Foto: oto: Claudia Martínez Bueno/ el Toque

Mucho tuvo que pasar Paul Lima Arencibia para que su tranvía circulara libremente por las calles de Cienfuegos como la atracción turística que un día soñó. Las autoridades de cultura le negaron la idea, porque para ellos las calesas coloniales y los autos clásicos antiguos eran suficientes para seducir a los visitantes. A partir de ahí, un largo camino emprendió Arencibia quien finalmente encontró aprobación en el gobierno local.

¿Y cómo no hacerlo? Este cienfueguero había puesto en marcha un tranvía para recordar ese medio de transporte tan usado en la Isla y en Cienfuegos en el siglo XX. Rápidamente las autoridades del Consejo de la Administración Municipal aseguraron que su tranvía era “una gran iniciativa de desarrollo local que podía sumarse a la Plataforma Articulada para el Desarrollo Integral Territorial”.


El tranvía de Arencibia funciona con tracción animal y fue fabricado con restos de piezas de acero y aluminio, imitando a esos primeros tranvías a caballos surgidos en Europa que circularon mucho antes de que se inventara la tracción por vapor y el motor eléctrico. Quizás, sin saberlo este hombre le estaba dando vida a un medio de transporte del pasado que le dio fama a Cuba, por ser el segundo país de Latinoamérica en introducir el tranvía allá por 1858.

La idea nació después de ver los antiguos rieles que aún permanecen intactos en las calles de Cienfuegos. Entonces buscó fotos y se documentó en las bibliotecas de la ciudad sobre los tranvías que circularon en la antigua estación de Cienfuegos.

El proyecto de Arencibia funcionó tanto que hoy ha ganado cierta fama. Incluso en 2017 le aprobaron un permiso exclusivo para circular en las zonas prohibidas para el resto de los vehículos de tracción animal como el Prado y el Centro Histórico de Cienfuegos.

Foto: Claudia Martínez Bueno/ El Toque

El de Arencibia no es solo un simple vehículo que imita a los antiguos tranvías. Por un valor de 10 CUP para cubanos y 4 CUC para extranjeros, en cada ruta por la ciudad los viajeros pueden disfrutar de videos turísticos promocionales gracias a la pantalla que este hombre le incorporó al tranvía en su interior. Incluso, mientras viajas puedes escuchar de Arencibia un poco de historia sobre la arquitectura del centro histórico y otros lugares de interés.


Pero hay algo más, la iniciativa de este emprendedor cubano dio solución al viejo problema de la contaminación por residuos que generan los vehículos de tracción animal. Los excrementos de los caballos descargan en un tanque de acero inoxidable que le mismo construyó y colocó debajo del tranvía.

Lo que un día fue negado por algunas personas, es hoy un gran proyecto de emprendimiento que ahora quieren aprovechar Turismo y la Dirección de Patrimonio, con quienes Arencibia ya firmó contratos, porque otros tranvías como el de este cienfueguero se están construyendo en la ciudad.

Ojalá que cuando el Centro histórico de Cienfuegos esté poblado de más tranvías, se recuerde a Arencibia como el impulsor de esta atractiva idea. A él no le preocupa la competencia, sabe que eso a la larga solo obliga a reinventarse con nuevas ideas.

Por eso, ya se encuentra diseñando otro tranvía que le ha llevado aún más tiempo que el primero. El nuevo, como los originales, tendrá entradas a ambos lados y otros atractivos detalles que aún no ha dado a conocer.

Por lo pronto él sigue siendo el hombre que demostró que Cuba tiene mucho más que carruajes y autos antiguos como atractivos turísticos.

(Con información de El Toque)