La amplia historia de la diáspora cubana, sintetizada en el singular y turístico barrio de la Calle Ocho de Miami, quedará recogida en el Museo de la Pequeña Habana, que abrirá sus puertas en esa ciudad antes de diciembre próximo, según anunciaron hoy sus responsables.

El espacio expositivo del museo nace con una “visión” precisa: que la ciudad de Miami albergue un lugar que cuente la “vibrante historia de la comunidad cubana”, dijo a hoy a EFE Michele Reese, del Museo de Historia de Miami, fondo del que procede la mayor parte de las piezas que se exhibirán.

Cientos de fotografías, objetos y filmes interactivos integran la exposición, el relato de los avatares del exilio cubano y las “décadas de historia” y cultura contenida en la identidad del barrio de la Pequeña Habana y su epicentro, la Calle Ocho.

La Calle Ocho, con sus galerías de arte, tiendas de artesanía, monumentos y restaurantes de sabor criollo, es hoy la arteria principal de este paisaje urbano que invita a un viaje callejero lleno de sorpresas y experiencias.


“Nuestra idea es que el Museo se convierta en un lugar donde la gente pueda mirar en profundidad la historia de esta zona urbana y lo que ha hecho de ella un tesoro”, precisó Reese.

Una de las imágenes más antiguas, de 1951, muestra la zona conocida entonces como Riverside con el famoso restaurante-bar Ball and Chain, una década antes de que se convirtiera en la actual Pequeña Habana.

El Museo, una iniciativa desarrollada entre el citado museo y la empresa de desarrollo urbano Barlington Group, albergará de manera permanente una “vasta colección de objetos y fotografías del Museo de Historia de Miami” y pondrá al descubierto el devenir de este barrio de unos siete kilómetros cuadrados.