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El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela , solicitó a las fuerzas políticas y países de América Central que no cierren las puertas al flujo migratorio que busca una mejor vida en Estados Unidos.


Varela recordó a representantes de 50 partidos políticos de Centroamérica, presentes en la inauguración de tres foros del Parlamento Centroamericano (Parlacen), que 2.700 inmigrantes están en la frontera de Panamá con Colombia, de los cuales, dijo, 1.500 están hospedados de forma «digna y humana».

El mandatario afirmó en la ceremonia, en un hotel de ciudad de Panamá, que el país enfrenta esta crisis migratoria «con responsabilidad» y atiende casos de pérdidas de vidas humanas entre estas personas durante su paso por este país.

Varela instó a los parlamentarios a fortalecer la integración de la región con «honestidad» y «rendición de cuentas», y a luchar por la paz atendiendo las necesidades básicas de la población centroamericana, y combatiendo el narcotráfico y el crimen organizado.

El año pasado, el cierre de la frontera de Nicaragua a la migración irregular dejó varados a más de 5.000 migrantes cubanos en Costa Rica, nación que vio desbordadas sus capacidades y cerró asimismo el paso, una medida que replicó Panamá, aunque permite la migración a cuentagotas.


Al paso de los cubanos se suma el de haitianos, africanos y algunos asiáticos, que llegan a América a través de países como Brasil, Ecuador o Venezuela.