Un veterano hispano indocumentado puede por el momento permanecer en Estados Unidos hasta que el juez a cargo de su caso de deportación llegue a una decisión que podría durar unas semanas más, informó el Nuevo Herald.


En una audiencia presidida por la jueza Robin Rosche, el mexicano Miguel Ángel Pérez-Montes, de 38 años de edad, rindió testimonio a través de cámaras de vídeo desde un centro de detención donde defendió el derecho que tiene para permanecer en este país por haber servido en las fuerzas armadas.

Pérez-Montes, un veterano que sirvió dos veces en el frente en Afganistán, fue arrestado en el 2010, encontrado culpable de vender cocaína y un juez en ese año lo sentenció a 15 años de prisión.

El veterano aclaró hoy que la causa de haber caído en las drogas y el alcohol se debe a los efectos del trastorno por estrés postraumático (TEPT) por su participación en dos ocasiones en la guerra.

El veterano y su abogado, Chris Bergin, declararon que bajo un decreto firmado por el expresidente George W. Bush en el 2002, Pérez-Montes debió haber sido declarado ciudadano estadounidense; no obstante, agregaron, al soldado nunca se le informó de este beneficio ni al ingresar a las fuerzas armadas ni cuando salió.


Pérez-Montes fue entregado a la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) el 23 de septiembre del 2016, después de que cuatro años antes, en el 2012, durante su estancia en el Centro Correccional Hill en Galesburg, Illinois, se descubriera que era indocumentado.

El abogado Bergin señaló que al ser veterano de guerra, su cliente está tatuado con emblemas de guerra, lo que significaría un peligro para él porque corre el riesgo de ser reclutado a la fuerza por miembros de los carteles en México, quienes bajo amenaza le pedirían ayudarlos a entrenar a otros miembros de las organizaciones criminales.