Nueva ofensiva contra La Habana: congresista Carlos Giménez pide a aerolíneas de EE. UU. que suspendan los vuelos a Cuba

El congresista cubanoamericano Carlos Giménez solicitó formalmente a varias aerolíneas de Estados Unidos que cancelen los vuelos comerciales regulares hacia Cuba, al considerar que estas operaciones benefician económicamente al régimen de La Habana y suponen riesgos para la seguridad nacional y pública de Estados Unidos.

La petición, divulgada por Cubanet, se produce en un momento especialmente sensible para la Isla, marcado por una crisis económica profunda, escasez de combustible, apagones prolongados y un endurecimiento del discurso político desde Washington hacia el gobierno cubano.


Cartas dirigidas a las principales aerolíneas estadounidenses

Giménez envió cartas a Robert Isom y Ed Bastian ejecutivos las aerolíneas American Airlines y Delta Air Lines respectivamente, en las que solicita una revisión inmediata de sus operaciones aéreas con Cuba y la suspensión de los vuelos comerciales mientras persista el actual escenario político y de seguridad.

En los dos escritos, Giménez se presenta como presidente del Subcomité de Transporte y Seguridad Marítima de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y deja claro su rechazo a la continuidad de las operaciones aéreas hacia la Isla, al tiempo que presiona para que se suspendan por completo todos los vuelos con destino a Cuba.

En sus comunicaciones, el legislador apela no solo a consideraciones políticas, sino también a la responsabilidad corporativa de las aerolíneas, argumentando que mantener rutas comerciales con la Isla puede contradecir los intereses estratégicos y de seguridad de Estados Unidos.

Ingresos en divisas y control estatal del sistema aeroportuario

Uno de los puntos centrales del planteamiento de Giménez es que el sistema de aviación civil en Cuba está completamente bajo control del Estado, incluyendo aeropuertos, servicios de navegación aérea, combustible, aduanas y migración.


Cada vuelo comercial, sostiene el congresista, genera ingresos en divisas por concepto de boletos, tasas aeroportuarias y servicios asociados que no van a manos de actores privados independientes, sino que terminan alimentando un aparato estatal altamente centralizado. En ese contexto, afirma que los vuelos no benefician directamente al ciudadano común, sino que ayudan a sostener financieramente al régimen.

Argumentos de seguridad nacional y protección de los viajeros

Giménez también advierte sobre posibles riesgos para la seguridad de los viajeros estadounidenses, señalando que Cuba carece de un sistema judicial independiente y de garantías plenas para ciudadanos extranjeros.

El congresista subraya que, en un entorno de alto control gubernamental, los visitantes pueden quedar expuestos a detenciones arbitrarias, vigilancia, restricciones de movimiento o dificultades legales sin mecanismos efectivos de protección. Desde su punto de vista, esto convierte a los vuelos comerciales en una actividad que va más allá del turismo o los viajes familiares.

Cuba y su designación como Estado patrocinador del terrorismo

Otro elemento clave de la argumentación es la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo por parte del Departamento de Estado de EE. UU. Giménez considera que esta clasificación debería tener consecuencias prácticas en la relación con empresas estadounidenses, especialmente en sectores sensibles como el transporte aéreo.

Para el legislador, mantener vuelos comerciales regulares con un país bajo esa designación envía un mensaje contradictorio, al tiempo que Washington mantiene sanciones y restricciones en otros ámbitos económicos y financieros.

La solicitud de Giménez se apoya también en el marco jurídico que rige la política estadounidense hacia Cuba, incluida la Ley Helms-Burton, que condiciona cualquier normalización de relaciones económicas a avances verificables en democracia, derechos humanos y libertades fundamentales.

Desde esta óptica, permitir vuelos comerciales regulares podría interpretarse, según el congresista, como una flexibilización de facto que no está acompañada de cambios políticos reales en la Isla.

Impacto político y social en el sur de Florida

El tema de los vuelos a Cuba tiene una alta carga simbólica y política en el sur de Florida, donde reside una de las mayores comunidades cubanoamericanas del país. Para muchos residentes, las conexiones aéreas son un vínculo familiar indispensable; para otros, representan un flujo económico que fortalece al régimen y prolonga la falta de reformas.

La iniciativa de Giménez reaviva un debate histórico que ha acompañado durante décadas la relación entre Washington y La Habana, y que suele intensificarse en momentos de crisis interna en Cuba.

Reacciones y escenario abierto

Hasta el momento, las aerolíneas mencionadas no han anunciado cambios inmediatos en sus operaciones. Sin embargo, la solicitud del congresista vuelve a colocar los vuelos comerciales a Cuba en el centro de la agenda política, tanto en el Congreso como en la opinión pública.

Mientras el gobierno cubano enfrenta una situación económica cada vez más compleja, la discusión sobre el papel de los vuelos comerciales se mantiene abierta entre quienes los consideran un puente humanitario y familiar y quienes sostienen que su cancelación podría convertirse en una herramienta adicional de presión política y económica sobre el régimen.


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