La administración del presidente Trump anunció el pasado viernes que se firmaron cuatro órdenes ejecutivas con el propósito de reducir el costo de algunos medicamentos en los Estados Unidos.


Las órdenes firmadas, entre otras cosas, permitirían la importación de medicamentos desde Canadá, así como hacer cambios en la forma en que los reembolsos de fabricante serían entregados a pacientes directamente.

El orden más radical implica exigir a Medicare que pague el mismo precio por algunos medicamentos (los que los pacientes reciben en el hospital como parte de la Parte B de Medicare) que pagan otros países; osea que paguen tarifas más bajas que pagan otros países. Sin embargo, Trump dijo que le dará a la industria farmacéutica hasta el 24 de agosto para hacer un trato con él antes de que lo implemente.

«Es posible que no necesitemos implementar la cuarta orden ejecutiva, que es una orden muy dura», dijo.

La administración no envió esta orden ejecutiva a los periodistas y no quedó claro de inmediato si el presidente la firmó. Trump dijo que se reunirá con ejecutivos farmacéuticos el martes.


Es posible que los consumidores no noten cambios inmediatos, ya que las órdenes deben ser ejecutadas por la burocracia federal y podrían enfrentar desafíos judiciales.

Algunos expertos en el campo de la salud dudan de la eficacia de las órdenes, o de cuando puedan comenzar a mostrar beneficios para la población.

Ameet Sarpatwari, director asistente del Programa de Regulación, Terapéutica y Derecho de la Facultad de Medicina de Harvard, dijo a NPR News:

«Claramente esto se trata de un intento desesperado del Presidente en influenciar el voto mostrando que está haciendo algo sobre una promesa de campaña de hace 4 años en la cual realmente no se ha hecho mucho».

Sarpatwari cree que la administración podría demorar este proceso para que muestre resultados, y si es que los muestra tomaría meses.