Limay Blanco se defiende ante los cuestionamientos lanzados en torno a su labor humanitaria

En los últimos años el humorista cubano Limay Blanco, fundador del grupo de apoyo «Cristo cambia vidas», se ha destacado por su labor humanitaria dentro de la isla. Sin embargo, si bien dicha labor le ha proporcionado numerosas alegrías y ha beneficiado a muchas familias necesitadas, lo cierto es que también le ha generado disímiles sinsabores.

Precisamente este martes el filántropo recurrió a sus redes sociales con el fin de exponer su defensa ante el comentario capcioso realizado por un internauta, quien cuestionó las causas de la viabilidad del proyecto solidario desarrollado por el comediante refiriéndose comparativamente a las trabas impuestas por el régimen al preso político José Daniel Ferrer tras su intento de ayudar a decenas de ancianos en estado de vulnerabilidad.


En una publicación el humorista expresó: «Por qué todo lo quieren ligar. Dios mío. Es increíble que entre nosotros mismos nos estamos destruyendo».

Asimismo, agregó: «Es increíble que algunos cristianos también me critican porque yo no he ayudado a ningún cristiano cuando la Biblia lo dice».

Por último, preguntó: «Qué sabes tú de lo que yo hago».

No obstante, esta no es la primera vez que Limay recibe críticas por su desempeño en favor de aquellos menos favorecidos.

Hace algunas semanas el artista reveló su insatisfacción con la actitud de determinadas personas que acudían a su vivienda exigiendo su colaboración de manera grosera e irrespetuosa, llegando incluso a agredir verbalmente a su familia.


En tal sentido manifestó: «Se molestan cuando mi familia les explica que Limay está durmiendo, que se acostó hace una hora por que estuvo toda la madrugada despierto: ‘no importa, despiértalo, él tiene que atenderme’ y tratan mal a mi familia».

En otra ocasión el comediante dio a conocer el incidente que tuvo con una señora en las calles de la capital, quien lo maltrató, mostrándose inconforme con su labor.

Al respecto Limay aclaró: «No tengo que estar aguantando pesadeces. Yo trabajo así y si no te gusta cómo trabajo, bloquéame».


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