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Actualmente, como sabemos se ha abierto una diferencia en las clases sociales en Cuba, por lo que esto se refleja en las escuelas cubanas. Hay padres que tienen entrada de dinero y prestan a las escuelas, pero hay otros que no tienen para alimentar a sus hijos como van a tener para ayudar a mantener las escuela.

Que hay que darle una pinturita para el aula, que las sillas están rotas, que hay mucho calor, que dinero para tal fiesta, son entre otras cosas el porque muchos padres se asustan cuando ven a su hijo a cercarse para un tema de la escuela.

Pero quien habla de eso también ve como se manejan los regalos a los profesores en el «Día del Maestro» algunos regalan un perfume de 20 CUC y otros pues un detallito del «Todo por uno». Y después estas diferencias se ven reflejadas en los tratos.

Ahora lo lamentable que la comodidad en las escuela o pedir dinero para mejorarla no se refleje en el nivel de educación que hay actualmente en la isla. Algo que ha ido decayendo y continuará en picada.


En un país donde la educación es parte de la base del país, hay que diferenciar lo que se necesita para educar, y dónde se llega a lo absurdo, pensando solo en lo material. Los aportes de antes eran un jarrito de azúcar blanca, un huevo, 5 pesos en moneda nacional, cuatro brochazos de cal para mantener limpias las paredes y algún donativo de una frazada para el piso. Ahora es 2 CUC por cabeza para un ventilador, casi 100 pesos por alumno una fiesta del 4 de Abril, etc.

Y para que hayan cambiado las leyes. Julio Castillo Hernández, jefe del Departamento de Inversiones en la Dirección Provincial de Educación, lo confirmó: “Está prohibido que los profesores recojan recursos o dinero para reparaciones u otro fin. A veces hay atrasos con los cronogramas de mantenimiento, pero siempre se cumplen, más tarde o más temprano.

“Los familiares pueden ayudar en trabajos voluntarios para la higienización de los locales o apoyar en una obra de acuerdo con sus aptitudes, pero no puede exigírseles contribución monetaria alguna. Más bien les toca enseñar e insistir en el cuidado de la propiedad social. También deben tenerse en cuenta los conflictos que pueden generar la emulación entre los propios padres”.

Al final es todo una cadena, el director exige al maestro, el maestro pide al niño y el niño pues llega donde el padre, y pobre del que no de nada; y ¿quién es el culpable? «EL BLOQUEO». Esperemos que esto cambie un poco y no se vea tanto materialismo y todos juntos se enfoquen en mejorar la educación. ¡Vamos que para pensar antes no se necesitaba un ventilador! Y no es que estemos en contra de que mejore la comodidad, pero hay que buscar calidad.