Remoción expedita: deportan a cubano con I-220A tras acudir a una cita con ICE

La historia de un joven cubano que terminó deportado a la isla tras acudir a una cita rutinaria con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) vuelve a encender el debate sobre la situación de miles de migrantes con formulario I-220A en Estados Unidos.

El caso lo dio a conocer el abogado Willy Allen quien en su perfil de Facebook describe cómo una comparecencia administrativa terminó convirtiéndose en una detención inmediata y posterior proceso de “remoción expedita”, culminando con su regreso forzoso a Cuba en el primer vuelo de repatriación de 2026.


De entrevista de rutina a remoción expedita

Según el letrado el joven ingresó a EE.UU por Texas y se estableció en Tampa junto a su familia bajo el documento I-220A, una orden de supervisión que permite la liberación mientras el proceso migratorio sigue su curso. Según la información publicada, había cumplido con los requisitos establecidos: notificó cambios de dirección, solicitó asilo y no presentaba antecedentes penales.

Sin embargo, tras presentarse a su cita programada el 21 de noviembre en oficinas de ICE en San Francisco, su situación cambió de manera inmediata. Terminó detenido y colocado bajo “remoción expedita”, un mecanismo que permite acelerar la deportación sin el desarrollo completo de un proceso judicial ante un juez de inmigración.

La aplicación de esta figura legal redujo drásticamente sus opciones de defensa y abrió el camino hacia su expulsión del país.

Traslados, detención y deportación

Luego de su arresto, el migrante fue trasladado por distintos centros de detención en estados como California, Arizona y Jackson Parish, Luisiana, en un recorrido que se extendió durante varios meses. La representación legal del implicado activó distintos mecanismos judiciales, entre ellos una solicitud de hábeas corpus, aunque el panorama no solo no mejoró, sino que se tornó progresivamente más complejo.

Según la oficina de Allen, el joven figuró en al menos tres operativos de deportación. En uno de ellos, la aeronave llegó hasta la Base Naval de Guantánamo; en otro, tocó tierra en Puerto Rico. Sin embargo, en cada ocasión el proceso fue suspendido y terminó siendo devuelto a Luisiana, lo que incrementó la tensión y el impacto emocional sobre su familia.


Finalmente, el 9 de febrero de 2026 lo incluyeron en el primer vuelo de repatriación del año hacia Cuba. La aeronave aterrizó en el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, junto a otros 170 ciudadanos cubanos retornados en ese mismo operativo de ellos 153 hombres y 17 mujeres.

Familiares del joven señalaron que el proceso estuvo marcado por la incertidumbre y la escasa información sobre su paradero y estatus durante el tiempo que permaneció bajo custodia. A su llegada a la isla fue recibido por su madre.

Contexto político y migratorio

El caso se produce en un contexto de mayor rigor en la aplicación de las normas migratorias bajo la administración del presidente Donald Trump. En los últimos meses se ha observado un aumento en las deportaciones y en el uso de mecanismos como la remoción expedita.

Para la comunidad cubana, especialmente aquellos que ingresaron en los últimos años bajo fórmulas temporales o supervisión administrativa, la situación ha generado preocupación. Varios migrantes han reportado detenciones tras presentarse voluntariamente a citas de control, aun sin antecedentes penales.

¿Qué es el I-220A y por qué genera incertidumbre?

El formulario I-220A es una orden de supervisión que no equivale a parole ni garantiza protección migratoria permanente. Permite la liberación del migrante mientras continúa su caso, pero no constituye admisión formal al país ni ofrece un camino directo hacia la residencia.

Esa diferencia técnica ha sido determinante en múltiples procesos recientes. La falta de claridad sobre el alcance real de este estatus ha generado interpretaciones diversas en cortes y oficinas migratorias, colocando a muchos cubanos en una situación jurídica vulnerable.

Abogados y organizaciones de apoyo han advertido que quienes poseen I-220A pueden enfrentar cambios abruptos en su situación si las autoridades deciden activar procedimientos de deportación acelerada.

Impacto en la comunidad cubana

La deportación de este joven se suma al reinicio de vuelos de repatriación hacia la isla, lo que marca una nueva fase en la cooperación migratoria entre ambos países. Más allá del caso individual, el episodio refleja una realidad más amplia: la fragilidad legal de quienes dependen de permisos provisionales mientras esperan resolución de asilo u otros recursos migratorios.

Para miles de familias cubanas en Estados Unidos, la incertidumbre persiste. El cumplimiento de requisitos administrativos no garantiza necesariamente estabilidad migratoria, y una cita de rutina puede convertirse en el punto de partida hacia una deportación acelerada.

El debate sobre el alcance y las limitaciones del I-220A continúa abierto, en medio de un escenario migratorio dinámico y en constante revisión.


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