Cruceros en Cuba. Foto: Kamira / Shutterstock.com

El régimen cubano se embolsó 138 millones de dólares mientras duraron los viajes de cruceros desde Estados Unidos, la información trascendió recientemente tras demandas a varias compañías que operaron cruceros hacia Cuba.


De acuerdo a documentos que aparecen como récord públicos en el tribunal federal del Distrito Sur de Florida, relacionados con demandas a importantes compañías de cruceros, siendo ellas Carnival, Royal Caribbean, Norwegian y MSC Cruises, las que muestran que “firmaron acuerdos con agencias de viajes del gobierno cubano para brindar servicios turísticos a sus pasajeros, pese a la prohibición sobre el turismo contenida en el embargo”.

Revela un artículo publicado en Yahoo Noticias, que la corte federal de Miami expuso negocios entre bambalinas de las compañías de cruceros implicadas con el régimen de La Habana:

“Los servicios incluían excursiones a cabarets y playas que no parecían cumplir con las reglas sobre los viajes a Cuba”

La compañía estadounidense Havana Docks, en su demanda afirma que los cruceros implicados usaron ilegalmente los tres muelles en el puerto de La Habana confiscados durante el mandato de Fidel Castro en 1960 indebidamente.

“Los registros incluyen contratos, estados financieros, intercambios de correo electrónico, evaluaciones legales y declaraciones”, mientras aseguran que el tiempo que duró los viajes de los cruceros, esas:


“Cuatro compañías obtuvieron al menos $1.1 mil millones en ingresos por viajes a La Habana entre 2016 y 2019”, mientras el gobierno cubano “se embolsó un poco más de $138 millones”

 Según informes las compañías continuaron sus negocios con el gobierno cubano a pesar de las advertencias del Departamento del Tesoro: “la autorización para llevar viajeros a Cuba no era excusa para violar otras leyes y reglamentos”.

Indica la información presentada en corte que las líneas de cruceros tenían alguna información que los puertos en La Habana donde atracaban se encontraban en procesos legales por la confiscación indebida que ejecutó el gobierno cubano.

Carnival por su parte registró una subsidiaria en la Cámara de Comercio de Cuba en el 2018, declarando que era para “realizar actividades comerciales relacionadas con el turismo”, también establecieron un memorando de entendimiento con una empresa de turismo llamada Gaviota en mano de militares cubanos.

Royal Caribbean  se asesoró con: “una agencia legal del gobierno cubano para obtener permisos para abrir y operar casinos en Cuba”, además  “se benefició de la reventa de visas de turista cubanas a pasajeros con un margen de beneficio del 50 por ciento”.

Las compañías alegan en su defensa que: “todos sus tratos en Cuba eran legales porque el gobierno de Obama autorizó los viajes en crucero”

Con toda la documentación recogida en la demanda, Beth Bloom, jueza federal del Distrito Sur de Florida, será quien decida si las demandas irán a juicio, si eso ocurre:

 “Los viajes bajo la categoría de contacto persona a persona fueron una cortina de humo para justificar el turismo ilegal que enriqueció las arcas de Cuba, ayudando a financiar un régimen represivo”