubanoamericano Carlos A. Giménez expresó públicamente su respaldo a jóvenes cubanos que han denunciado en redes sociales la profunda crisis económica y energética que atraviesa Cuba. El pronunciamiento del legislador republicano llega en medio de una nueva ola de apagones masivos, crecientes tensiones sociales y denuncias de presiones contra activistas y creadores de contenido dentro de la isla.
A través de su cuenta en la red social X, el congresista envió un mensaje directo de solidaridad dirigido a quienes han criticado públicamente la situación actual en el país. “Todo nuestro apoyo para los jóvenes valientes que están exigiendo sus derechos en Cuba”, escribió el legislador, acompañando su mensaje con la etiqueta #SOSCuba.
La publicación generó rápidamente más de mil me gusta y casi 300 comentarios entre miembros de la diáspora cubana, periodistas independientes y activistas que siguen de cerca la evolución de la crisis en la isla.
La declaración se conoció días después de que un grupo de aproximadamente 20 a 30 estudiantes llevara a cabo el lunes una protesta pacífica en la escalinata de la Universidad de La Habana. La acción fue una muestra de inconformidad ante los constantes apagones y las difíciles condiciones en que, según denunciaron, se desarrolla la actividad académica.
La iniciativa, difundida previamente a través de redes sociales, comenzó alrededor de las 10:00 de la mañana cuando un joven se sentó en el primer escalón. Con el paso de los minutos se fueron sumando otros estudiantes y la concentración creció durante cerca de dos horas, mientras en el lugar permanecían agentes de la Seguridad del Estado observando la situación.
“No nos han escuchado desde el primer momento”. “¿Cuántas horas de corriente tuvo la semana pasada? ¿Y tiene conexión cuando le quitan la corriente?”. “No somos mártires de ningún bando; somos estudiantes universitarios. Por lo tanto, ninguno de nosotros pretendía estar aquí, pero no ha habido otra opción”, cuestionaron estudiantes ante la presencia de la rectora Miriam Nicado García y al ministro Walter Baluja, así como el viceministro primero del Ministerio de Educación Superior (MES).
La inconformidad entre los estudiantes no se limitó a la Universidad de La Habana, sino que también se hizo sentir en la CUJAE y en la UCI. Paralelamente, en varios puntos de la capital se escucharon cacerolazos acompañados de consignas como “¡Abajo el comunismo!”.
Mientras tanto, según reportes difundidos en redes y medios independientes, las autoridades respondieron ocupando un parque cercano con grupos de niños, con el objetivo de impedir que se realizara una reunión sobre posibles reformas universitarias que había sido convocada por los propios estudiantes.
El contexto: una crisis energética cada vez más grave
Las declaraciones de Giménez se producen en medio de un deterioro significativo del sistema eléctrico cubano, considerado uno de los problemas más urgentes que enfrenta el país en la actualidad. Una avería reciente en la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales plantas generadoras de electricidad en Cuba, provocó un impacto severo en la capacidad de generación energética del país.
La central, ubicada en la provincia de Matanzas, es una de las instalaciones más importantes del sistema eléctrico nacional. Cuando esta planta presenta fallos, el efecto suele sentirse rápidamente en toda la red energética.
La avería agravó una situación que ya era compleja debido a la falta de combustible, el envejecimiento de las infraestructuras eléctricas y la limitada capacidad de mantenimiento técnico del sistema. Como consecuencia, amplias zonas del país quedaron sometidas a apagones prolongados que afectan la vida cotidiana de millones de personas.
Apagones masivos en La Habana y otras provincias
La crisis energética ha impactado con especial fuerza a La Habana, donde los cortes eléctricos se han vuelto cada vez más frecuentes y prolongados. En varios barrios de la capital, residentes han denunciado apagones que pueden extenderse durante gran parte del día. Algunos reportes señalan cortes que superan las 20 horas, obligando a las familias a reorganizar completamente sus rutinas.
Sin electricidad, muchas actividades básicas se vuelven extremadamente difíciles: cocinar, refrigerar alimentos, estudiar o trabajar desde casa se convierten en tareas complicadas. La situación se replica en otras provincias del país, donde las autoridades aplican apagones programados para intentar equilibrar la demanda energética con la limitada capacidad de generación disponible.
Estos cortes eléctricos prolongados han generado frustración en amplios sectores de la población, que ven cómo las dificultades económicas se agravan con cada nuevo fallo del sistema energético.
Impacto en la economía, la educación y los servicios
Los apagones no solo afectan la vida doméstica de los ciudadanos, sino que también tienen un impacto directo en múltiples sectores de la economía y los servicios públicos. El sector privado, particularmente los pequeños negocios conocidos como mipymes, enfrenta serias dificultades para operar cuando el suministro eléctrico es inestable.
Restaurantes, cafeterías, talleres y pequeños comercios dependen de la electricidad para conservar productos, utilizar maquinaria o mantener sistemas de pago electrónicos. Cuando los apagones se prolongan, muchos negocios se ven obligados a cerrar temporalmente o a trabajar con pérdidas.
El sistema educativo también se ha visto afectado. Las autoridades suspendieron clases en varias ocasiones en la capital debido a la crisis energética, lo que impactó a cientos de miles de estudiantes.
Además, los cortes eléctricos afectan el acceso a internet y las telecomunicaciones, lo que limita aún más la capacidad de los ciudadanos para informarse, trabajar o comunicarse con familiares dentro y fuera del país.
Redes sociales: el espacio donde los jóvenes denuncian la crisis
Ante la falta de canales tradicionales para expresar críticas o preocupaciones públicas, muchos jóvenes cubanos han recurrido a las redes sociales como una vía para denunciar los problemas que enfrentan diariamente.
Plataformas digitales como Facebook, X, Instagram y TikTok se han convertido en espacios donde ciudadanos comparten videos de apagones, quejas por la escasez de alimentos o críticas a la situación económica del país. En febrero, alumnos del Instituto Superior de Arte también habían expresado públicamente su inconformidad, coreando consignas como “SOY LIBRE” y “¿y esto para ustedes es revolución?”, lo que evidencia que el descontento viene de hace un tiempo atrás.
En este contexto, las redes sociales también funcionan como una ventana hacia el exterior, permitiendo que la comunidad internacional conozca testimonios directos sobre la realidad que viven los ciudadanos dentro de la isla. Sin embargo, este espacio digital también ha generado tensiones con las autoridades.
Denuncias de presión contra activistas y creadores digitales
Varios jóvenes creadores de contenido han denunciado supuestas presiones por parte de la Seguridad del Estado tras expresar opiniones críticas sobre la situación del país. Entre los casos mencionados figuran integrantes del proyecto digital El4tico y del espacio Fuera de la Caja, quienes han señalado haber recibido advertencias o haber sido interrogados por sus publicaciones.
También se menciona el caso de la influencer Anna Bensi, quien aseguró haber sido objeto de presiones luego de comentar públicamente sobre la crisis energética y la situación social en Cuba. Según estos testimonios difundidos en internet, las autoridades estarían vigilando de cerca las publicaciones de creadores digitales que abordan temas políticos o sociales sensibles.
Organizaciones de derechos humanos han advertido en diversas ocasiones que periodistas independientes, activistas y ciudadanos críticos pueden enfrentar presiones cuando publican contenido considerado incómodo para el gobierno.
El papel de la diáspora cubana en el debate político
El mensaje del congresista Carlos Giménez refleja también el papel activo que desempeña la diáspora cubana en el debate político sobre el futuro de la isla. En ciudades como Miami, donde reside una de las comunidades cubanas más grandes del mundo, los acontecimientos que ocurren en Cuba son seguidos con gran atención.
Muchos miembros de la diáspora utilizan redes sociales, medios de comunicación y espacios políticos para denunciar lo que consideran violaciones de derechos humanos o crisis humanitarias dentro del país. Los mensajes de apoyo de figuras políticas estadounidenses suelen amplificar estas denuncias y contribuir a que el tema mantenga visibilidad en el debate internacional.
La postura política de Carlos Giménez sobre Cuba
Carlos Giménez, quien nació en Cuba y emigró a Estados Unidos siendo niño tras la instauración del régimen comunista, ha sido una de las voces más firmes dentro del Congreso estadounidense respecto a la situación política en la isla. El legislador representa un distrito del sur de Florida en la Cámara de Representantes y ha mantenido una postura crítica hacia el gobierno cubano.
“Los días del régimen están contados, y no estoy hablando de años, sino de días”, afirmó el legislador el sábado pasado en un evento previo a la Cumbre Escudo de las Américas celebrado en Miami con la presencia de 12 presidentes de la región que buscan combatir el narcoterrorismo junto a EE.UU.
A lo largo de su carrera política, Giménez ha respaldado sanciones y políticas destinadas a presionar al gobierno de La Habana para que implemente reformas democráticas y respete los derechos humanos. En febrero también hizo un llamado a aerolíneas —entre ellas American Airlines— para que interrumpieran sus vuelos a Cuba, al tiempo que afirmó en Fox News que el país vive una etapa que calificó como su “momento Muro de Berlín”.
Su reciente mensaje de apoyo a los jóvenes cubanos se suma a una larga lista de pronunciamientos en los que ha expresado solidaridad con activistas, opositores y ciudadanos que denuncian la situación dentro de la isla.





