La mexicana Margot Bush fue la mujer que consiguió que su Gobierno, que mantenía preso a Fidel Castro junto al Che Guevara, no lo deportara de nuevo a Cuba «donde le esperaba el paredón».

Ambos quedaron libres cinco días después de su intervención providencial. Su relato, en forma de carta escrita en 1984 al líder de la Revolución, ha permanecido oculto durante décadas en manos de su hijo dentro de una caja fuerte.

Castro y Guevara habían sido detenidos por las autoridades mexicanas, acusados por el capitán Fernando Gutiérrez Barrios, quien era un profundo anticomunista y un feroz represor de la izquierda mexicana.

Por eso no se entiende que, después de preparados ya los documentos de deportación a Cuba de los detenidos (con un fusilamiento por conspiración a la vuelta), quedaran en libertad sin cargos, con el propio capitán como gran conseguidor y amigo de Fidel para el futuro.


¿Qué pasó para torcer la voluntad de la policía y la justicia mexicana? ¿Por qué unos «sediciosos cubanos» que quieren atentar contra un gobierno amigo quedan en libertad? La carta de Margot, enviada a Fidel en 1984, desvela aquella trama con nombres y apellidos: la señora Guajardo Doria, casada con un cubano de apellido Zaragosí (y simpatizante del llamado Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro), rogó a Margot que moviera todos los hilos posibles para liberar a los cubanos detenidos.

Margot era la esposa de Edward Bush, presidente de Aerolíneas Mexicanas, y su amigo, el licenciado Ángel Carvajal era el secretario de Gobernación. Con esa influencia, como reconoce en la misiva, Bush recibió cinco días después la noticia de que Fidel y el Che ya estaban en libertad.

En aquellos momentos, Margot no sabía ni quién era Castro ni sus intenciones. Tan sólo se propuso ayudar a un exiliado, como le había pedido su amiga. Días después, Fidel y sus hombres se presentaron en la casa de Margot Bush, según su versión, para darle las gracias.

«Cuando el Movimiento 26 de Julio triunfe en Cuba, usted será invitada como nuestro huésped de honor». Aquella invitación llegó a través de Víctor Trapote, responsable de la Inteligencia soviética en la Guerra Civil española y después de la castrista. No pudo aceptarla por la nacionalidad estadounidense de su marido.

En 1984, ya viuda, intentó contactar en dos ocasiones con el propio Castro a través de amigos entregándoles esta carta.

Margot Bush falleció en 1989 sin conocer Cuba.