
La congresista republicana por Florida María Elvira Salazar lanzó un llamado directo y sin matices al exilio cubano para que rompa completamente cualquier tipo de relación con el régimen de La Habana, al considerar que los vínculos económicos y sociales desde el exterior contribuyen a mantener en el poder a la dictadura.
El pronunciamiento lo difundió a través de su cuenta en X y se inscribe en una narrativa de máxima presión contra el Gobierno cubano, en un momento que la legisladora describe como decisivo para el futuro político de la isla.
Un mensaje frontal: cortar remesas, viajes y cualquier “normalidad”
En su declaración, Salazar exhortó a los cubanos residentes fuera de la isla a dejar de enviar remesas, suspender viajes y cortar cualquier tipo de lazo económico o simbólico con Cuba. Según argumentó, cada dólar que entra al país y cada gesto que transmite una sensación de normalidad termina beneficiando al régimen y prolongando su permanencia en el poder.
«Este es el momento de parar todo: no más turismo, no más remesas, no más mecanismos que sigan financiando y sosteniendo a la dictadura», destacó la legisladora por el Distrito 27 de Florida.
La congresista sostuvo que el sistema cubano controla los flujos económicos y que, por tanto, el dinero enviado desde el exterior no fortalece a la ciudadanía, sino a las estructuras estatales que sostienen a la dictadura.
“Cada dólar que entra mantiene viva la dictadura”
Uno de los ejes centrales del mensaje de Salazar es la idea de que la ayuda económica desde el exilio actúa como un salvavidas para el régimen. En su visión, remesas, turismo y viajes familiares no solo alivian la presión interna, sino que permiten al Gobierno cubano presentar una imagen de estabilidad que, según afirma, no se corresponde con la realidad social y política del país.
«Cada dólar, cada viaje y cada gesto de falsa normalidad prolonga la vida de un régimen criminal y condena al pueblo cubano a otros 60 años de miseria, represión y esclavitud», advirtió.
Desde esta perspectiva, la congresista plantea que cortar esos flujos económicos sería una forma de acelerar un cambio político al debilitar las bases financieras del sistema.
El costo humano del sacrificio
Salazar reconoció explícitamente el impacto emocional y humano que implicaría su llamado. Admitió que para muchas familias del exilio dejar de ayudar a padres, hijos o hermanos en Cuba supone un sacrificio profundo y doloroso.
«Y sí, lo entiendo: es devastador pensar en el hambre de una madre, en un hijo que necesita ayuda inmediata. Nadie es indiferente a ese dolor», recordó. No obstante, defendió que ese costo es necesario y que se trata de una decisión histórica entre continuar sosteniendo al régimen de forma indirecta o asumir un sacrificio temporal en favor de una transformación política duradera en la isla.
Un momento que califica como “decisivo” para Cuba
En su mensaje, la congresista afirmó que el exilio cubano se encuentra ante una coyuntura clave. Sin detallar plazos ni escenarios concretos, sugirió que las circunstancias actuales abren una oportunidad para presionar de manera más efectiva al régimen, siempre que el exilio actúe de forma cohesionada y firme.
«No podemos seguir siendo rehenes de un régimen que incluso desde el exilio nos obliga a financiar nuestra propia opresión. En la hora final del régimen, el exilio tiene que elegir: libertad», finalizó.
El llamado busca movilizar políticamente a la diáspora cubana y reforzar la idea de que su papel es determinante en el rumbo futuro del país.
Reacciones encontradas dentro del exilio
El pronunciamiento generó reacciones divididas entre los cubanos en el exterior. Mientras algunos respaldan la postura de Salazar y la consideran coherente con una estrategia de presión máxima, otros expresan reservas y preocupaciones por el impacto inmediato que una ruptura total de remesas y viajes podría tener sobre la población más vulnerable dentro de la isla.
El debate pone de relieve una división histórica dentro del exilio cubano entre quienes priorizan el aislamiento económico como herramienta política y quienes temen que esas medidas terminen agravando la crisis social sin debilitar de forma decisiva al régimen.
Un llamado que reaviva un debate de larga data
Más allá de las reacciones inmediatas, el mensaje de María Elvira Salazar vuelve a colocar en el centro del debate el papel del exilio cubano en la dinámica económica y política de Cuba. Su llamado, directo y sin concesiones, reactiva una discusión que ha acompañado durante décadas a la diáspora: hasta qué punto los lazos familiares y económicos ayudan a la población o terminan sosteniendo al sistema.
El pronunciamiento confirma que, en medio de la crisis prolongada que vive la isla, el debate sobre remesas, viajes y vínculos con Cuba sigue siendo uno de los temas más sensibles y polarizantes dentro del exilio cubano.





