Varadero Cuba. Foto: Wilier / Shutterstock.com

Para la cubana Leslie Plajdicko Hernández y su familia, residentes en Canadá, sus vacaciones  en Varadero terminaron en un martirio reportó Cubanos por el Mundo.

La cubana, el 9 de junio junto a sus dos hijas y esposo viajaron hacia Varadero en un vuelo de la aerolínea Air Transat.


En su segunda semana de estancia, deciden rentar un auto para recorrer lugares de interés y poder tener tiempo para ver a personas conocidas, pero el martirio comenzó cuando llegó la hora de regresar a su país de residencia, cuando el auto que rentaron se ponchó en Boca de Camarioca, dejándolo al borde del camino.

Según pensaron ella y su esposo que es de nacionalidad rusa, que vendría una grúa para remolcar el auto, pero no fue así, siendo este el primer encontronazo.

“La persona que estaba en el rent a car no quiso aceptar los documentos del auto y la llave”, “Nos dijo que teníamos que regresar a Boca de Camarioca, recoger el carro, cogerle el ponche y llevarlo al aeropuerto, pues ellos no tenían forma de traerlo”

A la par el vuelo que debían coger, el TS-815 de Air Transat, principal aerolínea vacacional de Canadá, según explica Leslie, término obedeciendo a la dictadura castrista, las maletas fueron despachadas hacia la bodega del avión todo el Check in listo para su regreso a Montreal a las 8:45 pm, fue ahí donde se dio el segundo problema:

Rent a car nos notificó que estábamos ´acusados´ de que el carro no lo quisimos traer para el aeropuerto y Air Transat se prestó para hacerles caso. Nos bajó las maletas, nos dejó sin vuelo y nos sacaron a la fuerza del aeropuerto”


“A mi esposo lo maltrataron injustamente, lo levantaron en peso quince oficiales de migración y a mi me trajeron una trabajadora social de aqui amenazándome que me iban a quitar a mis hijas y que no podía salir del país”

Explica la pareja residente en Canadá que decidieron reclamar, siendo llevados a Santa Marta, poblado más cercano a Varadero.

Pero ahí tanto Air Transat, como la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) de Santa Marta y Emigración “se limpiaron las manos”, dijo en su denuncia la cubana.

Otro problema que vivió la familia fue en Varadero, el ministerio de extranjero está cerrado, nada relacionado con embajadas de Rusia o Eslovaquia que representan a mi esposo, ningún lugar donde pedir ayuda”.

“Ahora yo tengo que comprar un nuevo billete para Montreal para regresar, pero no es culpa nuestra porque hicimos el check in, estábamos en hora, y si el aeropuerto permitió hacerle caso a Rent a Car no es mi culpa”, dijo la cubana que al final terminó pagando nuevos pasajes de avión y quedarse en casa de unas amistades hasta poder irse del infierno.