
Un repartidor de origen cubano que trabajaba para un contratista de entregas de Amazon fue arrestado en Miami-Dade County tras ser acusado de apropiarse de paquetes destinados a clientes y comercializarlos por su cuenta, según reportes oficiales divulgados por autoridades locales y citados por CiberCuba.
El detenido identificado como Andy Manuel García Machado, de 29 años, quien ahora enfrenta cargos por hurto en un caso que vuelve a poner bajo escrutinio el sistema de entregas subcontratadas en el sur de Florida.
El origen de la investigación: alertas internas y control de inventario
La investigación comenzó tras una alerta del equipo de prevención de pérdidas en un centro logístico del suroeste del condado. Según el reporte, la empresa detectó discrepancias reiteradas entre el inventario despachado y las entregas confirmadas en el sistema.
Los artículos figuraban como “entregados” o “extraviados”, pero varios clientes habrían reportado no haber recibido los productos. Este patrón encendió las alarmas internas y llevó a revisar los registros asociados a rutas específicas de reparto.
Entre los artículos presuntamente sustraídos se encontraban productos de alto valor comercial y alta demanda, incluyendo una consola PlayStation, un panel solar portátil, un altavoz Bluetooth, un reloj y un purificador de aire, además de otros artículos de menor costo. El valor total estimado asciende a aproximadamente 1.757 dólares.
De acuerdo con el informe citado, el acusado habría utilizado el sistema digital para marcar los paquetes como completados o perdidos, lo que le permitía cerrar la orden en la plataforma sin generar una alerta inmediata.
El presunto modus operandi
Según la versión recogida por el medio, el repartidor habría aprovechado la dinámica de las entregas de última milla —donde el conductor tiene control físico de la mercancía— para retirar determinados paquetes y trasladarlos a su domicilio con la intención de venderlos posteriormente.
Las autoridades sostienen que el esquema consistía en seleccionar artículos con potencial de reventa rápida, marcarlos como entregados o extraviados y evitar así una trazabilidad inmediata.
El caso ilustra cómo, en sistemas logísticos de alto volumen, pequeñas irregularidades pueden pasar desapercibidas hasta que se detecta un patrón repetido.
Arresto, cargos y proceso judicial
A García Machado lo arrestaron y trasladaron al Turner Guilford Knight Correctional Center, una de las principales instalaciones penitenciarias del condado. Un juez le fijó una fianza de 2.500 dólares mientras avanza el proceso.
Además del cargo penal por hurto, el reporte indica que enfrenta una orden de retención migratoria. Este elemento podría tener implicaciones adicionales dependiendo de su estatus migratorio y del desarrollo del proceso judicial.
Como establece el sistema legal estadounidense, el acusado se presume inocente hasta que se demuestre lo contrario en un tribunal.
La posición de Amazon y el modelo de subcontratación
En declaraciones recogidas por el medio, Amazon calificó el hecho como “inaceptable” y reiteró que mantiene una política de cero tolerancia frente a conductas que vulneren la confianza de los clientes.
La compañía precisó que el acusado no era empleado directo, sino trabajador de una empresa contratista que presta servicios de entrega bajo el modelo que se conoce como “Delivery Service Partner” (DSP). Este esquema, ampliamente utilizado en Estados Unidos, permite a Amazon ampliar su red de distribución mediante pequeñas empresas independientes que gestionan flotas de conductores.
Aunque el modelo ha sido clave para el crecimiento del comercio electrónico y la rapidez en las entregas, también traslada parte de la supervisión operativa a terceros, lo que plantea desafíos en términos de control y auditoría.
Casos similares en el sur de Florida
El artículo señala que no se trata de un incidente aislado. En meses recientes, otros repartidores vinculados a contratistas de Amazon en Miami-Dade quedaron arrestados por acusaciones similares. El pasado mes de mayo, Adrián Barrera, de 32 años, terminó bajo custodia policial tras estar vinculado con el supuesto hurto de mercancía cuyo valor rondaría los 45.000 dólares.
De acuerdo con el informe, los envoltorios de los productos habrían sido descartados en el estacionamiento de una sucursal de Lowe’s. Asimismo, en ese expediente se le formularon acusaciones adicionales por presunta posesión de metanfetamina.
En diciembre pasado, Diego Alejandro Santana Caner, de 25 años, también terminó arrestado en Sweetwater después que lo señalaron por la supuesta sustracción de cerca de una veintena de paquetes, entre ellos varios equipos electrónicos, y por la posterior comercialización de parte de esos artículos. De acuerdo con el reporte oficial, también pesaba sobre él una presunta infracción a las condiciones de su libertad condicional derivada de un proceso anterior.
Estos casos han generado preocupación entre consumidores y autoridades locales, especialmente en un mercado como el sur de Florida, donde el comercio electrónico y las entregas a domicilio forman parte esencial de la vida cotidiana. La recurrencia de incidentes de este tipo ha motivado debates sobre la necesidad de reforzar controles tecnológicos, sistemas de verificación de entrega y monitoreo en tiempo real de las rutas.
Impacto en la confianza del consumidor
En un entorno donde millones de transacciones se realizan a través de plataformas digitales, la confianza en la cadena de entrega es un elemento clave. Cualquier brecha en ese proceso no solo representa una pérdida económica puntual, sino que puede afectar la percepción pública sobre la seguridad del servicio.
Para los clientes, la garantía de que un paquete llegará de forma íntegra y en el plazo previsto es parte central del contrato implícito con la plataforma.
Mientras el proceso judicial sigue su curso, el caso reabre interrogantes sobre los mecanismos de control interno en el sistema de distribución de última milla y sobre cómo equilibrar eficiencia operativa con supervisión rigurosa en una industria que continúa expandiéndose a gran velocidad en el sur de Florida.





