Uno de los 22 estadounidenses confirmados que resultaron afectados por los ataques en La Habana dijo a CBS News que sus denuncias fueron “ignoradas por el alto cargo de la embajada y altos funcionarios del Departamento de Estado en Washington por meses” durante la administración Obama.

“Sé que estaban tratando de ocultar los ataques. Lo que más me molesta es cuando la gente intentó desesperadamente proteger a otras personas y fueron ignoradas”, lamentó.

Según el funcionario que hablo bajo anonimato el Departamento de Estado “presionó” a algunos funcionarios de la embajada estadounidense heridos por los ataques para que permanecieran en la Isla.

El diplomático afectado criticó el tratamiento inicial ofrecido por los médicos en la Universidad de Miami en EEUU y también en La Habana que calificó de “superficial e incompleto”.

El funcionario que habló con CBS se quejó de “escuchar sonidos muy fuertes como un insecto y un sonido parecido al láser, pero también cree que otros ataques ocurrieron silenciosamente durante la noche”.

Esta víctima, además, sostuvo que los ataques tuvieron lugar en las viviendas del personal de EEUU en La Habana, en habitaciones de hoteles y en la propia embajada.

“Si puede suceder en nuestros hogares, si puede suceder en la embajada, puede ocurrir en cualquier lugar”, dijo la víctima.

El Departamento de Estado de EEUU informó a principios de agosto que su misión en la embajada de La Habana había experimentado síntomas físicos causados por “incidentes” no especificados que comenzaron a finales de 2016. Y a principios de septiembre notificó más “incidentes” de este estilo que tuvieron lugar en agosto.

Los sitios donde tuvieron lugar (las viviendas del personal diplomático, los hoteles Nacional y Capri), un número de afectados (22 estadounidenses y cinco canadienses), presuntas afectaciones médicas como pérdida de la audición, así como la descripción de lo que oyeron los afectados: un ruido “alto y ensordecedor, similar al zumbido creado por los insectos o a un metal arañando el suelo.