Sandro Castro admite que un acercamiento con EE.UU. sería “ideal” para enfrentar la crisis

En medio de una de las crisis económicas y energéticas más profundas que ha vivido Cuba en décadas, Sandro Castro, nieto del fallecido líder cubano Fidel Castro, aseguró que un acuerdo entre Cuba y Estados Unidos sería “ideal” para ayudar a resolver los problemas que afectan de manera directa a la población de la isla.

La afirmación la realizó durante una sesión de preguntas y respuestas en Instagram, donde el joven empresario respondió a un usuario que le consultó sobre la posibilidad de un entendimiento entre ambos países. Aunque no ocupa ningún cargo oficial, sus palabras generaron un inmediato interés por provenir de una figura estrechamente vinculada al núcleo histórico del poder en Cuba.


Sandro volvió a lanzar otra de sus ya frecuentes “pullas” dirigidas a Díaz-Canel al responder “siempre con mi pueblo” cuando fue interrogado sobre si estaba del lado del pueblo o de “quién tú sabes”.

Una declaración que rompe con el discurso tradicional

El pronunciamiento de Sandro Castro resulta llamativo porque contrasta con la narrativa sostenida durante décadas por el régimen cubano, que ha responsabilizado al embargo estadounidense de gran parte de las dificultades económicas del país y ha mantenido un discurso de confrontación constante con Washington.

Si bien Castro no profundizó en detalles ni propuso un modelo concreto de negociación, su comentario sugiere un reconocimiento implícito de que la crisis estructural que enfrenta Cuba requiere soluciones que trasciendan el marco interno y el discurso político tradicional.

Reacciones en redes sociales: entre el escepticismo y la indignación

Las declaraciones de Sandro Castro sobre la posibilidad de un acuerdo entre Cuba y Estados Unidos provocaron una rápida oleada de reacciones en redes sociales, especialmente entre usuarios cubanos dentro y fuera de la isla, donde el comentario fue recibido con una mezcla de incredulidad, ironía y molestia.

En plataformas como Facebook, X e Instagram, numerosos internautas cuestionaron que el mensaje proviniera precisamente de un miembro de la familia Castro. “Ahora descubren que un acuerdo con EE.UU. es ‘ideal’, después de décadas de miseria”, escribió un usuario, en un comentario que fue ampliamente compartido. Otros recordaron los privilegios asociados al apellido Castro, contrastándolos con la realidad de apagones, escasez y bajos salarios que enfrenta la mayoría de los cubanos.


Algunos usuarios interpretaron las palabras como un intento de lavado de imagen o una declaración oportunista desconectada de la vida cotidiana en la isla. “Para ellos siempre ha sido ideal, porque nunca han pasado hambre”, comentó otro internauta, aludiendo a la desigualdad social y al acceso diferenciado a recursos.

También hubo quienes enfocaron sus críticas en el régimen, señalando que el problema no es la falta de acuerdos externos, sino la falta de reformas internas y de libertades políticas. “No es el embargo, es el sistema”, fue una de las frases más repetidas en los debates digitales generados por la noticia.

En menor medida, algunos comentarios interpretaron la declaración como una señal de fractura discursiva dentro del entorno cercano al poder, sugiriendo que incluso figuras vinculadas al oficialismo reconocen que la situación del país es insostenible. Sin embargo, esta lectura fue minoritaria frente al predominio de mensajes marcados por el escepticismo.

El intenso intercambio en redes sociales volvió a poner en evidencia el profundo malestar social y la desconfianza de amplios sectores de la población hacia cualquier mensaje proveniente de figuras asociadas al poder, en un contexto donde la crisis económica y energética continúa agravándose sin soluciones visibles.

Cuba, atrapada en una crisis energética y económica prolongada

Las declaraciones se producen en un contexto especialmente delicado para la isla. Cuba enfrenta apagones prolongados y recurrentes, provocados por la escasez de combustible y el deterioro del sistema eléctrico nacional. La reducción de suministros petroleros desde Venezuela y la interrupción de envíos procedentes de México han agravado una situación ya crítica.

Estos cortes eléctricos afectan la vida cotidiana de millones de cubanos, paralizan la producción industrial, limitan el funcionamiento del transporte público y golpean sectores esenciales como la salud y la distribución de alimentos. A ello se suma una inflación persistente, escasez de productos básicos y un marcado deterioro del poder adquisitivo.

La posición de Estados Unidos ante un posible acercamiento

El artículo recuerda que Estados Unidos ha dejado abierta la posibilidad de diálogo con La Habana, aunque bajo condiciones estrictas. Desde Washington se ha señalado que cualquier negociación estaría condicionada a avances verificables en materia de derechos humanos, la liberación de presos políticos y el fin del control militar sobre sectores clave de la economía cubana.

Trump ha afirmado en varias ocasiones que Estados Unidos está entablando conversaciones con altos representantes del gobierno cubano para explorar un posible acuerdo, pese a las tensiones políticas y económicas entre ambos países. El presidente resumió su postura diciendo que están “hablando con las personas más altas de Cuba” y expresó optimismo de que “van a llegar a un acuerdo” si las condiciones lo permiten.

Esta postura combina presión diplomática con la opción de un entendimiento limitado, en un escenario marcado por el creciente aislamiento internacional del régimen cubano y por el deterioro acelerado de las condiciones de vida en la isla.

Un síntoma del desgaste del modelo vigente

Aunque no representa una postura oficial, la afirmación de Sandro Castro se suma a un contexto en el que incluso figuras vinculadas al entorno del poder reconocen la necesidad de cambios profundos. Su comentario expone el desgaste del modelo económico cubano y la dificultad del régimen para sostener su narrativa tradicional en medio del colapso energético y social.

Mientras tanto, millones de cubanos continúan enfrentando apagones, escasez y un futuro incierto, a la espera de decisiones políticas que trasciendan las declaraciones y se traduzcan en mejoras reales para la vida cotidiana en la isla.


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