El mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, llamó telefónicamente a su próximo sucesor, Donald Trump, en un intento por calmar la tensión suscitada en los últimos días por las declaraciones del demócrata sobre una hipotética victoria sobre el republicano, quien había reaccionado con molestia y también ha criticado en los últimos días la postura de la Casa Blanca en la ONU ante el aliado Israel.

En declaraciones en su residencia de Mar-a-Lago, en Palm Beach (Florida), el presidente electo indicó el miércoles que la charla fue «muy, muy buena» y mencionaron el debate sobre quién hubiera ganado en las últimas elecciones si Obama hubiese podido presentarse a un tercer mandato.

«Hablamos de ello y nos reímos. Nadie jamás podrá saberlo, porque nunca vamos a competir el uno con el otro», repasó Trump. Sólo unas horas antes, el magnate había acusado al mandatario de lanzar «comentarios inflamatorios» que no ayudaban a tener una transición suave, como se prometieron en su primera reunión en la Casa Blanca tras la elección.

Por su parte, Eric Schultz, vocero de la Casa Blanca, confirmó la conversación y añadió que no ha sido la única que ha realizado el líder demócrata. «La llamada, como las otras realizadas después de las elecciones, fue positiva y enfocada en continuar una transición efectiva», explicó, y añadió que Obama y Trump «se comprometieron a mantenerse en contacto durante las próximas semanas».