Se llama Paro y su encanto salta a la vista desde el primer momento que lo vez. Luce exactamente como un bebé foca, con un pelaje muy blanco y suave. Pero lo mejor es que puede entender algunas palabras, gracias a los sensores de inteligencia artificial, de temperatura, tacto, luz, audio y también de posición.


Para muchos cubanos, lidiar con la robótica es prácticamente un sueño y más si se hace desde lo cotidiano. Por eso, la llegada de Paro a la recién finalizada Feria Tecnológica La Guayabera 5.0 se convirtió en todo un suceso.

No fueron pocos los que quedaron boquiabiertos al ver este singular robot que, según varios especialistas, es el de mayor efecto terapéutico del mundo y que fuera registrado también en el libro Guinness del año 2002.

Quizás una de las expresiones más recordadas fue la de una pequeña espirituana, que se aventuró a cargar a Paro, y este, reconociendo el estímulo fue capaz de alegrarse en los brazos de la niña.

Detrás del espectacular androide están las manos de un grupo de desarrolladores japoneses, quienes lo concibieron para que fuera capaz de imitar gestualidades de un animal verdadero, además de contar con expresiones que estimulan los cinco sentidos humanos.


Tan asombrosa es su capacidad para interpretar situaciones que Paro, durante una de las jornadas de la Feria mostró signos de estrés, cerró los ojos y decidió no interactuar, debido al ajetreo constante de personas en aquel lugar.

¿Por qué este robot recibió un Premio Guiness?

Lo que más trasciende de este androide que tocó recientemente tierras cubanas, es su utilidad para ser ubicarse entre los robots más necesariosg del mundo.

Precisamente, la principal motivación de su creador Takanori Shibata, fue utilizarlo para acompañar de forma terapéutica a personas con necesidades especiales, sobre todo, niños con autismo, adultos de la tercera edad que viven solos, y también para aquellos que, por razones médicas, no pueden tener una mascota en casa. Esto es posible, porque la pequeña foca robótica está revestida con una piel sintética que no desprende esporas y que además cuenta con las condiciones necesarias para evitar afecciones de salud.

Hoy día, existen casi tres mil 500 ejemplares como Paro, utilizados en más de 30 países especialmente en Europa y Norteamérica, convirtiéndose en una especie de “mascota sanadora”.

Los efectos terapéuticos que genera este androide en las personas han sido recogidos en diversos estudios que revelan su capacidad para estimular los cinco sentidos humanos, pero principalmente se reportan signos de mejoría en pacientes con afecciones del corazón.

La robótica japonesa muestra cada vez mayor desarrollo. Como Paro hay más de un ejemplo en la historia del país nipón, que sobre todo desde 1993 ha mostrado grandes avances debido a los aportes del Intelligent System Research Institute de Japón.

Cada año se ha vuelto habitual en el mes de febrero encontrar todo tipo de innovaciones en la Feria Tecnológica La Guayabera 5.0 que tiene su sede principal en la casa Museo La Guayabera en la provincia de Sancti Spíritus.

El evento, esperado ya por muchos y único de su tipo en Cuba, es un espacio ideal para ponerse al tanto del trabajo que en materia de tecnologías y comunicación realizan empresas de la Isla y foráneas.

Esta vez, la Embajada de Japón en la mayor de las Antillas nos reservó un momento exclusivo con la llegada de este robot. Esperemos que en un futuro no muy lejano, tengamos otros ejemplares como Paro y que también su uso se haga masivo para que más de un paciente, sobre todo, niños autistas y personas enfermas reciban al menos una pequeña dosis de alivio.