La condena impuesta recientemente al pastor Ramón Rigal y su a esposa Ayda, por educar a sus hijos en casa, ha propiciado que los cubanos opinen sobre este derecho que está vetado en la isla desde que triunfó la revolución, reporta Martí Noticias.

“Yo no desearía tener que mandar a mi hijo a una escuela del gobierno porque no simpatizo con el mal proceder del sistema educacional del país”, resaltó el pedagogo Roberto Arsenio López.

Asimismo, agregó que si existieran escuelas privadas como las de antes, muchos padres enviarían a sus hijos a recibir clases en esas instituciones.

“Los hijos de los Testigos de Jehová, por ejemplo, sufren de bullying, porque no usan la pañoleta, o porque quizás tengan determinadas costumbres que sus padres hasta cierto punto en su casa les enseñan”, afirmó Peña.

“Creo que es un derecho que tienen los padres de decidir dónde y con quién su hijo va a recibir educación”, agregó.