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La lipoescultura es la cirugía cosmética que combina la liposucción con la inyección, de la grasa retirada, en otras zonas del cuerpo como los glúteos. Esta práctica ha ganado bastante popularidad en Cuba.

Al igual que con cualquier operación electiva, los pacientes son evaluados, por especialistas en Cirugía Estética y Caumatología, del Hospital Universitario Manuel Ascunce Domenech, mediante criterios de incorporación entre ellos la edad, y ordenan exámenes complementarios.

Aunque también existen pacientes hombres, la mayoría son mujeres, las cuales no pueden padecer enfermedades crónicas ni fumar, y además la edad aconsejable para hacerlo es hasta los 40 años.

El prestigioso equipo de médicos a cargo del proceso ha callado los rumores sobre fallecimientos por mala praxis, pues aclararon que apenas se reporta un 0,05 por ciento de mortalidad dentro del quirófano, entre las más de ocho mil operadas.


Tal vez la cantidad no sea alarmante, pero sí es cierto que han fallecido mujeres tras someterse a la operación, no solo en el quirófano, también en los posteriores días de difícil recuperación.

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Familias han experimentado la innecesaria partida de madres, hijas, sobrinas, en la plenitud de la vida, quienes tomaron una decisión basada en un problema estético, y para ellos una muerte en las estadísticas puede parecer un millón.

Por eso, el asunto requiere un poco más de luz, sobre todo hacia los motivos que llevan a las féminas, y en menor número a hombres también, a elegir la mesa quirúrgica como atajo para moldearse, y no otras vías más seguras como los ejercicios o la dieta saludable.

Aunque existe quienes acuden al quirófano por deformidades patológicas, la mayoría lo hacen por pura estética, quienes son incitados por la imagen impuesta por modelos de belleza en concursos, y no es secreto que los mismos son patrocinados por las mismas empresas que cobran miles de dólares por una cirugía plástica.

A los inconformes con lo que la naturaleza les dio le es indiferente una operación de dos o tres horas, tres meses de difícil recuperación con faja y masajes reductores, y cualquier otro susto posible, ya que piensan que todo lo anterior vale la pena por un resultado de largo alcance, pero se calcula que en unos tres años… la magia desaparece.

Muchas veces la grasa se vuelve a acumular en otros sitios del cuerpo, pues se cree que estructuras como vasos y nervios se destruyen durante la liposucción y el organismo “redirecciona” esa sustancia.

La opción más segura, saludable y duradera para mantener la figura deseada, es practicar ejercicio físico, llevar una dieta sana y balanceada y esforzarnos por cultivar la propia autoestima.