“No tengo palabras”: madre queda devastada tras atropellar accidentalmente a su bebé en Broward

Policía de Broward. Foto: Video de YouTube de CBS Miami

Una tragedia familiar conmocionó a la ciudad de West Park, en el condado de Broward, luego de que una madre atropellara accidentalmente a su hijo de 19 meses mientras retrocedía con su camioneta en la entrada de su casa.

Al menor, identificado como Wilson Matias Jr., lo trasladaron de urgencia al Memorial Regional Hospital, en Hollywood, pero murió a causa de las heridas. El accidente ocurrió poco después de las 2:00 de la tarde del lunes en el bloque 100 de Allen Road, en una zona residencial donde la noticia se extendió rápidamente entre vecinos y allegados.


La madre del niño, Ericka Cante Hernandez, de 33 años, conducía una Chevrolet Suburban 2024 cuando se produjo el atropello. Según la información preliminar divulgada por las autoridades, la mujer estaba retrocediendo por el driveway de la vivienda cuando el pequeño salió corriendo de la casa y quedó en el trayecto del vehículo.

Un accidente en segundos que dejó a una familia devastada

Las primeras versiones apuntan a que el hecho ocurrió de manera repentina. La madre realizaba una maniobra común al salir o mover el vehículo frente a la residencia, pero en cuestión de segundos el niño apareció en una zona de alto riesgo: detrás de una camioneta grande, donde la visibilidad puede verse comprometida incluso con sistemas modernos de asistencia.

Las autoridades no han detallado cómo Wilson logró salir de la vivienda ni si había otras personas dentro del hogar en ese momento. Tampoco se ha informado si la puerta estaba abierta, si el niño siguió a su madre hacia el exterior o si salió sin que los adultos pudieran advertirlo a tiempo.

Ese punto será clave para los investigadores, que deberán reconstruir la secuencia completa del accidente, revisar el entorno de la casa y determinar si existió algún factor adicional que contribuyera al fatal desenlace.

La madre solo pudo decir: “No tengo palabras”

La escena fue especialmente dolorosa por tratarse de un accidente ocurrido dentro del propio entorno familiar. Ericka Cante Hernandez apareció ante los medios visiblemente quebrada y apenas pudo expresar en español: “No tengo palabras”.


Su reacción reflejó el impacto emocional de una pérdida ocurrida de forma inesperada y bajo circunstancias que, de acuerdo con la investigación preliminar, no apuntan a una acción intencional.

Familiares cercanos describieron a Wilson Matias Jr. como un niño alegre, juguetón y muy querido por sus hermanos. Su hermana, Ashly Cante, dijo que el menor era un niño bueno y recordó el lugar especial que ocupaba dentro de la familia. «Era mi hermanito, era mi primer hermanito. Era un buen niño, le gustaba jugar, estaba conmigo y con mis hermanos. Era un niño pequeño. No puedo hablar ahora mismo», confesó. «Está triste ahora mismo. No quiere hablar con nadie. No tiene palabras y está devastada», afirmó sobre el estado emocional de la madre.

El pequeño, a quien sus seres queridos llamaban cariñosamente “Junior”, habría cumplido dos años en diciembre. Su muerte dejó a sus padres y hermanos enfrentando un duelo especialmente complejo, marcado por la rapidez del accidente y por el hecho de que ocurrió frente a la vivienda familiar.

Vecinos describen a la familia como un hogar dedicado a sus hijos

El caso también golpeó a la comunidad inmediata. Vecinos que conocían a la familia reaccionaron con consternación y salieron en defensa del hogar, al describir a los padres como personas atentas y entregadas al cuidado de sus hijos.

Una residente del barrio aseguró que nunca había visto a los niños afuera sin la presencia de un adulto y recordó a la familia como un núcleo unido, con una vida cotidiana centrada en los pequeños.

“Nunca los vi a esos niños afuera sin un padre. Ellos quieren mucho a sus hijos, juegan con el agua, juegan con globos. Son una familia que de verdad, de verdad, vive para su familia”, relató la vecina.

Su testimonio añadió una dimensión humana al caso: más allá del reporte policial, los residentes perciben lo ocurrido como una tragedia accidental que impactó a una familia conocida en la zona por su cercanía y dedicación a los niños.

Una investigación abierta, pero sin cargos por ahora

La Oficina del Sheriff de Broward informó que Cante Hernandez no enfrenta cargos por el momento. Los detectives no han indicado sospechas de intencionalidad ni han señalado, hasta ahora, elementos que apunten a una conducta criminal deliberada.

Aun así, la investigación continúa bajo la Unidad de Homicidios de Tráfico, encargada de revisar los accidentes fatales en las carreteras, estacionamientos y zonas residenciales del condado.

Este tipo de pesquisas suele incluir entrevistas a testigos, revisión de cámaras de seguridad cercanas, análisis de la posición del vehículo, inspección mecánica y evaluación de la visibilidad disponible para el conductor al momento de retroceder.

También podría examinarse si los sistemas de alerta y asistencia de la Chevrolet Suburban 2024 estaban activados, si emitieron alguna señal y si las condiciones del lugar permitían detectar a un niño de tan baja estatura detrás del vehículo.

El vehículo tenía tecnología de seguridad, pero eso no siempre elimina el riesgo

La camioneta involucrada, una Chevrolet Suburban 2024, cuenta con herramientas diseñadas para asistir al conductor al maniobrar en reversa, como cámara trasera, sensores de estacionamiento y alerta de tráfico cruzado.

Sin embargo, la existencia de estas funciones no garantiza por sí sola que todos los obstáculos sean detectados a tiempo, especialmente cuando se trata de niños pequeños que pueden moverse rápidamente y colocarse en zonas de difícil visibilidad.

Las autoridades no han confirmado si esos sistemas estaban funcionando correctamente ni si llegaron a advertir la presencia del menor antes del impacto. Ese punto será parte de la revisión técnica del caso.

La tragedia vuelve a poner sobre la mesa una advertencia frecuente de especialistas en seguridad infantil: los dispositivos de asistencia pueden reducir riesgos, pero no sustituyen la vigilancia directa alrededor de los vehículos, especialmente en viviendas con niños pequeños.

El peligro de los accidentes al retroceder

Los accidentes conocidos como “backover”, en los que un vehículo atropella a una persona mientras retrocede, representan un riesgo particular para los niños de corta edad. Su baja estatura, movimientos impredecibles y falta de conciencia del peligro los colocan en una situación de vulnerabilidad extrema.

De acuerdo con datos citados por Kids and Car Safety, cada semana al menos 50 niños son atropellados en Estados Unidos por vehículos que retroceden sin que los conductores puedan verlos, y dos de ellos mueren.

Los menores entre 12 y 23 meses figuran entre los más vulnerables porque ya pueden caminar, correr y desplazarse con rapidez, pero todavía no tienen la capacidad de comprender el riesgo de acercarse a un vehículo en movimiento.

Wilson Matias Jr. se encontraba precisamente dentro de ese rango de edad. Su caso refleja un patrón que se repite en muchas tragedias domésticas: accidentes que ocurren en espacios aparentemente seguros, como la entrada de una casa, y en momentos de rutina familiar.

Entradas de viviendas y estacionamientos: zonas de alto riesgo para menores

Aunque muchas familias perciben el driveway como una extensión segura del hogar, expertos en prevención advierten que las entradas de las viviendas pueden convertirse en zonas peligrosas cuando hay vehículos en movimiento y niños pequeños cerca.

Los accidentes suelen producirse durante maniobras cotidianas: sacar el auto, moverlo unos metros, estacionarlo, acomodarlo o retroceder para salir. En esos instantes, un menor puede abandonar la casa, seguir a un adulto, correr hacia un familiar o colocarse detrás del vehículo sin que el conductor lo note.

El tamaño de camionetas y SUV grandes puede ampliar los puntos ciegos. Aunque las cámaras traseras han mejorado la seguridad, el conductor debe revisar visualmente el entorno, confirmar dónde están los niños antes de encender el vehículo y, cuando sea posible, pedir a otro adulto que supervise a los menores dentro de la vivienda.

Una semana marcada por muertes infantiles en Broward

La muerte de Wilson Matias Jr. se suma a una serie de tragedias recientes que han generado alarma en Broward. Según el reporte, se trata de la tercera muerte de un niño pequeño en el condado en menos de una semana.

Los otros casos estuvieron relacionados con menores fallecidos dentro de autos calientes en Plantation y Hallandale Beach. Aunque las circunstancias son distintas, todos los incidentes comparten un elemento común: la vulnerabilidad de los niños pequeños frente a riesgos vinculados a vehículos.

En Florida, donde las temperaturas pueden elevarse con rapidez dentro de un automóvil, las autoridades y organizaciones de seguridad infantil suelen insistir en la necesidad de extremar precauciones tanto dentro como alrededor de los autos.

La acumulación de casos en pocos días ha intensificado el llamado a padres, cuidadores y conductores para mantener rutinas de verificación más estrictas, especialmente en hogares con niños pequeños.

Señales de dolor frente a la vivienda

Tras el accidente, la entrada de la casa quedó convertida en una escena cargada de simbolismo. En el lugar permanecían unos Crocs color lila que pertenecían al niño, una imagen que resumía la dimensión humana de la tragedia.

También podía verse un letrero rojo con un mensaje que, después de lo ocurrido, adquirió un tono especialmente doloroso: “Maneja como si tus hijos vivieran aquí”.

La alcaldesa de West Park, Felicia M. Brunson, acudió a la vivienda para expresar apoyo a la familia. «Esta es una situación trágica, y solo queríamos hacerles saber que la Ciudad de West Park se preocupa por ellos», comentó a WSVN 7News.

Su visita reflejó el impacto del caso en la comunidad local, donde la muerte del menor no fue recibida solo como una estadística, sino como la pérdida de un niño conocido por su entorno inmediato.

La familia busca ayuda para despedir a “Junior”

Familiares y allegados abrieron una campaña en GoFundMe para ayudar con los gastos del funeral y el memorial de Wilson Matias Jr. La iniciativa presenta al menor por su apodo familiar, “Junior”, y busca aliviar la carga económica de una familia que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida.

Además del dolor emocional, las muertes repentinas suelen imponer gastos inesperados de servicios funerarios, traslados y ceremonias. Por eso, en casos como este, las comunidades suelen organizar recaudaciones para acompañar a los padres y hermanos de la víctima.

Una tragedia que deja preguntas y una advertencia

Aunque la investigación oficial continúa abierta, el caso de Wilson Matias Jr. ya deja una advertencia dolorosa sobre la rapidez con que puede ocurrir un accidente doméstico alrededor de un vehículo.

En cuestión de segundos, una maniobra rutinaria terminó en una pérdida irreparable. Para las autoridades, el proceso ahora consiste en esclarecer todos los detalles del atropello. Para la familia, en cambio, comienza un duelo marcado por la ausencia de un niño que apenas empezaba a descubrir el mundo.

La tragedia en West Park recuerda que los mayores riesgos para los niños pequeños no siempre están lejos de casa. A veces pueden aparecer en los espacios más cotidianos: una entrada residencial, un auto encendido y un instante en el que nadie alcanza a reaccionar a tiempo.


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