Una de las voces más simbólicas del béisbol latinoamericano y caribeño, y en los últimos años de los Marlins de Miami, falleció hoy a los 94 años después de varios meses de haber recibido un fuerte golpe en la cabeza a finales de abril en Filadelfia, señalan varios medios de comunicación.

Ramírez había mostrado síntomas de mejoría, pero un retroceso en su estado de salud lo llevo a la muerte.

Nació el 22 de junio de 1923, en Bayamo, Oriente, y desde los 16 años comenzó a desarrollar sus virtudes naturales de narrador y comentarista, sin saber que su voz llenaría los sentidos de millones de fanáticos.

Ramírez se inició como aficionado narrando los juegos de béisbol que se celebraban en el estadio La Lechera, situado frente al ferrocarril de su ciudad natal, donde solamente se usaban unos altoparlantes. En 1954 firmó contrato con el Circuito CMQ, la entidad radial y televisiva más importante de Cuba y América Latina.


Salió de Cuba en 1961 por los problemas políticos en la isla.