El pasado 6 de agosto el vuelo 759 de American Airlines de Atenas a Filadelfia tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia después de que se reportara una fuerte turbulencia en el Océano Atlántico.

Diez personas resultaron heridas producto de la turbulencia en el avión, tres pasajeros y siete tripulantes fueron trasladados al hospital al aterrizar.