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El periódico estatal Granma emitió una nota el jueves en la que fija su posición respecto a la prensa que opera fuera del control del gobierno de Cuba.

La nota llega en momentos en que la Seguridad del Estado ha arremetido contra reporteros que informaban el paso de Matthew por la isla.

El periódico oficial Granma dejó claro que en Cuba tiene cabida la prensa acreditada por el Gobierno, pero no habrá tregua para los periodistas independientes, algunos de ellos arrestados e impedidos de cubrir los estragos del huracán Matthew a su paso por la isla.

La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) emitió también un editorial, que confirma la posición oficial respecto a lo que es aceptado en materia de información, en un país donde la prensa independiente es vista como mercenaria al servicio de intereses extranjeros.

El extenso artículo de Granma titulado “Matthew: transparencia y manipulación”, hace referencia a la cobertura oficial realizada por reporteros y medios guantanameros en medio del arrasador ciclón que destruyó viviendas, cosechas, infraestructura y centros estatales.


También citó la presencia de medios foráneos: “La prensa extranjera acreditada en el país y otros que pidieron visas y solicitudes de permiso para trabajar en una zona de desastre, como se exige en cualquier lugar del mundo, se movió también al epicentro de la noticia”.

Tras el extenso halago a las peripecias de periodistas cubanos que desde los medios oficiales informaron pese a sus propios dilemas personales a causa del huracán, Granma expone con absoluta claridad la posición oficial:

“Nada estaría completo si se habla de prensa, sin la consabida manipulación y en este caso provocación de sitios privados o abiertamente al servicio de la contrarrevolución, que intentaron dar una imagen, no ya diferente, sino distorsionada de la realidad que se vivió y que aún en plena fase recuperativa se sigue viviendo”.

“Actuaron sin autorización previa, como lo exige un momento de contingencia y en el cual el país tomó todas las medidas como corresponde a una situación emergente igual que lo hacen todas las naciones del mundo”, expresó.

Según Granma, estos periodistas “realizaron actividades” en las cercanías de la controvertida Base Naval que Estados Unidos mantiene en Guan­tánamo, un espacio que el Gobierno ha reclamado por décadas.