Un estudio reciente llevado a cabo por Violence Policy Center (VPC) concluyó que en los Estados Unidos 663 personas murieron en los primeros 6 meses del 2017 en casos calificados como “asesinatos-suicidios”.

La VPC es una organización sin fines de lucro, y ha nombrado su estudio La Ruleta Americana. El mismo ha expuesto que de la cifra antes mencionada 367 personas fueron asesinadas mientras que las otras 296 se quitaron la vida.

No existe en el país una base de datos nacional para este tipo de casos bajo la categoría de “asesinato-suicidio”; sin embargo, según estimó el estudio cada año se producen entre 1000 y 1500 incidentes.

El estudio basó su datos dándole seguimiento a las noticias, y se apoyó también en los reportes del Centro de Control de Enfermedades (CDC) referentes al aumento en la tasa de suicidios de todo el país. Según el CDC el suicidio se ha convertido en la décima causa de muerte en los Estados Unidos.

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Florida es el tercer estado del país con mayor número de casos de “asesinatos-suicidios” y de fallecidos por esos incidentes, solo superada por Texas, con 37 casos y 84 muertos y California, con 29 casos y 66 fallecidos, según el estudio.

A mitad del año 2017 ya se reportaban 25 incidentes, los cuales dejaron un total de 61 muertos.

Jeremy Pettit, experto en depresión, ansiedad y comportamientos suicidas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), dijo a el Nuevo Herald que los asesinatos-suicidios son un problema de salud pública y de la sociedad. Sin embargo, hay pocas investigaciones sobre el tema, dijo.

“Hasta que no garanticemos que la salud mental y la prevención del suicidio sean una prioridad a nivel local, estatal y nacional, las tasas de suicidio y de asesinatos-suicidios probablemente seguirán aumentando como lo han hecho en los últimos 15 años”, dijo el investigador.