
Jason Reding Quiñones, el fiscal federal cuya oficina impulsó la acusación contra el dictador cubano Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, presentó su renuncia con efecto inmediato este viernes 6 de noviembre.
El secretario de Justicia, Todd Blanche, confirmó la salida y destacó expresamente el caso contra Castro entre los resultados de su gestión. La dimisión representa un cambio relevante en la dirección de la fiscalía federal con sede en Miami, desde donde se han promovido investigaciones de gran repercusión para Cuba y el exilio.
Una despedida sin explicar las razones
Quiñones comunicó en su cuenta de X que había presentado la renuncia al presidente Donald Trump. En su despedida agradeció la confianza del mandatario y el trabajo de los fiscales, empleados y agentes con los que colaboró.
También recordó su trayectoria en las Fuerzas Armadas, el Departamento de Justicia y la judicatura, y señaló que dirigir la fiscalía de su comunidad de origen había tenido un significado especial. Expresó orgullo por lo conseguido durante su mandato, pero no detalló que lo llevó a abandonar el puesto.
Blanche, por su parte, reconoció su labor contra los delitos violentos, el narcotráfico, la trata sexual y el crimen transnacional. La mención de la acusación contra Raúl Castro situó nuevamente ese expediente entre las actuaciones más destacadas de la oficina durante su gestión.
La acusación contra Castro por las muertes de 1996
El 20 de mayo de 2026, el Departamento de Justicia anunció una acusación ampliada contra Raúl Castro y otros cinco implicados por su presunta participación en el derribo de dos aeronaves civiles desarmadas de Hermanos al Rescate.
Los hechos ocurrieron el 24 de febrero de 1996 y causaron la muerte de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales. Tres de las víctimas eran ciudadanos estadounidenses.
Según la acusación, cazas militares cubanos dispararon misiles contra las avionetas cuando se encontraban fuera del territorio de Cuba. Los fiscales atribuyeron responsabilidades a la cadena de mando supervisada por Castro y señalaron que agentes de inteligencia cubanos habían infiltrado previamente la organización para obtener información sobre sus vuelos.
El expediente incluye cargos de conspiración para matar a nacionales estadounidenses, dos cargos de destrucción de aeronaves y cuatro de asesinato. Las imputaciones deben probarse ante un tribunal y no constituyen una condena.
El grupo de trabajo sobre Cuba formó parte de su gestión
La acusación contra Castro estuvo vinculada al trabajo del Cuba Prosecution Working Group, el grupo especializado de la fiscalía en procesos relacionados con Cuba.
En el balance oficial de su primer año, publicado en agosto, la oficina atribuyó el avance del expediente a los esfuerzos renovados de ese equipo y lo presentó como un paso significativo en una búsqueda de responsabilidades que se había prolongado durante tres décadas.
Para la comunidad cubana de Miami, el caso volvió a colocar en el centro del debate judicial uno de los episodios más dolorosos de la relación entre el régimen de La Habana y el exilio. La propia fiscalía destacó tanto la espera de las familias como la importancia del proceso para la comunidad.
La salida coincide con cambios después de las elecciones
La dimisión se produce después del revés republicano en las elecciones de medio término del martes 3 de noviembre. Según Reuters, el partido de Trump perdió el control del Congreso.
Quiñones no fue el único alto funcionario en abandonar el Departamento de Justicia: también renunció John Eisenberg, responsable de la División de Seguridad Nacional, después de que Harmeet Dhillon dejara la División de Derechos Civiles el jueves.
No se ha establecido públicamente que los resultados electorales provocaran la decisión de Quiñones. Reuters indicó que los motivos de las renuncias de Quiñones y Eisenberg no estaban claros.
También dirigió investigaciones de alto impacto político
Además del expediente contra Castro, la oficina de Quiñones recibió el encargo de revisar investigaciones anteriores relacionadas con Trump, entre ellas las referidas al manejo de documentos clasificados y a los contactos de su campaña de 2016 con Rusia.
Estas pesquisas añadieron una dimensión política nacional a su gestión en el sur de Florida. Según Reuters, los esfuerzos no habían producido resultados hasta el momento de su salida.
CNN informó, citando fuentes familiarizadas con el asunto, que Quiñones dejó el cargo bajo presión de la dirección del Departamento de Justicia. Esa versión periodística aporta un posible contexto interno, pero no equivale a una explicación oficial ni confirma una relación causal con la derrota electoral republicana.
Quién es Jason Reding Quiñones
Nacido en Miami e hijo de un refugiado político cubano, Quiñones prestó juramento como fiscal federal el 13 de agosto de 2025, después de ser nominado por Trump y confirmado por el Senado.
Antes de asumir había sido juez estatal en Miami-Dade, donde atendió asuntos civiles y penales relacionados con violencia doméstica. También trabajó como fiscal federal en Virginia y el sur de Florida y como funcionario de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia, con responsabilidades en materia de contraterrorismo.
Su formación incluye estudios de Antropología en la Universidad de Florida y una licenciatura en Derecho de la Universidad Internacional de Florida. Su carrera civil se desarrolló en paralelo a más de dos décadas de servicio militar en el Ejército y la Fuerza Aérea estadounidenses.
Un relevo en una fiscalía con alcance internacional
Quiñones dirigía una oficina cuya jurisdicción abarca nueve condados, entre ellos Miami-Dade, Broward, Monroe y Palm Beach. Al asumir, el Departamento de Justicia la describió como la tercera fiscalía federal más grande del país, encargada tanto de procesos penales como de litigios civiles del Gobierno estadounidense.
Durante su primer año, la oficina informó de una reorganización de su división penal, la contratación de 115 fiscales y empleados profesionales y un aumento superior al 28 % en el número de acusados por delitos migratorios respecto a los doce meses anteriores. Esas cifras corresponden al balance institucional publicado por la propia fiscalía.
Su renuncia deja el relevo de esa dirección en un momento de especial atención sobre las investigaciones federales en Miami. Para el exilio cubano, el principal vínculo de su gestión seguirá siendo la acusación contra Raúl Castro por el derribo de Hermanos al Rescate, que Blanche destacó al anunciar su despedida.





