Un residente de la ciudadela próxima al monumento a Ernesto Guevara en la ciudad de Santa Clara, critica abiertamente el desempeño del régimen cubano, y confiesa haber planeado emigrar a Uruguay, sin embargo cuando habla del “guerrillero heroico”, se retira su gorra azul prusia de los Yankees de Nueva York, y comenta que “el tipo tenía huevos. Pudo vivir del cuento, pero prefirió luchar por lo que creía. Y eso merece respeto”.

Llama la atención que la ciudadela a una cuadra de donde reposan los restos del argentino, está llena de chozas de ladrillos sin repellar, y tejas acanaladas de zinc.

Por allí se detienen los autobuses de turistas que hacen una escala antes de regresar a los hoteles ubicados en Cayo Santamaría, los vecinos de la fabela ofertan ropas piratas y quesos caseros, por toda la localidad se observan las vallas publicitarias con imágenes y frases de Guevara.

El Gobierno cubano llama a Santa Clara “la ciudad del Che”. Los cubanos disienten en torno a la figura del guerrillero argentino, para muchos es un “comunista extremista y desalmado asesino”, otros sin embargo admiran a quien algunos opositores llamaban la máquina de matar.

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“Me costó 30 fulas (cuc). Si el Che estuviera vivo, esa partía de descarados que ahora nos gobiernan estuvieran presos. Es la única figura de la revolución que aprecio. Fidel no me cuadra. Fue un manipulador y prometió un montón de cosas que nunca cumplió”, relató Richel un joven cubano amante del reguetón, que lleva en su hombro derecho un tatuaje del Che Guevara.

No es nuevo que el símbolo revolucionario sea utilizado por los comunistas como herramienta justamente del mercado capitalista. En las tiendas de los hoteles, o en cualquier establecimiento en divisas se comercializan las imágenes del Che, ya sea en ceniceros, camisetas, libros, afiches, boinas, pulseras.

El citado reportaje de Diario Las Américas, del periodista Iván García, recoge que “si alguien le ha sacado dinero a la figura del Che es Aleida Guevara March, su hija mayor, quien creó una fundación con el nombre del padre”, y además viaja por todo el mundo para hacer propaganda del castro-comunismo.

“A la (Aleida) no se le escapa una. Hace cinco años, una editorial sudamericana de izquierda publicó un libro sobre el pensamiento de su padre y ella la demandó para que pagaran la coima. El Che habrá sido muy honesto, pero a sus descendientes les deslumbra el dinero”, comentó Rubén, una persona que sabe cómo funciona la Fundación Che Guevara.

Sobre un festival de motos Harley-Davidson en Varadero, Daniel fan de esta marca de motocicletas, contó que al evento acudieron motoristas de otras latitudes, cuando Camilo y Ernesto dos hijos del Che se apropiaron del lucrativo negocio, y apdarinados por la firma Gaviota inauguraron un bar en divisas en la capital cubana, además organizan tours por toda Cuba rentando motos de la famosa marca, y cobrando de 2.500 a 3.000 dólares , cambiandole los matices a la historia, porque en realidad el recorrido de la figura revolucionaria por Sudámerica lo hizo en moto Norton 500 de 1939.

Asimismo García desmonta la historia mal contada del régimen de La Habana en torno a la figura del Che, que “funciona más como mito que como ideología”.

Un sociólogo cubano destaca que los errores de Ernesto Guevara como ministro en Cuba, han sido minimizados por la historia castrista, y de la izquierda internacional, de igual modo el biógrafo estadounidense John Lee Anderson subraya que la fecha de nacimiento del Che que ha divulgado el Gobierno cubano del 14 de junio de 1928 es falsa, para ocultar que la madre del argentino estaba embarazada al casarse.

Y aunque el oficialismo cuenta que el Che murió asesinado el 8 de octubre de 1967 en el caserío boliviano de La Higuera, un ex agente de la CIA, que vive en EEUU, Félix Rodríguez relata que Ernesto Guevara se entregó a sus enemigos diciendo: “Valgo más vivo que muerto”, en realidad estaba herido, andrajoso, con su fusil inutilizado y muy decepcionado por no tener comunicación con La Habana.

Por último fue fusilado el 9 de octubre, y no el 8 como hace creer el castrismo.

(Con información de Diario Las Américas)