Aquilino Caraballo y Georgina Hernández, de 67 y 64 años, perdieron sus respectivos casos de asilo y se encuentran aún detenidos bajo custodia de las autoridades federales.


Ambos fueron detenidos al llegar al aeropuerto de Miami tras el fin de la política conocida como “pies secos, pies mojados”, aún están bajo custodia casi un mes después de que un juez denegara su solicitud de asilo.

Ambos permanecen en centros de detención separados —él en Krome, en Miami, y ella en Centro de Transición de Broward, conocido como BTC— y no se sabe cuándo serán deportados a la isla, informó la familia el martes a El Nuevo Herald.

“Ellos están desesperados porque lo que quieren ya es irse. Eso es una tortura psicológica”, dijo. “Mis padres no son delincuentes, son personas decentes que tienen a sus hijos aquí en Estados Unidos”.

La familia en Miami quiere que salgan del encierro y ya prefieren que los regresen a Cuba.