En estos momentos hay una gran movilización por parte de la comunidad cubana en el exilio, no importa donde se encuentren, lo impresionante de una iniciativa sin precedentes, es que los cubanos están comenzando a ser conscientes, de que nos quitan un derecho al negarnos la entrada al país que nos vio nacer, algo absolutamente atípico, y que no sucede en el resto del mundo.

A través de Facebook #No somos desertores #Somos cubanos libres, los cubanos están reclamando un derecho, no pidiendo una limosna, Cuba no es de Castro, Cuba es de los cubanos, y esta iniciativa ha surgido con motivo de las nuevas regulaciones de la política migratoria cubana que se pondrán en marcha en enero de 2018, donde más que nada hay que señalar que son modificaciones aparentes y cosméticas, pues el absurdo requisito de “habilitación del pasaporte cubano” que se elimina, era un trámite que tenían que hacer los nacionales que se encontraban fuera de la Isla por más de dos años, y habían perdido los derechos a residir en su patria, incoherente cuestión, ya que un ciudadano de cualquier país no pierde nunca la residencia en este, así se mantenga fuera por 15 o 20 años, eso es algo que solo sucede en Cuba.

Pues bien, esta nueva medida que el régimen presenta como un gran paso de avance, y una apertura de Cuba, no es más que un limitado cambio, que además excluye a profesionales de la salud, el deporte y demás áreas que formaban parte de las misiones oficiales cubanas en el extranjero, quienes de todos modos no pueden entrar a la Mayor de las Antillas, pues deben esperar ocho años para entrar a su país, medida puesta en práctica por el castrismo, a modo de castigo a quienes abandonan los lucrativos programas de venta de servicios profesionales que promulga el Gobierno cubano.

Sin contar que aún se mantiene, el tema de que hay que entrar a Cuba cada dos años, para no perder la residencia. Lo único que cambia es la “habilitación del pasaporte”, un trámite con el que estafaban a los cubanos que habían perdido su residencia.

En respuesta a esta exclusión, un grupo de profesionales tuvo la iniciativa de crear un sitio en Facebook que en pocos días cuentan ya con más de 11.000 miembros. Donde comparten los episodios de sus vidas, y qué los motiva al reclamo.

Aleza Rivera dice: “Desde que me uní a este grupo lo que más me ha gustado es conocer lo que pasamos en esas misiones, cada cubano tiene una historia diferente, historias envueltas en lágrimas, dolor, nostalgias, que me hacen sentir y revivir mi dolor”.

En la cuenta de Facebook colgaron el video del periodista oficial Oliver Zamora abordando el tema desde el punto de vista del castrismo, y lo comenta con naturalidad y desfachatez: “¿Qué sucede con esto?”, afirma el vocero del régimen. “Que esas personas no salieron de forma ilegal del país. Salieron de forma legal, con los recursos del Gobierno, no con recursos propios”.

Zamora no comenta cuánto gana el régimen cubano con cada una de estas misiones, cómo cobra descaradamente a los cubanos el hecho de haberlos formado en una universidad, cuando dice que la educación es gratuita.

Kirenia Pérez Sánchez cumplió su misión en “una casa sin agua… donde tiraban piedras y gritaban ‘Váyanse cubanos’… y no dormías del temor, porque los disparos solo estaban a una pared de ti”.

Ni que “Yanielys Maura Pérez no puede ir a ver a su hija, tampoco Delio Alex Garcés. Que Salvador Carrillo Soriano no pudo ver a su madre antes de morir. Que Oscar Pichardo vio a su abuelo por última vez el 27 de julio de 2011”, comenta el periodista de Diario de Cuba.

“La misión médica cubana en Venezuela es política, está metida hasta el cuello en política. No entiendo qué hace un médico cubano cuidando un colegio electoral del Consejo Nacional Electoral, qué tiene que hacer un odontólogo buscando venezolanos en sus casas para que voten, un deportista recolectando electores y haciendo política a favor de un Gobierno que no es el suyo”, ilustra G. F. Miguel.

“Eso fue lo que yo viví de la gran mentira que es la Misión Barrio Adentro y tenía deseos de compartirlo con ustedes porque hoy soy libre de decir lo que quiera”, agrega el galeno.

Esas son los temas que Oliver Zamora conoce, pero oculta, pues le pagan para que mienta en pleno Noticiero de la televisión estatal, porque es mercenario de los Castro, ya que tanto gustan de usar esa palabra contra los disidentes cubanos, a quienes marginan y no les dan trabajo en su propio país por pensar diferente.

Pero esta iniciativa está ejerciendo presión, para que a fuerzas otras modificaciones se realicen en Cuba, y constituye ya el inicio de un proceso de querer transformar, de activismo político a través del internet que hoy nos lo permite. Los cubanos queremos una Cuba democrática, una patria transformada, con elecciones libres, con un gobierno que nos represente verdaderamente, los cambios llegaran pronto, ya han tardado demasiado.

(Con información de Diario de Cuba)