Lilibet Hernández Rodríguez murió estrangulada en España a manos de su pareja también cubano.

Su marido la estranguló, envolvió su cadáver en una alfombra, la escondió dentro de un armario del domicilio que compartían en Arona (Tenerife) y huyó.


A José Antonio P.B., su marido y presunto asesino, lo conoció en Holguín. También era cubano, pero diecisiete años mayor según reporto el diario El Español.

La Guardia Civil recibió una llamada de José Antonio. Estaba en el aeropuerto de Tenerife Norte, en el otro extremo de la isla. Pretendía huir en un avión, pero, al no haber conexiones a esa hora, había decidido entregarse.


Varios testigos aseguran que la pareja tenía un largo historial de peleas.