La Universidad de La Habana, la más antigua de Cuba con sus 290 años de creada, ha ido poco a poco modernizando algunos de sus centros docentes para no quedarse rezagada, en estos tiempos donde es tan necesario el desarrollo informático y tecnológico para la docencia.


La Facultad de Física una de las sedes que mayor tiempo esperó para ser remodelada por el fuerte grado de deterioro de sus locales, ofreció una noticia alentadora para sus estudiantes. Después de un largo proceso de rehabilitación, por fin reabrió sus puertas en la planta baja de la Facultad de Física el laboratorio de Investigaciones Fotovoltaicas que tuvo un costo de 220 mil dólares.

Para que se tenga una idea, este laboratorio es de suma importancia para el país, teniendo en cuenta el ahorro que representa para Cuba el uso de energías fotovoltaicas, que no es más que la conversión directa de energía solar en energía eléctrica, la cual es muy utilizada en la Isla donde la radiación solar en promedio es de 825 kWh/m2 anualmente.

De este laboratorio salió hace más 30 años la primera celda solar fabricada en Cuba. Este dispositivo llevó energía eléctrica a muchos campesinos cubanos que a pesar de estar en el siglo XXI no tenían ese servicio por vivir en asentamientos y lomeríos intrincados. Las celdas solares permiten transformar la energía lumínica en energía eléctrica mediante el efecto fotoeléctrico y cada una de estas celdas se utilizan agrupadas en los paneles solares.

Se trata de una fuente de energía renovable que le ahorra miles de dólares a Cuba, pues el petróleo y cualquier otra energía fósil se vuelven más caras.


Unido a la remodelación de sus locales fueron incluidos también nuevos equipos de alta calidad para el trabajo y la investigación como los simuladores solares clase AAA para celdas de dimensiones hasta 156 x 156 milímetros, para medición eléctrica de plantas solares y equipos para calcular la radiación.

Los nuevos equipos ayudarán a realizar mediciones más fidedignas de partes y sistemas fotovoltaicos, los que muestran los costos más bajos de operación y mantenimiento, calculados en menos del uno por ciento anual.

Por la importancia que reviste, el Dr. Gustavo Cobreiro Suárez, rector de la Universidad de La Habana, estuvo presente el acto de reapertura de este laboratorio para el cual han colaborado también el Instituto de Materiales y Reactivos y la Unión Eléctrica de Cuba.

A partir de ahora para estos investigadores cubanos será mucho más fácil evaluar la calidad y el rendimiento de los parques fotovoltaicos que hay en Cuba, estudiar la evolución temporal de los materiales utilizados en las estructuras y brindar servicios de ingeniería conceptual y desarrollo de proyectos.