pamdillas-cubaLa grave crisis económica, el deterioro de la educación en la isla y la falta de un futuro laboral claro han llevado al aumento de las pandillas criminales en La Habana, Cuba, sobre todo entre los jóvenes.

La migración de jóvenes desde las provincias orientales a la capital también ha agravado el problema, los ciudadanos de las provincias orientales que van a vivir a la capital son considerados ilegales por las autoridades lo que los obliga a vivir en estado de marginalidad. Las pandillas que están fomentándose en la capital imitan en cierta medida a peligrosos grupos en Latinoamérica.

Una de las bandas más peligrosas de la capital se hace llamar “Sangre con dolor” según el diario de noticias desde Cuba, CubaNet.org, y que opera en las calles P y 23, en el Vedado y en el establecimiento que se alza en las intersecciones de las calles Infanta y 23, área conocida por ser una zona donde abunda la prostitución masculina.

“Había fines de semanas en que daba una vuelta por aquí (El Vedado) o por el Payret. Fue un primo mío, también de Manzanillo, pero que ya vivía en La Habana desde hacía años, el que me dijo que había tipos, yumas (turistas extranjeros) sobre todo, que te podían pagar entre 10 y 20 dólares, a veces más, por tener sexo. Él lo hacía y ganaba bien. Eso a mí no me gustaba pero de verdad que me hacía falta el dinero y un día probé y en una noche hice 50 dólares con un mexicano. Al otro fin de semana que me dieron pase, regresé, di una vuelta por el Malecón y enseguida me empaté con otro yuma pero ahí comenzó el problema. Aquí todo el mundo sabe en lo que uno anda. Cuando terminé con el tipo, a la hora y pico, regresé al Malecón para ver si hacía 10 o 20 dólares más y ahí fue cuando se me acercaron dos chamacos, un blanco y un negro, a pedirme el dinero porque decían que esa zona era de ellos y que ya me habían visto otras veces. Discutimos y se puso la cosa malísima. Les dije que no les iba a dar nada y todo quedó normal. Me extrañó que no pasara nada pero lo peor pasó la otra vez que regresé. Ni siquiera sentí cuando me pincharon el cuello. Yo estaba llegando al Yara (cine en la esquina de L y 23, en el Vedado) para coger un taxi y no los vi venir, simplemente me fueron arriba como cuatro o cinco a la vez y nadie se metió. Eso fue solo una advertencia ―dice Lemay mientras me deja ver una pequeña cicatriz en el cuello, muy cerca de unos puntos tatuados en forma de lágrimas o gotas saliendo de un corazón donde lleva escrito el nombre de la madre” relato un joven a CubaNet.org.

“Fue ahí que supe quiénes eran esos tipos y que no se podía venir aquí así tan manso como yo (…). Fue mi primo quien me habló de “Sangre por dolor” porque yo no sabía nada de eso pero mi primo sí cogió miedo porque decía que me iban a matar si me volvían a ver, entonces me llevó a ver a Artemio, un gordo pájaro (gay) que es la pareja de Yerandi, el que tenía que ver con todos los que luchan (se prostituyen) en esta zona. Ahí supe que Yerandi estaba preso y que era Artemio el que llevaba todo, aunque Yerandi dicen que seguía dirigiendo desde el tanque (prisión). Le caí bien a Artemio, parece que le gusté. Él no es cualquier cosa, es abogado y ha sacado a un montón de gente, tiene relaciones y si no te arreglas con él, te enredas. Después de eso no tuve más problemas, al menos con “Sangre por dolor”. (…) Yo cumplo con darle algo a Artemio de vez en cuando y de verdad que no me molestaron más” continuo el joven.

El aumento de las pandillas en Cuba ponen de manifiesto un creciente problema social que podría llegar a ser mucho peor.