
Estados Unidos interceptó un tercer buque petrolero en el Océano Índico, en una operación que, según autoridades federales, busca frenar intentos de evasión de sanciones vinculadas al comercio internacional de crudo. La acción, confirmada por el Pentágono, consolida una estrategia de vigilancia y abordaje que ya había alcanzado a otras embarcaciones señaladas por prácticas similares.
El operativo refuerza la dimensión global de las sanciones energéticas impulsadas por Washington vinculadas a Venezuela y Cuba y abre un nuevo capítulo en el debate sobre el alcance de las inspecciones en aguas internacionales.
“Durante la noche fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un derecho de visita de inspección, interdicción marítima y abordaje del Bertha sin incidentes en el área de responsabilidad del Indopacom (Comando Indo-Pacífico)”, dijo el Pentágono en su cuenta de X recientemente.
“La embarcación operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente (estadounidense Donald) Trump sobre buques sancionados en el Caribe e intentó eludirla», destaca el comunicado del Departamento de Guerra de EE.UU.
El Departamento de Guerra indicó que la intervención responde a un esquema operativo de carácter integral y reforzó su postura con una declaración categórica: “Tres embarcaciones se pusieron a la fuga y ahora las tres han sido capturadas”.
El buque señalado y la operación naval
La embarcación interceptada fue identificada como Bertha, aunque, según reportes oficiales, habría operado también bajo el nombre Ekta como parte de presuntas maniobras para dificultar su rastreo como han hecho otros petroleros sancionados. La inspección se realizó bajo la supervisión del Comando Indo-Pacífico de EE.UU., que tiene jurisdicción operativa en esa zona marítima estratégica.
De acuerdo con la versión estadounidense, el abordaje se efectuó sin incidentes y conforme a protocolos navales establecidos. Washington sostiene que el buque desafiaba restricciones impuestas a tanqueros vinculados con rutas petroleras sancionadas, particularmente aquellas relacionadas con Venezuela.
Tácticas para evadir controles
Las autoridades estadounidenses aseguran que el petrolero habría empleado mecanismos para eludir el seguimiento, entre ellos cambios de nombre, ajustes en su identificación marítima y posibles alteraciones en los sistemas de localización automática. Estas prácticas con frecuencia se señalan en investigaciones sobre flotas que intentan continuar operaciones comerciales bajo regímenes de sanciones.
Según datos oficiales citados en el reporte original, el Bertha formaría parte de un grupo de al menos 16 buques sancionados que habrían intentado sortear el bloqueo o la “cuarentena” impuesta por Estados Unidos. Antes de esta acción, ya se habían interceptado los petroleros Aquila II y Veronica III en operaciones similares.
Un alcance que trasciende el Caribe
Aunque las sanciones están relacionadas con el comercio energético en el hemisferio occidental, la intervención en el Índico evidencia la proyección extrarregional de la política estadounidense. El hecho de que la operación se haya ejecutado lejos del Caribe subraya la capacidad logística y militar de Washington para extender la aplicación de sus medidas más allá de su entorno inmediato.
“Las aguas internacionales no son refugio para actores sancionados. Por tierra, aire o mar, nuestras fuerzas los encontrarán y les impartirán justicia. El Departamento de Guerra negará a los actores ilícitos y a sus representantes la libertad de maniobra en el ámbito marítimo”, señalaron las autoridades estadounidenses.
En su declaración, el Pentágono enfatizó que las aguas internacionales no constituyen un espacio libre de responsabilidades para actores sancionados y que Estados Unidos continuará actuando cuando considere que existen intentos deliberados de evasión.
Impacto geopolítico y comercial
La intercepción se produce en un contexto de alta sensibilidad en los mercados energéticos globales. Las sanciones al comercio de hidrocarburos han provocado reconfiguraciones en las rutas marítimas, en los sistemas de aseguramiento de carga y en los mecanismos de financiamiento internacional.
Expertos en comercio marítimo han advertido que este tipo de operativos podría incrementar las tensiones diplomáticas, especialmente si otros Estados cuestionan la base jurídica de los abordajes en alta mar. Al mismo tiempo, la Casa Blanca defiende que se trata de acciones legales dirigidas a garantizar el cumplimiento de sus regímenes sancionatorios.
Un mensaje estratégico
Más allá del caso puntual del Bertha, la operación envía una señal clara sobre la determinación estadounidense de reforzar el control sobre el transporte de crudo vinculado a países bajo sanciones. La intercepción del tercer petrolero en pocas semanas consolida un patrón operativo que combina inteligencia satelital, monitoreo de tráfico marítimo y despliegue naval en puntos estratégicos.
En un escenario internacional marcado por disputas energéticas y sanciones cruzadas, la actuación en el Índico confirma que la vigilancia sobre el comercio petrolero se ha convertido en un frente clave de la política exterior estadounidense.





