
La congresista republicana por Florida María Elvira Salazar expresó un respaldo público al secretario de Estado Marco Rubio tras la publicación de reportes que apuntan a supuestos contactos discretos entre el funcionario estadounidense y personas vinculadas al dictador cubano Raúl Castro.
Las declaraciones se produjeron durante un acto conmemorativo en el sur de Florida por el 30 aniversario del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, episodio que marcó un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y La Habana en 1996.
Según el reporte publicado por CiberCuba, Salazar defendió la integridad política de Rubio y afirmó que el funcionario “no va a negociar nada”, sino que, en todo caso, conversaría sobre los términos en que podrían producirse cambios en la estructura de poder en la isla y las etapas de una eventual transición.
“Marco Rubio no va a negociar nada. Va a conversar sobre cómo se van (los gobernantes cubanos) y cuáles van a ser las diferentes etapas de esta transición”, explicó la legisladora quien ha sido junto a otros líderes un eslabón en el engranaje del exilio que pretende derrocar la dictadura cubana.
El origen de la controversia
La polémica surgió tras informaciones divulgadas por medios como Axios y el Miami Herald, que señalaron la existencia de intercambios entre Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, conocido públicamente como “El Cangrejo”.
De acuerdo con esos reportes, los contactos no incluirían al gobernante Miguel Díaz-Canel, sino a figuras consideradas como parte del núcleo de poder real en Cuba. Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación oficial detallada sobre el contenido ni el alcance de esas conversaciones.
Salazar evitó confirmar directamente la veracidad de los contactos, pero insistió en que lo relevante es la postura que adopte el liderazgo cubano ante cualquier escenario de cambio político. “Lo que sí queda por ver es lo que hará el castrismo (…) Y lo que sí sabemos es que el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio van a hacer lo correcto, que es liberar a los cubanos de la opresión”, destacó Salazar.

Un mensaje político hacia el exilio cubano
El respaldo de Salazar a Rubio se interpreta como una señal de cohesión dentro del ala republicana de Florida en materia de política hacia Cuba, en un momento en que parte del exilio ha reaccionado con cautela ante la posibilidad de contactos indirectos con figuras vinculadas al aparato estatal cubano.
Durante el evento, la congresista también manifestó confianza en que el presidente Donald Trump y Rubio actuarán conforme a lo que definió como el objetivo de “liberar a los cubanos de la opresión”, en línea con una política de presión sostenida hacia el gobierno de La Habana.
Exigencias de justicia por el caso Hermanos al Rescate
En el mismo acto, otros legisladores republicanos del sur de Florida reforzaron una línea de exigencia judicial relacionada con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996.
El congresista Mario Díaz-Balart evitó confirmar los reportes sobre contactos entre Marco Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro. “No, yo no voy a confirmar ni negar eso. Eso es la administración la que determina qué es lo que quieren decir”, afirmó Mario.
Por otro lado, Carlos A. Giménez pidió evaluar posibles cargos criminales contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en aquel incidente que dejó cuatro personas fallecidas.
El aniversario del suceso volvió a colocar en el centro del debate la memoria histórica, la justicia pendiente y el enfoque que debe adoptar Washington ante la actual coyuntura cubana.
Transición, presión y cálculo estratégico
El contexto en que surgen estos reportes es particularmente complejo. Cuba atraviesa una prolongada crisis económica y energética, mientras que la política estadounidense hacia la isla continúa marcada por sanciones, restricciones financieras y presión diplomática.
En ese escenario, cualquier indicio de contacto —incluso preliminar— genera interpretaciones diversas: para algunos sectores representa una vía estratégica para explorar cambios internos; para otros, despierta preocupación sobre eventuales concesiones.
Hasta ahora, la administración estadounidense ha mantenido un discurso prudente. No se han ofrecido detalles formales que confirmen la naturaleza de los intercambios mencionados en la prensa.
Un debate que trasciende Washington
El episodio refleja la sensibilidad que aún rodea cualquier movimiento relacionado con Cuba dentro del ecosistema político del sur de Florida, donde la comunidad cubanoamericana desempeña un papel decisivo en el debate público.
Más allá de la veracidad o alcance de los contactos, el respaldo explícito de Salazar a Rubio marca una posición clara: apoyo a una estrategia que, según sus declaraciones, no implicaría negociación política con el régimen, sino exploración de escenarios de salida y transición.
El desarrollo de este tema dependerá de si la administración decide clarificar públicamente el alcance de los intercambios y de cómo evolucione la situación interna en Cuba en los próximos meses.




