
La investigación sobre una presunta operación de peleas de gallos en Miami-Dade sumó un segundo detenido: Sergio Ruiz Osorio, de 54 años. Su arresto ocurrió el miércoles 7 de octubre, después de que detectives inspeccionaran otra sección de la finca donde una intervención del FBI había permitido descubrir miles de aves e instalaciones presuntamente utilizadas para prepararlas para combates.
Ruiz Osorio enfrenta cargos por posesión de animales destinados a peleas y crueldad animal con intención de lesionar o matar, según los registros carcelarios citados por NBC 6. Su detención se suma a la de Carlos Rafael Lezcano, de 52 años, acusado en relación con la misma investigación.
El caso se concentra en una propiedad de aproximadamente 10 acres ubicada en la cuadra 12300 de Southwest 51st Street. Allí, las autoridades encontraron tanto equipos asociados con las presuntas peleas como animales de distintas especies que, según los investigadores, permanecían en condiciones graves de abandono.
Un teléfono en un cartel permitió localizar al segundo sospechoso
La nueva inspección llevó a los detectives hasta una zona identificada con un cartel de “Los Laureles, Venta De Animales”. En ese espacio encontraron unos 125 gallos, además de un ruedo cerrado de entrenamiento, un agitador para las aves y otros implementos que el informe policial relaciona con la preparación de animales para peleas.
Los agentes también localizaron 16 perros, tres gatos, cabras, tortugas y otras aves. Según el reporte, los animales aparentemente no tenían acceso a comida ni agua para beber. Las tortugas disponían de poca agua y mostraban señales de angustia.
El número de teléfono colocado en el establecimiento permitió contactar con Ruiz Osorio. De acuerdo con WSVN, el hombre se identificó como propietario de los animales y explicó que estaba en Naples, pero que regresaría a la finca. Cuando llegó, los agentes lo arrestaron sin incidentes.
Posteriormente fue trasladado al Centro Correccional Turner Guilford Knight para su ingreso. Miami-Dade Animal Services retiró a los animales, según la información difundida sobre esta intervención.
El FBI descubrió los indicios durante otra investigación
El operativo comenzó cuando agentes federales acudieron a la propiedad por una investigación diferente. Durante esa intervención observaron señales de una posible instalación dedicada a peleas de gallos y contactaron con la Oficina del Sheriff de Miami-Dade.
La inspección inicial reveló varios miles de gallos y numerosos espacios cerrados de entrenamiento. Entre los objetos encontrados figuraban vitaminas, jeringas, medicamentos, espuelas de combate, guantes y agitadores para las aves, según el informe policial citado por medios locales.
Tras obtener una orden judicial para investigar posibles delitos de crueldad animal, los detectives regresaron junto con personal de Animal Services. La intervención permitió ampliar la revisión del terreno y atender a los animales encontrados.
La primera detención ocurrió después de una huida
Durante una de las inspecciones, un detective observó a dos hombres entrar en una zona asegurada donde permanecían alrededor de 100 gallos alojados individualmente.
Según el reporte policial, los agentes les ordenaron detenerse, pero ambos saltaron una cerca y escaparon a pie. Lezcano fue localizado posteriormente en un vivero cercano y quedó bajo custodia.
Los investigadores también encontraron en la propiedad un libro de registros con su nombre. Los cargos reportados contra él incluyen crueldad animal, manipulación de pruebas físicas, posesión de animales para peleas y resistencia a un agente sin violencia. NBC 6 informó que se le fijó una fianza de 10.500 dólares.
Qué se sabe sobre la relación entre los detenidos
Aunque ambos arrestos forman parte de la misma pesquisa, la información disponible no precisa qué relación mantenían Ruiz Osorio y Lezcano ni cómo se distribuían las responsabilidades en la finca.
Tampoco permite afirmar que los dos administraran conjuntamente todas las áreas inspeccionadas. Los reportes describen hallazgos y conductas atribuidas a cada acusado, cuya responsabilidad deberá determinarse durante el proceso judicial.
El segundo arresto amplía una investigación que reúne dos elementos: la presunta preparación de gallos para combates y las condiciones en que permanecían numerosos animales. Las acusaciones todavía deben resolverse en los tribunales y ambos detenidos mantienen la presunción de inocencia.





