Una balsa en Hialeah despierta una emotiva búsqueda de los cubanos que llegaron en ella a EE.UU

Balsa cubana exhibida en Hialeah. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Una embarcación rústica expuesta en un parque de Hialeah guarda una historia que el músico y creador de contenido cubano Cabrerita305 quiere recuperar: la de los balseros que, según explica, cruzaron en ella el Estrecho de la Florida para llegar a Estados Unidos. Su llamado en redes sociales provocó una oleada de testimonios sobre travesías marcadas por el miedo, la esperanza y las pérdidas.

Yonesqui Cabrera Velázquez, originario de Caibarién, Villa Clara, y residente en Miami, mostró la balsa en un video en Instagram. Frente a la embarcación, planteó la pregunta que impulsa su iniciativa: quiénes fueron las personas que confiaron su vida a esa estructura improvisada para salir de Cuba.


La búsqueda pretende devolver nombres y recuerdos a una pieza que permanece expuesta al público, pero cuya historia todavía necesita reconstruirse.

Una embarcación que conserva las huellas del éxodo

Según relató Cabrerita, la balsa fue donada a Hialeah durante la administración del entonces alcalde Carlos Hernández. El creador la describe como una embarcación auténtica y rudimentaria, capaz de mostrar las condiciones precarias en las que muchos cubanos se lanzaron al mar.

Por ahora, el relato compartido no identifica a sus tripulantes originales ni precisa cuándo ocurrió la travesía, desde qué punto salieron o cuánto tardaron en alcanzar territorio estadounidense.

Esas son algunas de las incógnitas que Cabrerita espera resolver. Su interés también está ligado a su canción «Las Almas del Estrecho», dedicada a los balseros cubanos y a las historias que dejaron en esa ruta migratoria.

La embarcación se convierte así en el punto de partida para recuperar una experiencia humana: qué llevó a sus ocupantes a partir, cómo sobrevivieron y qué ocurrió con ellos después de llegar.


Los testimonios que despertó la búsqueda

La publicación reunió respuestas de cubanos que aseguran haber vivido travesías similares. Aunque esos comentarios no permiten identificar a los pasajeros de la balsa de Hialeah, muestran cuánto significa una embarcación de este tipo para quienes cruzaron el mar.

Uno de los usuarios contó que llegó a Key Colony, en los Cayos de Florida, el 23 de noviembre de 2022, junto a otras 18 personas. Según su testimonio, enfrentaron mal tiempo y numerosas dificultades.

Otro describió un viaje de 24 horas con dos mujeres, dos niños y 18 hombres en una embarcación cuyo motor había quedado inutilizado. También aparecieron relatos sobre balsas inflables, pequeños botes de aluminio y salidas realizadas en medio de frentes fríos.

Entre las experiencias más dolorosas figura la de un hombre que aseguró haber partido desde Playa Cajío, en Güira de Melena, hacia Cancún en 2006. Según escribió, uno de los integrantes del grupo se lanzó al agua cuando aún faltaban unas 12 millas y desapareció.

Un usuario residente en Houston expresó, además, su deseo de regresar a Fort Jefferson para ver la balsa en la que llegó. Su comentario refleja el vínculo que algunos sobrevivientes mantienen con las embarcaciones que hicieron posible su salida.

El motor también genera preguntas

La búsqueda abrió un debate sobre el origen del motor. Cabrerita sugirió que podría ser de fabricación soviética, mientras varios comentaristas señalaron posibles modelos de Hyundai o Mitsubishi.

La marca no está confirmada. Las opiniones compartidas en redes pueden aportar pistas, pero será necesario contrastarlas con información sobre la embarcación o con el testimonio de quienes la construyeron y utilizaron.

Una memoria marcada por quienes no llegaron

Los relatos de los sobrevivientes conviven con las ausencias que dejó la migración marítima cubana. Datos del Programa de Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones, difundidos en 2024, registraban 142 personas muertas o desaparecidas en la ruta de Cuba a Estados Unidos hasta finales de agosto de aquel año. La cifra corresponde a ese período histórico.

Cabrerita anunció que continuará investigando e invitó a sus seguidores a proponer preguntas para una eventual conversación con los tripulantes originales.

Encontrarlos permitiría conocer la historia concreta de la balsa de Hialeah y preservar el testimonio de quienes se subieron a ella. Hasta entonces, la embarcación sigue despertando recuerdos de una decisión extrema que miles de familias cubanas conocen de cerca: dejar atrás su país y enfrentarse al mar buscando otro futuro.


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